#BookDeLaSemana María Baylac, artista plástica y tarotista, cuenta su historia de vida: «Tuve anorexia y cáncer pero las enfermedades me conectaron con mi mejor versión» – Para Ti
 

#BookDeLaSemana María Baylac, artista plástica y tarotista, cuenta su historia de vida: "Tuve anorexia y cáncer pero las enfermedades me conectaron con mi mejor versión"

Tiene 43 años, nació en Bahía Blanca, es artista plástica -brinda talleres de arte terapia-, estudio tarot y numerología y asegura ser “maga, bruja e intuitiva por naturaleza”, según su propia definición. Una mujer creativa, valiente y apasionada  que vale la pena conocer.
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“Al quinto mes de gestación mi papá le regaló a mi mamá el libro de “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach, con la siguiente frase: “Así como Juan Sebastián Gaviota quiero que salga nuestro niño/a”. Sin ni siquiera haber nacido, tenía una misión en esta vida: aprender a volar. Nací para volar”, explica María Baylac su próposito en esta vida y cómo se le otorgo ya antes de nacer.

María tiene 43 años, nació en Bahía Blanca, es artista plástica -da talleres de arte terapia-, brinda sesiones de tarot holístico y numerología, y se considera una “viajera del mundo”, según sus propias palabras. De hecho, tan real es su definición que, pocos días después de realizar el Book de Para Ti, se subió a un avión rumbo a Europa y desde Barcelona (España) hizo el vivo de Instagram con el que hoy presentamos la portada.  

"Siempre que me separo inicio un viaje, es como que necesito cambiar de aire. Éste fue, justamente, porque corté una relación muy importante. El pasaje era para enero pero el covid, el frío y la situación de Europa con el rebrote me asustó un poco así que postergué todo para marzo y aquí estoy: arranqué en Madrid, seguí por Valencia y ahora estoy en Barcelona. Continuaré la ruta que la pandemia me permita porque hay países que están más complicados que otros. No tengo un plan de viaje pero yo vivo el aquí y ahora y me gusta que la vida me sorprenda", explica con entusiasmo.

-¿Soñabas ya desde chica con ser artista plástica y viajar por el mundo?

-Sí, desde muy chica quería ser aventurera: viajar por el mundo, vivir varias vidas…. Pensaba "me gustaría saber qué se siente al ser millonaria y también al ser campesina". Pero no me imaginaba artista plástica sino actriz de Hollywood (se ríe). Era curiosa, fantasiosa… Imaginaba que en la luna habría árboles donde podría conseguir todo lo que deseaba y tomarlo libremente, sin pedirle permiso a nadie. Árboles llenos de confites y helados, arbustos de frutillas todo el año. Se nota que creía que la luna era un lugar donde nadie tendría hambre y todos podíamos ser felices. Como verás, era una niña muy idealista (se ríe).

-¿Sentís que tuviste una infancia feliz?

-Muy feliz. Mis abuelas fueron muy importantes en esa etapa de mi vida. Me enseñaron las técnicas para ser la mujercita deseada para el príncipe que me eligiera. Aprendí a coser, bordar y tejer, a cocinar galletas y tortas pero también a transgredir algún que otro límite impuesto y, naturalmente, a guardar secretos. Pero lo que más les agradezco a ellas es que me contaban historias. Algunas reales -como de viajes realizados, parientes lejanos, me hablaban de sus sueños y asignaturas pendientes- y otros inventados. Siento que ellas me estimularon a desarrollar la imaginación.

La máscara que escondía su tristeza

-En la adolescencia llegaron los problemas: sufriste bulimia y anorexia

-Sí, claro, porque yo en la adolescencia creía que, para ser feliz había que lucir bella y delgada.  Pensaba que lo que importaba era lo que le mostraba a los demás no quien era en realidad. Sufría mucho pero usaba una máscara con una gran sonrisa para esconder mi tristeza y, sólo una vez al mes, me permitía encerrarme en mi cuarto a llorar.

-¿Te sentías muy sola en este sufrimiento?

-Muy... Tenía 15 años, mis padres se estaban separando y yo lloraba porque no le encontraba sentido a la vida y no podía expresar lo que realmente sentía… Llegué a hacer cosas horribles como ir a una fiesta de 15 años y llevar una zanahoria en el bolsillo del blazer para no tentarme con la comida de esa noche. Vivía esguinzada porque hacía mucha actividad física. Bueno, de ese tipo de anécdotas tengo mil y todas son muy tristes.

-Estuviste internada por esta enfermedad, ¿no?

-Sí, estuve 6 meses internada y, 2 de ellos, falté al colegio. Cuando volví tuve que hacer trabajos para todas las materias y en Plástica me pidieron que pintara un cuadro así que elegí hacer mi versión de La noche estrellada de Van Gogh y eso me conectó con el arte de una forma única y permanente.  A partir de ese momento comencé a pintar y a retratar mi vida en dibujos: eran cuadros de protesta que mostraban lo que sentía y me disgustaba o lo que amaba. Siento que la pintura me sanó porque me permitió reencontrarme conmigo. Te digo algo más: la enfermedad siempre fue mi gran maestra para conectarme con mi mejor versión.

- ¿Lo decís porque a los 40 años te diagnosticaron linfoma de Hodgkin? ¿Creés que esa enfermedad -que ya superaste- también te dejó una enseñanza?

-Sí, claro. Fue durísimo enterarme que estaba enferma porque estaba en un gran momento de mi vida. La verdad es que durante 6 meses estuve con tos, me hice placas y nadie me dijo que podía ser un cáncer. Fue como una cachetada recibir esa noticia finalmente. Pero bueno, lo acepté -no digo que de inmediato ni que me resultó fácil- y comencé a hacer quimioterapia. Me encomendé a la medicina tradicional pero también busqué otras alternativas: estudié ayurveda, investigué sobre medicina china, constelé, hice biodecodificación… Pero también me conecté con el momento presente y con las ganas de vivir. Fue un trabajo intenso.

--Leí que en alguna nota decías que la quimioterapia te hizo más humana… ¿A qué te referís exactamente con eso?

-Lo digo porque me hizo integrar el yin y yang, lo bueno y malo que todos tenemos. Fue un camino para recomponer relaciones,  sobre todo con parejas del pasado. Hombres que me llamaron o se acercaron y con los que pude tener charlas profundas y sinceras que, en su momento, no se habían dado. Esos meses de tratamiento fueron como una escuela de vida en la que aprendí un montón y lo más importante: me curé el cáncer. Ahora soy una mujer sana.

-¿Pudiste seguir trabajando durante el tratamiento?

-Sí y me hizo muy bien. No quería que mis padres se hicieran cargo de mi así que nunca dejé de pintar ni de dar mis talleres de arte terapia. Me quedé pelada pero no sufrí porque sentí que era parte de mi vida, de mi historia, del presente que me tocaba transitar. Aunque no lo puedas creer, tengo muy lindos recuerdos de esa etapa de mi vida.

La intución y lectura del alma

-¿A qué edad empezaste a viajar?

-A los 15 años viajé a Disney -que debo decir: fue el peor destino de mi vida-y a los 18 me propuse ir a Canadá para estudiar inglés y, a partir de ese momento, me prometí no parar nunca de viajar y de hecho cumplí: durante 20 años viajé, mínimo, 6 meses al año y conozco más de 70 países.

-¿Viajabas sola o acompañada?

-Viajé de las dos formas pero muchas veces sola: siento que es una experiencia maravillosa que te conecta con la aventura de vivir. A mí nada me hace más feliz que viajar y pintar. Pinto desde los 16 años y hace 17 años que vivo del arte. De hecho, comencé a dedicarme profesionalmente a la pintura casi de casualidad porque un día, en un cumpleaños, conocí al dueño de un restó de Palermo -que se llama El refugio- y él me propuso hacer mi primera exposición ahí. Desde ese momento nunca más abandoné el arte.

-¿En qué momento llegó el Tarot a tu vida?

-Bueno, justamente, a partir de mi enfermedad mucha gente comenzó a buscarme para charlar, para tener sesiones holísticas de tarot y numerología, disciplinas que yo ya había estudiado. Bueno, en realidad, debo ser sincera: mi primer acercamiento con el tarot fue gracias a mi tía Alina, que ama el tarot y fue mi primera maestra. Desde muy chica leo el alma de las personas porque soy bruja, maga y me gusta ver más allá de lo que justamente "se ve". Soy intuitiva por naturaleza.

-¿Y cómo transitaste el año pasado de total aislamiento?

-A mí me pasó algo increíble: creo que nunca trabajé tanto con el tarot y la numerología como el año pasado. ¡Explotó todo! Me llamó gente de todas partes del mundo para tener sesiones conmigo y comencé a darlas online, por what app y videollamada.

-¿Cómo te llevás con el amor? Ya nos adelantaste que te separaste hace poco....

-Yo siempre aposté al amor y me enamoré muchas veces. Hace unos años tenía una empresa de remeras con la que me iba muy bien y, de pronto, se me cruzó un australiano del que me enamoré y dejé todo para viajar durante 9 meses por Centroamérica con él.  Después la relación no prosperó pero tengo fe en que voy a formar mi propia familia aunque dejo esa decisión en manos de Dios. Siempre soñé con tener dos hijos y… ¿Quién sabe qué puede pasar mañana? Yo soy una convencida de que todo puede cambiar en cuestión de segundos.

 -¿Sentís que tenés la vida llena de aventuras con la que soñabas de chiquita?

-¡La tengo! De hecho yo siento que viví muchas vidas en esta vida. Soy muy afortunada.

Producción: Marité Rizzo

Fotos: Chris Beliera

Maquilló y peinó: Juan Manuel Cativa para Mala peluquería (@malapeluqueria)

Agradecimiento: ropa de Holi y joyas Bernardita (@bernarditabp) y zapatos de Lali Ramírez (@laliramirezok).

Locación: Paul (@paul_french_gallery)

Edición de videos: Cristian Calvani

Más información en parati.com.ar

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