El final de las vacaciones suele traer un cambio de ritmo que no siempre resulta sencillo de transitar. Pasar del descanso a la exigencia diaria en pocos días puede generar fatiga, dificultad para concentrarse y una sensación de desborde que impacta en lo laboral y también en lo personal.
En este contexto, el concepto de soft landing -o “aterrizaje suave”- aparece como una forma más amable de encarar la vuelta. Se trata de retomar la rutina de manera progresiva, respetando los tiempos de adaptación del cuerpo y la mente.
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Qué es el soft landing y por qué puede ayudarte
El soft landing propone evitar el regreso abrupto al 100% de las exigencias. En lugar de retomar todo de golpe, sugiere organizar prioridades, distribuir tareas y ajustar horarios de manera gradual.
No se trata de estirar las vacaciones, sino de planificar el regreso con criterios más realistas. Dormir bien, evitar agendas sobrecargadas y plantear objetivos alcanzables durante las primeras semanas puede marcar una diferencia concreta en cómo te sentís.
Estrés post vacacional: lo que te pasa tiene explicación
La Lic. Fernanda Rivadeneira, psicóloga (MP. 4842), explica: “El estrés post vacacional es un malestar que algunas personas experimentan al volver a la rutina después de un periodo de descanso. Es un proceso de transición, donde el sujeto debe reacomodarse nuevamente a los horarios de trabajo y las responsabilidades”.
Y suma un punto clave para entenderlo sin exigencias extra: “No es patológico, no es una enfermedad, sino una reacción esperable ante un cambio en la posición que una persona ocupa en la vida cotidiana”.
En ese sentido, también aclara que no es algo inmediato: “Este pasaje no es inmediato, requiere un tiempo de adaptación psíquica. No se trata de no querer trabajar, sino del esfuerzo psíquico que implica volver a ocupar un lugar dentro de las exigencias del orden social”.
Darte tiempo también es parte del proceso
Entender que el cuerpo y la mente necesitan acomodarse ayuda a transitar esta etapa con menos presión. “Es necesario un tiempo para que el psiquismo se acomode, que necesita para volver a habitar la rutina. Más que pensarlo como problema, podemos entenderlo como un indicador de que el ser humano no funciona automáticamente. Siempre requiere un tiempo adaptarse a los cambios”, señala la especialista.
Lejos de ser un obstáculo, esta adaptación forma parte de cómo funcionamos. Reconocerlo puede hacer que el regreso sea más llevadero.
Pequeños hábitos que hacen la diferencia
Además de ordenar la agenda, hay hábitos que ayudan a sostener mejor la energía en esta etapa. Volver a horarios de descanso más regulares, mantener una alimentación equilibrada y sumar pausas activas durante el día puede ayudarte a sentirte mejor.
También es importante no sobrecargarte en los primeros días y priorizar lo más urgente, sin exigirte rendir al máximo desde el minuto uno.
Cuándo conviene prestar atención
Sentirte más cansada o con menos motivación al volver de las vacaciones es algo bastante común. Sin embargo, si esa sensación se prolonga o empieza a afectar tu día a día, puede ser importante consultarlo.
Como explica la especialista: “En la mayoría de los casos no es preocupante, solo es un fenómeno transitorio que se resuelve en pocos días o semanas. Solo se vuelve relevante si persiste en el tiempo. Porque ahí puede estar indicando un conflicto más profundo, con el trabajo o con la posición que la persona ocupa en su vida”.
Volver sin exigirte de más
Aplicar una lógica de soft landing no es una moda, sino una forma más consciente de administrar la energía en un momento de cambio. Organizar el regreso, darte tiempo y sostener ciertos hábitos puede hacer que la vuelta al trabajo no implique perder de golpe la sensación de descanso.
Volver a la rutina también puede ser un proceso más gradual, más realista y, sobre todo, más amable.
Lic. Fernanda Rivadeneira - Psicóloga - (MP 4842)- Boreal Salud

