El valor terapéutico de la chía – Para Ti
 

El valor terapéutico de la chía

Se trata de una planta cuyas semillas contienen altísimas dosis de ácidos grasos omega-3 (esenciales para bajar los niveles de colesterol) además de vitamina A, B1, B2 y B3 y minerales como calcio, potasio y fósforo. Descubrí de qué forma consumirla y cómo incluirla en tu dieta diaria.
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Los aztecas la consideraban tan valiosa que hasta la usaban como moneda. Es más, junto con el maíz y los porotos, la chía era su fuente alimenticia más poderosa. Fuente de proteínas, fibra, vitaminas, minerales y aceite grasos esenciales, la chía ofrecía salud y podía utilizarse en la preparación de diversos platos.

Sin embargo, con la llegada de los españoles a América, casi todo ese conocimiento se perdió. Las plantaciones de chía fueron destruidas y olvidadas. Se estima que su cultivo no prosperó en Europa por cuestiones climáticas. Hoy, en su lugar de origen, la especie está limitada a unas pocas hectáreas.

Pero debido a sus condiciones sobresalientes se ha comenzado a cultivar en diferentes países en forma regular. Su composición química y valor nutricional como fuente de ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fibra dietética, le confiere un gran potencial para integrar los mercados alimenticios e industriales.

Son antioxidantes, antiagregante plaquetario, antiinflamatorios.

Qué es la chía

Su nombre científico es Salvia hispánica L. Es una especie anual que pertenece a la familia de la menta. Mide entre un metro y un metro y medio de altura; las semillas son ovales, suaves, brillantes y según su variedad, pueden ser de color blanco o negro grisáceo. Una porción de 100 g de semillas de chía aporta ácidos grasos omega-3, vitaminas A, B1, B2 y B3; antioxidantes, minerales como calcio, potasio, fósforo, cobre, hierro, sodio y zinc; y una alta dosis de fibra dietaria.

Junto con el lino, son las mayores fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3 alfa linolénico, conocidas hasta la fecha. ¿Un dato importante que no muchas personas saben? Puede almacenarse por años sin necesidad de empaque ni condiciones especiales.

Sus cualidades terapeúticas

  • Las semillas de chía aportan los siguientes efectos: antioxidante, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, antimutagénico, anticarcinogénetico, antiviral, laxante, hipotensor, hipocolesterolemiante, hipoglucemiante, inmunoestimulante, tónico cardíaco y nervioso, y alimento mineralizante, vitamínico y proteico.
  • El consumo de chía resulta útil en casos de celiaquía, depresión, estrés, diabetes, obesidad, problemas gastrointestinales, artritis, asma, afecciones cardiovasculares y pulmonares, anemias y debilidad inmunológica.
La chía, se utiliza a través de aceites.

Cómo consumir la chía

• La chía puede utilizarse a través del aceite de sus semillas, obviamente cultivadas en forma orgánica, prensadas en frío y sin proceso alguno de refinado. Dado su alto contenido de omega 3, basta con ingerir apenas un gramo de aceite (una cucharadita de café) en crudo, a fin de cubrir las necesidades diarias de ácido linolénico.

• Aún parcialmente desprovista de su valioso aceite, la semilla de chía continúa sorprendiendo y de allí su uso como harina, que es altamente proteica. Los requerimientos diarios de omega 3 se cubren con apenas cuatro gramos de harina.

Las semillas de chía no tienen contraindicaciones médicas. Pueden ser usadas independientemente de la edad. No tienen sabor ni olor, lo que las hace ideales para ingerirlas mezcladas con alimentos. Dosificación diaria: 5 g para personas sanas y 25 g para quienes tienen que bajar el nivel de colesterol.

Las semillas de chía se pueden consumir hidratadas, molidas o tostadas, y ser incluidas así entre los ingredientes de sabrosas recetas de repostería naturista.

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