Un elefante de 65 años murió en India días después de haber sido pintado de rosa para una producción fotográfica. La imagen, que buscaba ser impactante y artística, terminó generando una fuerte polémica a nivel internacional y abrió un debate urgente sobre los límites entre estética y bienestar animal.
El caso ocurrió en la región de Rajastán, donde una fotógrafa extranjera intervino al animal con pigmentos de colores para crear una escena visual única. Aunque aseguró que utilizó tintes orgánicos y seguros, la muerte del elefante encendió alarmas y llevó a las autoridades a iniciar una investigación para determinar si la intervención pudo haber influido en su fallecimiento.
Ahora, todas las miradas están puestas en quién es la artista detrás de la imagen.
Quién es Julia Buruleva, la fotógrafa detrás de la imagen
Julia Buruleva es una fotógrafa y directora de arte rusa, actualmente radicada en Barcelona, conocida por su estética conceptual y profundamente visual. Su trabajo combina fotografía y performance, con una fuerte impronta artística donde lo inesperado y lo sensorial tienen un rol central.

En sus proyectos, el cuerpo (muchas veces desnudo) es protagonista, entendido como un elemento esencial de la estética. Sus imágenes suelen moverse en un universo entre lo onírico y lo psicodélico, con una puesta en escena cuidada al detalle: luz, objetos, escenografía y composición se combinan para crear escenas que buscan impactar.
La imagen que generó controversia
El objetivo de Buruleva era claro: capturar una foto única en Rajastán, India. Para eso, ideó una producción en la que un elefante aparecería completamente pintado de rosa, en contraste con la arquitectura tradicional del lugar.

Tras semanas de búsqueda, eligió a Chanchal, un elefante de 65 años, para protagonizar la sesión en un templo abandonado vinculado a la deidad Ganesha. Según explicó la fotógrafa, utilizó pigmentos orgánicos similares a los que se emplean en festivales tradicionales, asegurando que no eran dañinos.
Sin embargo, la imagen —tan impactante como polémica— no tardó en generar rechazo.
La muerte del elefante y la investigación
Días después de la producción, Chanchal murió. La noticia encendió las alarmas y llevó a las autoridades locales a iniciar una investigación para determinar si el proceso al que fue sometido el animal pudo haber influido en su fallecimiento.

Los investigadores analizan si el uso de pigmentos o el estrés generado durante la sesión pudieron haber afectado su salud, especialmente considerando su avanzada edad.
Hasta el momento, no hay una confirmación oficial sobre la causa directa.
El detrás de escena según la fotógrafa: “valió la pena venir a India por esta foto”
La propia Julia Buruleva compartió en sus redes sociales cómo fue el proceso detrás de la imagen que hoy está en el centro de la polémica. En un posteo detallado, la fotógrafa contó que la idea surgió tras semanas en Jaipur, inspirada por los colores, la estética local y la presencia constante de elefantes en la cultura de Rajastán.

Según relató, la producción implicó una preparación intensa: visitas a distintas granjas, negociaciones con cuidadores, búsqueda de locaciones y hasta dificultades para conseguir modelos. Finalmente, eligió un templo abandonado vinculado a Ganesha como escenario para lograr la imagen que tenía en mente.
En su publicación, también defendió el uso de pintura sobre el animal, asegurando que se trataba de pigmentos orgánicos similares a los utilizados en festivales tradicionales. “Era absolutamente seguro para el elefante”, sostuvo.
Lejos de mostrarse en duda, la artista describió la experiencia como un proyecto casi espiritual, donde —según sus palabras— “las oraciones fueron contestadas”. Sin embargo, ese relato contrasta con la reacción que generó la imagen y el desenlace posterior.


