Si buscás un cambio que te de luminosidad sin pasar por un proceso de aclarado extremo, el nuevo look de Cande Tinelli es tu referencia ideal. Esta temporada, la clave es aprender a iluminar las bases oscuras con matices que jueguen con la luz natural.
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Un adiós definitivo al negro pleno
El punto de partida de Lelé era un negro azabache muy sólido, un color que suele endurecer las facciones y que requiere un compromiso alto con el retoque de raíces. Ella buscaba una transformación que le permitiera suavizar su imagen pero manteniendo una base oscura. El diagnóstico fue claro: romper la monotonía del color pleno para generar movimiento.
Un mito que hay que desterrar es que para iluminar un pelo oscuro hace falta recurrir sí o sí al rubio. Muchas veces, el contraste excesivo termina viéndose artificial. La tendencia actual, que Cande adoptó a la perfección, propone trabajar dentro de la misma gama cromática para que el cambio sea percibido como un reflejo de luz y no como una mancha de color.
La técnica detrás del chocolate iluminado
Para lograr este resultado, Leo Leiva trabajó con un diseño de mechas sutiles en tonos chocolate y café. En lugar de hacer una coloración global, se crean puntos de luz estratégicos, especialmente en los medios y puntas, para que el pelo no se vea plano. Este tipo de trabajo permite que, al moverte o al sol, aparezcan matices que antes estaban ocultos bajo el negro.
Al elegir pigmentos cálidos pero profundos, se logra el famoso efecto de pelo saludable y con mucho brillo. Algunos puntos clave de esta elección son:
- Dimensión: Las mechas no son uniformes, lo que simula un volumen visual mucho mayor.
- Transición suave: Al mantener la raíz oscura, el crecimiento es mucho más amable y no te obliga a visitar el salón todos los meses.
- Compatibilidad: El marrón chocolate interactúa de forma orgánica con las bases oscuras, evitando que aparezcan esos tonos naranja oxidados tan temidos.
Cómo adaptar esta tendencia a tu estilo
Lo mejor de este diseño de color es que es totalmente personalizable. Si tenés una base castaña o negra, podés pedirle a tu colorista que trabaje con la técnica de babylights o un balayage muy suave en tonos moka o avellana. La clave es que la diferencia entre tu color de base y la mecha no supere los dos o tres tonos.
Este tipo de iluminación es ideal para quienes quieren verse renovadas pero temen dañar la fibra. Al no requerir una decoloración agresiva, el pelo mantiene su estructura y su brillo natural. Es un menú abierto: vos elegís qué tanta luz querés sumar cerca de tu cara para resaltar tus rasgos, tal como hizo Cande para potenciar su mirada.
El mantenimiento para un brillo eterno
Una vez que lográs ese tono chocolate perfecto, el desafío es que no se lave ni pierda intensidad. Los pigmentos marrones suelen ser estables, pero el sol y el agua clorada pueden opacarlos. Incorporar una máscara nutritiva una vez por semana es el paso básico para que las mechas sigan reflejando la luz como el primer día.
Animarse a dejar el color compacto es un camino de ida. Te permite jugar con peinados, como unas ondas relajadas o una ponytail alta, donde los diferentes matices del diseño de Leo Leiva realmente se lucen. Recordá que el objetivo no es cambiar quién sos, sino encontrar esa versión iluminada que te haga sentir más cómoda con tu propia imagen.
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