Si te gusta reinventar recetas clásicas, esta polenta de remolacha te va a encantar. Tiene todo lo que buscás en un plato reconfortante: es cremosa, suave y muy fácil de hacer. Pero además suma un color intenso y natural que la convierte en protagonista absoluta de la mesa.
Ideal para una cena distinta o para acompañar verduras salteadas, hongos o incluso un huevo poché, esta versión es simple y rápida, perfecta para animarte a probar algo nuevo sin complicarte.

Ingredientes para la polenta de remolacha:
- 1 taza de polenta instantánea
- 4 tazas de caldo de verduras (o mitad caldo + mitad leche)
- 1 remolacha grande cocida (o 2 chicas)
- 1 diente de ajo (opcional)
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 30 g de manteca
- 40–50 g de queso rallado (parmesano, reggianito o fontina)
- Sal y pimienta
Opcionales para terminar:
- Ralladura de limón
- Queso de cabra
- Nueces o pistachos
Preparación de la polenta de remolacha:
- Paso 1: Procesá la remolacha cocida con un chorrito de caldo hasta obtener un puré bien liso. Este paso es clave para lograr una textura homogénea y un color intenso.
- Paso 2: En una olla, calentá el caldo hasta que hierva suavemente. Bajá el fuego y agregá la polenta en forma de lluvia, mezclando constantemente para evitar grumos.
- Paso 3: Incorporá el puré de remolacha y el ajo, si decidís usarlo. Cociná entre 3 y 5 minutos, revolviendo, hasta que la polenta espese y quede bien cremosa.
- Paso 4: Apagá el fuego y agregá la manteca y el queso rallado. Mezclá hasta que se integren por completo. Ajustá con sal y pimienta y dejá reposar un minuto antes de servir.

Tips y variaciones para potenciar la receta
- Ultra cremosa: si la querés más suave, agregá un chorrito extra de leche o caldo caliente al final.
- Versión vegana: reemplazá la manteca y el queso por aceite de oliva y levadura nutricional.
- Más sabor: servila con hongos salteados o espinaca por encima.
- Para levantar el sabor: sumá ralladura de limón justo antes de servir.
- Si se espesa demasiado al reposar, reactivala con un poco de líquido caliente.
- Para servir, podés terminarla con un hilo de aceite de oliva, pimienta recién molida y, si te gusta el contraste, queso de cabra desgranado o frutos secos para aportar crocante.
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