Liz Solari habló por primera vez de la muerte de su novio
 

"Vi cómo el alma dejaba su cuerpo": Liz Solari habló por primera vez de la muerte de su novio

Leonardo Jesús Verhagen y Liz Solari
A 13 años de la muerte de su pareja, Liz Solari rompió el silencio y recordó uno de los momentos más traumáticos de su vida. Su testimonio, atravesado por el dolor y la espiritualidad, revela cómo esa pérdida marcó un antes y un después.
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Pasaron trece años, pero el recuerdo sigue intacto. Por primera vez, Liz Solari habló públicamente del día en que murió Leonardo Jesús Verhagen, su pareja de entonces. Lo hizo en una charla que dio para Eco News Talks, con palabras profundas, cargadas de dolor, pero también de una mirada espiritual que fue construyendo a partir de esa experiencia extrema.

Vi cómo su alma dejaba su cuerpo”, expresó, al recordar el momento exacto en el que comprendió que la vida —para ella— no terminaba con la muerte física.

El día que cambió su vida para siempre

Leonardo Verhagen tenía 28 años cuando murió el 31 de enero de 2010, en la ciudad de Rosario. Era modelo y pareja de Liz Solari en ese momento. Según se reconstruyó entonces, comenzó a sentirse mal de manera repentina y se desvaneció mientras estaban juntos.

Liz llamó de inmediato a emergencias. Cerca de las 10 de la mañana, personal del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) acudió al domicilio, ubicado en Rondeau al 1000, e intentó reanimarlo durante más de una hora, pero no fue posible.

Qué determinó la autopsia

El cuerpo de Leonardo fue trasladado al Instituto Médico Legal, donde la autopsia confirmó que padecía cardiomegalia, un agrandamiento anormal del corazón no diagnosticado previamente. La muerte se produjo como consecuencia de un paro cardíaco.

Leonardo Verhagen murió el 31 de Enero del 2010 a causa de un paro cardíaco.

Las pericias descartaron la presencia de alcohol, toxinas o cualquier signo de violencia. El comisario a cargo de la investigación confirmó que no hubo indicios de suicidio ni de homicidio, y la causa quedó caratulada como muerte natural, bajo la órbita de la Justicia Correccional de Rosario.

“Hicimos el amor y murió en mis brazos”

En la entrevista, Liz recordó ese instante con una honestidad desgarradora. Contó que estaban juntos, que habían compartido un momento íntimo y que la muerte llegó sin aviso. Lejos del sensacionalismo que rodeó el caso en su momento, hoy su relato se centra en lo que vivió internamente.

El miedo a la muerte es quizás el más profundo y universal que compartimos los seres humanos. Sin embargo, aquel día fui testigo de algo extraordinario”, expresó. Y agregó:
“Presencié su alma dejar su cuerpo y comprendí por primera vez que el cuerpo es solo un envoltorio
”.

El inicio de una búsqueda espiritual

Esa experiencia marcó un punto de quiebre en su vida. Liz contó que, a partir de entonces, comenzó a experimentar manifestaciones espirituales y una transformación interior profunda, que la llevaron a replantearse el sentido de la vida, el cuerpo y la muerte.

Ahí entendí que la muerte no termina con la vida, que el alma es indestructible y que nuestro cuerpo es un instrumento para manifestarnos en esta dimensión”, reflexionó.

Hoy, lejos de negar el dolor, Liz honra ese momento como parte de su camino personal. Un duelo que no se cerró en silencio, sino que se transformó en una búsqueda de sentido.

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