La caña de ámbar es una de las plantas de las que más se habla últimamente. Sus flores blancas, imponentes y perfumadas, la vuelven muy preciada y atractiva.
Su nombre científico es Hedychium coronaríum y es una planta de exterior, categorizada dentro de las perennes: su raíz tiene un rizoma poco profundo. Son cañas rígidas que llegan a medir 1 metro de altura.
Según resalta la especialista María Sofía Laborde de @sofiadelasplantas, su gran atracción es su flor abierta, con un perfume tan rico como intenso.
Pero también se destaca por el tamaño de las hojas lanceoladas que llegan a medir alrededor de 25 centímetros.

Es ideal para jardines o patios, con o sin maceta; o en floreros transparentes, como flor cortada, de manera que se aprecie su tallo y hojas brillantes.

Como centros de mesas, en el hall de entrada o en el baño.
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"Es importante cortarlas apenas estén florecidas", apunta Laborde.

Cómo cuidar la caña de ámbar
Para crecer bien tiene que tener pleno sol o media sombra; y suelos bastante húmedos.

Como los tallos suelen tumbarse, lo mejor es atarlos con guías para impedir su caída y que crezcan más derechos.
Además, como se expande con mucha rapidez (especialmente si está plantada en una gran superficie, patio o jardín), es importante controlarla.

Su riego debe ser abundante: en verano hay que regarla casi todos los días.
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