Unos minutos por día pueden cambiar cómo se siente el cuerpo… y cómo se ve tu cara.
Cuando el verano acelera todo (y se nota en el rostro)
El verano es expansivo: más planes, más estímulos, más calor. Según la Medicina Tradicional China, es la estación del Fuego y el órgano que lidera esta energía es el corazón. Cuando ese fuego se desordena, aparecen señales claras: tensión en la mandíbula, mirada cansada, piel reactiva, gestos más rígidos.
Un mito frecuente es pensar que estos signos solo tienen que ver con productos o con el paso del tiempo. En realidad, muchas veces están ligados al ritmo interno. “Cuando el corazón está en calma, el rostro se suaviza de manera natural”, explica Carolina Winograd, especialista en wellness y yoga facial. Regular esa energía no implica sumar pasos complejos, sino crear pequeños espacios de pausa.
Puntos simples para calmar, soltar y refrescar
Esta mini rutina está pensada para hacer en pocos minutos, incluso en vacaciones. No busca perfección ni técnica estricta, sino acompañar al cuerpo con gestos suaves.
- Mar de la Calma (CV17)
Ubicá el centro del esternón. Apoyá dos dedos sin hacer fuerza y respirás profundo durante un minuto. Este punto ayuda a aflojar el pecho y, por reflejo, relaja el rostro. - Yin Tang (entrecejo)
Con la yema del índice, hacé círculos muy suaves en el centro del entrecejo durante 30 segundos. “Este punto calma la mente y baja el estado de alerta”, señala Winograd. - Shen Men (muñeca)
En el pliegue de la muñeca, del lado del meñique, presioná suave durante 30 a 45 segundos por mano. Es un punto clave para ordenar el ritmo interno y bajar el ruido mental.
Gestos que ordenan la energía facial
Además de los puntos clásicos, hay combinaciones simples que ayudan a soltar tensiones profundas.
- Lao Gong (palma de la mano)
Presioná o frotá el centro de la palma durante 30 segundos por mano. Este gesto refresca el exceso de fuego y libera tensión acumulada en mandíbula y pecho. - Frente y lengua (ejercicio combinado)
Una mano en la frente con presión suave, ojos cerrados y la lengua recorriendo el interior de los labios. Luego, desarmás el gesto deslizando la mano hacia el nacimiento del pelo. Esta combinación libera fascias profundas y suaviza la expresión.
“En verano, menos es más: movimientos simples, respiración consciente y constancia”, resume la especialista.
Cuando afuera todo va más rápido, el cuerpo agradece pausas breves pero sostenidas. Esta rutina no busca transformar el rostro, sino acompañarlo: aflojar tensiones, ordenar la energía y recuperar una sensación de liviandad. Unos minutos por día pueden ser suficientes para que la cara se vea más descansada y el verano se sienta más amable desde adentro hacia afuera.
Asesoró: Carolina Winograd, especialista en Wellness & Yoga Facial, con foco en el tratamiento de la inflamación a través de los sistemas linfático y vascular, entrenamiento correctivo miofascial, Low Pressure Fitness, y Medicina Tradicional China.
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