Si querés preparar un postre irresistible, cremoso y con ese equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido, este cheesecake de frutos rojos sin horno es para vos. No necesitás técnicas complejas ni horno: en pocos pasos vas a lograr una torta fresca, elegante y perfecta para cualquier ocasión.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas de vainilla
- 80 g de manteca derretida
Para el relleno:
- 400 g de queso crema
- 200 ml de crema de leche para batir
- 200 g de frutos rojos congelados
- 10 g de gelatina sin sabor disuelta en 30 ml de agua caliente
Para la mermelada de frutos rojos:
- 250 g de frutos rojos congelados
- 4 cucharadas de azúcar
- Un chorrito de jugo de limón

Preparación
Paso 1: Procesá las galletitas de vainilla hasta obtener un polvo fino. Luego, mezclalas con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.
Paso 2: Volcá la preparación en el molde y presioná bien para formar la base. Llevá a la heladera por 20 minutos para que tome firmeza.
Paso 3: Para el relleno, procesá los 200 g de frutos rojos hasta obtener un puré. Reservá.
Paso 4: En un bowl, batí el queso crema hasta que esté suave y sin grumos.
Paso 5: Añadí la crema de leche previamente batida a medio punto e integrá con movimientos envolventes. Incorporá el puré de frutos rojos y mezclá bien.
Paso 6: Añadí la crema de leche previamente batida a medio punto e integrá con movimientos envolventes.
Paso 7: Incorporá el puré de frutos rojos y mezclá bien. Sumá la gelatina sin sabor ya hidratada y disuelta en agua caliente. Integrá rápidamente para que no se formen grumos.
Paso 8: Volcá el relleno sobre la base fría y llevá a la heladera durante al menos 4 horas, o hasta que esté bien firme.
Paso 9: Para la mermelada, colocá los frutos rojos, el azúcar y el jugo de limón en una cacerola. Cociná a fuego medio hasta que espese. Dejá enfriar.
Paso 10: Una vez firme el cheesecake, cubrilo con la mermelada fría antes de servir.


