Animate a preparar esta receta que es pura magia por su sencillez. Es la solución perfecta para cuando las bananas están muy maduras en la frutera y no tenés tiempo de producir algo complejo. Son ricas, saciantes y, sobre todo, súper naturales.
Ingredientes
(Rinde 10 unidades aproximadamente)
- 2 bananas grandes (mientras más maduras, más dulces).
- 1 ½ tazas de coco rallado.
- 1 chorrito de esencia de vainilla.
- Opcional: chips de chocolate amargo o nueces picadas.
Preparación paso a paso
Paso 1: Pisá las bananas En un bowl, pisá las bananas con un tenedor hasta obtener un puré bien liso y sin grumos grandes. Este puré va a ser la base líquida y el endulzante natural de nuestras cookies, así que asegurate de que queden bien integradas.
Paso 2: Sumá el sabor y la textura Agregá el chorrito de esencia de vainilla y comenzá a incorporar el coco rallado de a poco. Mezclá con una cuchara hasta formar una pasta húmeda que se pueda moldear con las manos. Si ves que la mezcla está muy líquida, podés sumar apenas un poco más de coco.
Paso 3: Armá las cookies Tomá pequeñas porciones de masa, hacé una bolita y aplastala suavemente entre las palmas para darle forma de galletita. Si decidiste usar chips de chocolate o nueces, este es el momento de presionarlos sobre la superficie para que queden bien sujetos.
Paso 4: El toque final de frío Colocá las cookies en un plato o bandeja y llevalas al freezer por unos 15 a 20 minutos (o a la heladera una hora) para que tomen consistencia. Este paso es fundamental para que el coco absorba la humedad de la banana y las cookies queden firmes al morder.
Tips y variaciones
Para que queden todavía más tentadoras, podés bañarlas a la mitad con un poco de chocolate amargo derretido. Al ser una receta tan básica, se adapta a lo que tengas: si no te gusta el coco, podés probar reemplazando una parte por avena instantánea, aunque la textura final será un poco más rústica.
Estas galletitas son geniales para acompañar tus desayunos rápidos o como un postre liviano después de cenar. Lo mejor es que se conservan muy bien en un recipiente hermético dentro de la heladera hasta por cuatro días, manteniendo su frescura y ese sabor tropical tan característico.


