A veces, la sensación de rostro cansado no tiene que ver con las horas de sueño, sino con cómo tus músculos reaccionan al ritmo del día. La mandíbula que se aprieta cuando estás concentrada o el entrecejo que se frunce frente a la pantalla dejan una huella que endurece tus facciones. "Si acompañamos esa transición -regulando la piel, liberando tensión y activando el drenaje- el rostro recupera equilibrio de manera natural", explica Carolina Winograd. Para la especialista, la clave no es sumar pasos a tu rutina, sino calidad de movimiento.
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Antes de empezar, es importante entender qué está pasando bajo la piel. Los músculos de la expresión, como los maseteros en la mandíbula o los corrugadores en el entrecejo, suelen mantenerse contraídos incluso cuando creés que estás relajada, indica. Esta activación sostenida no solo marca líneas de expresión, sino que también dificulta la circulación linfática. Según detalla Winograd, esto se traduce en esa sensación de cara pesada o en la hinchazón que notás alrededor de los ojos al final del día.

El paso a paso para un reseteo facial profundo
Para que esta guía sea efectiva, buscá un momento para vos, aplicá tu hidratante habitual para que los dedos deslicen mejor y seguí estos pasos que propone la experta:
Paso 1: Liberación consciente de la mandíbula Colocá los nudillos de tus dedos sobre los músculos maseteros (donde sentís la unión de los maxilares). Realizá movimientos lentos y circulares durante dos a tres minutos. "La mandíbula más firme puede acentuar el tercio inferior", advierte Carolina, por lo que este ejercicio es clave para suavizar el contorno del rostro.
Paso 2: Relax para un entrecejo despejado Apoyá el dedo medio justo en el punto entre las cejas. Sostené una presión suave pero firme durante 60 segundos. Luego, deslizá el dedo hacia arriba, hacia el nacimiento del pelo, de forma muy suave. Según explica la especialista, este gesto ayuda a que el entrecejo deje de estar activo incluso en reposo.

Paso 3: Drenaje manual para deshinchar Usá tus nudillos con una presión muy sutil y deslizalos desde las aletas de la nariz hacia las orejas. Repetí este movimiento cinco veces de cada lado. Winograd señala que esto ayuda a movilizar el líquido linfático retenido, definiendo mejor el pómulo y el contorno mandibular.
Paso 4: Apertura de la mirada Con los dedos anulares, realizá micropresiones desde el lagrimal hacia las sienes siguiendo el hueso que rodea el ojo. "El músculo orbicular contraído reduce la amplitud de la mirada", indica la experta. Con este toque final, vas a sentir los ojos mucho más descansados y el rostro más abierto.

Menos es más para tu piel
A diferencia de otros tratamientos, el Yoga facial busca que el rostro recupere su armonía sin intervenciones agresivas. Carolina Winograd subraya que, después de periodos de mucho sol o estrés, lo prioritario no es hacer más, sino reparar mejor. Al integrar estos gestos simples, ayudás a que la musculatura se relaje y la piel se vea más elástica y luminosa casi de inmediato. Probá sumarlos a tu rutina nocturna y vas a notar la diferencia en tu expresión cada mañana.
Fuente: Carolina Winograd, especialista en Yoga facial, @carowinograd.

