A dos semanas del crimen de Ian Cabrera, la comunidad educativa de la Escuela Nº 40 Mariano Moreno de San Cristóbal se prepara para volver a clases el lunes próximo.
Pero no será un regreso más.
Habrá un aula con un lugar vacío, un patio cargado de recuerdos y chicos que tendrán que volver a transitar los mismos espacios donde ocurrió la tragedia.
Un regreso que no será igual
Según confirmó el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, la vuelta será progresiva y comenzará en los próximos días, con distintos niveles reincorporándose de manera escalonada.
“Hay que tener en cuenta que esto implica que ellos vean el mismo patio y el mismo baño donde pasó todo. Nuestra intención es recuperar una relativa normalidad, pero no vamos a ser iguales”, expresó.
La frase resume el desafío: volver, pero sabiendo que nada será como antes.

Las ausencias que marcarán el regreso
El regreso estará atravesado por ausencias imposibles de ignorar. Por un lado, la de Ian Cabrera, de 13 años y alumno de primer año, cuya muerte dejó una huella profunda en toda la comunidad.
Pero también estará la ausencia de Gino, el adolescente de 15 años señalado como autor del ataque, quien permanece institucionalizado en la capital santafesina tras el hecho.
Dos sillas vacías, dos historias distintas, que formarán parte de un mismo escenario atravesado por el dolor.
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El impacto en los chicos
Para los alumnos, el regreso no solo implica retomar rutinas, sino también enfrentarse a emociones complejas: miedo, angustia, confusión y duelo.
Especialistas en educación y salud emocional coinciden en que, en estos casos, la escuela cumple un rol clave como espacio de contención, pero también advierten que los tiempos deben ser respetados.

La presencia de docentes, equipos de orientación y el acompañamiento de las familias será fundamental para atravesar este proceso.
Volver a un lugar que cambió para siempre
El patio, los pasillos, las aulas: todos los espacios cotidianos quedaron atravesados por lo ocurrido.
Por eso, el regreso será paulatino. Primero volverán algunos niveles y luego el resto, en un intento por facilitar una adaptación progresiva.
Antes de la reapertura total, también se realizarán reuniones con docentes, directivos y familias para definir cómo acompañar a los chicos en este proceso.

La escuela como refugio
A pesar del dolor, desde el gobierno provincial remarcaron la importancia de sostener la presencialidad.
“No podemos permitir que la violencia retire a los chicos de la escuela”, señalaron, en referencia al rol central que cumple la institución como espacio de aprendizaje, contención y reconstrucción.
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Un aula con una ausencia imposible de llenar
El regreso tendrá dos marcas imposible de ignorar: las ausencias de Ian Cabrera y de Gino, el adolescente que le disparó y que permanece detenido.
Un lugar vacío que no solo simboliza una pérdida, sino también el desafío de una comunidad que intenta seguir adelante.
Volver a clases, esta vez, no será solo volver a aprender. Será también aprender a convivir con el dolor.



