Cuando el pelo se infla, es una señal clara de que está seco o dañado. Esto ocurre porque las cutículas, esas pequeñas escamas que protegen la fibra capilar, se levantan, permitiendo que el pelo absorba la humedad del ambiente.
El resultado: volumen descontrolado, frizz y falta de definición.
El secreto para evitar que el pelo se infle está en mantenerlo hidratado y sellado. Una rutina constante, con los productos correctos, puede devolverle brillo, movimiento y suavidad.
Porque cuidar el pelo también es una forma de mimarte.
Cómo saber qué necesita tu pelo
Antes de elegir productos, es importante observarlo:
- Si tenés nudos y ausencia de brillo, tu pelo necesita hidratación.
- Si está débil, se rompe fácilmente o no tiene cuerpo, necesita nutrición.
Ambas rutinas ayudan a restaurar el equilibrio y a sellar las cutículas.
Tu rutina ideal paso a paso
- 1. Shampoo y acondicionador adecuados: Elegí versiones hidratantes o nutritivas según tu necesidad.
- 2. Baño de crema: Aplicalo una vez por semana entre el shampoo y el acondicionador. Es clave para suavizar la textura y recuperar la elasticidad.
- 3. Crema de peinar o aceite finalizador: Aplicalos en el pelo húmedo para sellar cutículas y crear una barrera contra el frizz.
- 4. Protector térmico: Si usás secador o planchita, asegurate de que tu producto tenga protección térmica para evitar la deshidratación.
- 5. Tratamientos reparadores: Si tu pelo está muy dañado, optá por tratamientos que recompongan los enlaces de la fibra capilar. Se aplican una vez por semana o cada 15 días.
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