Para muchas personas, la noche del 5 de enero no es una noche más. Más allá de la tradición infantil de los Reyes Magos, se la asocia con una idea de guía, provisión y apertura de caminos. En clave espiritual, es un momento que invita a detenerse, ordenar deseos y poner intención en aquello que se quiere cultivar durante el año que empieza.
En ese contexto, el llamado ritual de la canela en Reyes circula con fuerza cada verano. No como una fórmula mágica, sino como una práctica simbólica que busca conectar con la idea de abundancia entendida en un sentido amplio: dinero, oportunidades, bienestar y equilibrio en el hogar.
Qué representa el ritual de la canela en Reyes
La canela es una especia históricamente asociada a la prosperidad, la energía vital y el movimiento. En muchas tradiciones se la vincula con la activación, el calor y la circulación, tanto material como emocional. El arroz, en cambio, suele representar sustento, alimento y estabilidad.
La combinación de ambos elementos se usa como soporte material para un acto central: la intención consciente. Desde esta mirada, el ritual funciona como un gesto simbólico para ordenar deseos y poner foco en aquello que se quiere atraer o fortalecer.

Cómo hacer el ritual paso a paso
El ritual se realiza durante la noche del 5 de enero, idealmente antes de ir a dormir. No requiere objetos complejos ni una preparación extensa.
Se necesita:
- Una pizca de canela en polvo
- Tres granos de arroz
Ambos elementos se colocan en la mano izquierda, tradicionalmente asociada a la recepción. Luego, se propone pararse en la puerta de entrada del hogar, desde afuera hacia adentro.
Desde ese lugar, se sopla suavemente hacia el interior mientras se repite una intención en voz alta o en silencio. Una de las fórmulas más difundidas dice: “Abro mi hogar a la provisión divina, que nunca falte sustento, dinero ni oportunidades, que lo necesario llegue y que lo abundante se sostenga”.
Después, se suma un segundo momento de invocación simbólica a los Reyes Magos, entendidos como figuras de guía: “Melchor, Gaspar y Baltasar, guíen mi camino con claridad, que la prosperidad entre a mi casa y la paz se quede”.
El cierre es simple: entrar al hogar, cerrar la puerta y registrar ese gesto como un acto de gratitud y confianza.
Intención, no magia
Quienes practican este ritual suelen aclarar un punto clave: no se trata de un acto mágico ni de una promesa de resultados inmediatos. El valor está en la intención alineada, en el gesto consciente de detenerse, pedir claridad y definir prioridades.
Desde una mirada más amplia, este tipo de rituales funcionan como anclas simbólicas. Ayudan a marcar un comienzo, a poner palabras a deseos y a generar una sensación de orden interno, algo especialmente valorado en contextos de incertidumbre económica o emocional.
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El ritual de la canela en Reyes se inscribe en esa búsqueda: no impone creencias ni exige resultados, pero ofrece un momento de pausa, conexión y sentido.
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