La mirada de Ada Rico y Alejandra Benaglia como especialistas en violencia de género: «Siempre es posible salir de la situación de maltrato» – Para Ti
 

La mirada de Ada Rico y Alejandra Benaglia como especialistas en violencia de género: "Siempre es posible salir de la situación de maltrato"

Ada Rico es presidenta de La Casa del Encuentro y Directora del Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano. Alejandra Benaglia es periodista feminista y responsable del área de comunicación de la Casa del Encuentro. Las elegimos a ellas para darle un cierre a #NiUnaMás, la segunda causa de los doce Principios2021 que está llevando adelante el Grupo Atlántida. La idea es dejar un sentimiento de esperanza: tejiendo redes, pidiendo ayuda, acudiendo a los lugares indicados, se puede salir de toda situación de violencia. 
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La ONGs Casa del Encuentro es refugio y contención para las mujeres víctimas de violencia de genéro. Por eso recurrimos a Ada Rico, su presidenta y, además, Directora del Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, y a Alejandra Benaglia, periodista feminista y responsable del área de comunicación de esa ONG, para darle un cierre a #NiUnaMás, la segunda causa de la campaña Principios2021 llevada adelante por el Grupo Atlántida.

En lo que van del año, hubo varios femicidios, pero quizás el que más repercusión ha tenido fue el caso de Úrsula Bahillo, la joven de 18 años asesinada de 15 puñaladas a mediados de febrero, en la localidad bonaerense de Rojas, por el policía Matías Ezequiel Martínez. Este femicidio conmovió a toda la sociedad, porque Úrsula había hecho todo lo que tiene que hacer una víctima de violencia y terminó perdiendo su vida.


-¿Cómo creés que repercute lo que ocurrió con Úrsula en una mujer que está viviendo violencia?


Ada Rico: Sin duda ante cada situación de violencia de género que se visibiliza en los medios, las mujeres que están en una situación de violencia se alertan y sienten temor. Y en el caso de Úrsula, donde todos los dispositivos de protección fallaron, se agudizó la sensación de desprotección. Pero, también sucede que aumentan las consultas para asesorarse y buscar acompañamiento, y esto nos brinda la posibilidad de incentivarlas para que puedan buscar la salida de un vínculo de violencia.

Ada Rico: "En el caso de Úrsula, donde todos los dispositivos de protección fallaron, se agudizó la sensación de desprotección. Pero, también sucede que aumentan las consultas para asesorarse y buscar acompañamiento".

-El caso de Úrsula puso de manifiesto una vez más que el violento pertenecía a una fuerza de seguridad, con todo lo que eso significa. ¿Qué pasa con esta cuestión?

Alejandra Benaglia: Los informes que realiza el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano para la Casa del Encuentro registran más de 200 femicidios realizados por agentes o ex agentes de fuerzas de seguridad. El libro "Por Ellas" (se puede bajar de manera online y en forma gratuita) tiene un capítulo que habla de estas variables especiales entre las cuales se encuentra la de los agresores que pertenecen o han pertenecido a alguna fuerza de seguridad.

Cuando ocurre esto, el miedo a la denuncia y a la desproteccón se hace más fuerte porque en realidad la mujer que va a denunciar, tiene que hacerlo en ese lugar donde la pareja que la violenta ejerce sus funciones, con lo cual las represalias que ella podría recibir, el temor y el miedo es mayor. Lo que hemos comprobado es que en un alto porcentaje existe un pacto de silencio de parte de los compañeros del agresor. Actúan confundiendo lealtad con encubrimiento y camaradería con complicidad, entonces cajonean las denuncias, o directamente no las toman.

Además está el hecho de que está persona porta un arma, lo cual lo hace más temible todavía. Muchos se sienten que tienen esa hegemonía masculina que los hace protectores por un lado y dueños de la vida de la persona, por el otro.

Entonces se necesitan medidas basadas en dos pilares. En la prevención: a las fuerzas de seguridad hay que exigirles protocolos específicos con el tema de violencia de género, que participen de cursos, capacitaciones y talleres de sensibilización. Además, se necesita trabajar en la lucha contra la impunidad de estos agentes. La posibilidad de portar armas de fuego sin la debida formación en género es un factor terrible. Por el otro lado, cuando una mujer es víctima y denuncia, las acciones de protección deben ser aplicadas de inmediato. Por lo pronto obligando a entregar el arma reglamentaria, reforzando la restricciones de acercamiento para evitar que su contacto con otros oficiales coloque a la mujer que denuncia en una situación de mayor peligro.

Todo esto debería trabajarse desde el Estado que debe estar siempre presente con políticas públicas, con una capacitación permanente en cuestiones de género, que además sean evaluados. El sentimiento que más surge cuando el femicida es una gente de las fuerzas de seguridad es la impunidad. Como fue en el caso de Úrsula, que a la desobediencia a las restricciones, se sumó la impunidad que le ofreció el entorno del agresor.

Alejandra Benaglia: "Como parte de la prevención de la violencia, es responsable en todo lo que tiene que ver a no reproducir estereotipos que muestren a la mujer como un objeto de consumo".

-¿Cuáles son las señales que nos indican que estamos en una relación violenta?


A.R: La violencia es un círculo que comienza con sutiles formas de manifestación y es importante estar alerta para detectar estas señales indicadoras de una relación violenta. Por ejemplo: los celos, no nos cela porque nos quiere más; el control (está pendiente de nuestros horarios, con quien estamos, cuanto tiempo estuvimos); el aislamiento (al principio y con dulzura nos comienza a manifestar que no vayamos a tal o cual lado porque quiere estar con nosotras. En la segunda etapa y con diferentes excusas, comienza también a aislarnos de la familia).


Luego entramos en el siguiente ciclo: culpabilizarnos y humillarnos y luego vendrá el primer empujón, y el primer golpe. Más tarde llegará el pedido de perdón y la promesa que nunca más se repetirá. Pero este ciclo volverá a comenzar cada vez con más violencia. Es importante que las mujeres que están viviendo una relación de violencia comprendan que el círculo de violencia no es generado por ellas. Y que hagan lo que hagan, no servirá para calmarlo, ya que el objetivo del varón agresor es controlar y dominar razón por la cual siempre tendrá la excusa o el argumento para violentarnos. Si te pega, te controla, te grita, te descalifica eso no es amor, es violencia.

-Muchas mujeres callan la situación de violencia de género. ¿Cuán importante es abrirse y hablar del tema para poder salir de la situación?

A.B.: A veces las mujeres pueden hablar de esto y otras veces, no. Desde la Casa del Encuentro sostenemos que cuando vos podés contar que estás pasando una situación de violencia, abrís el espectro y empiezan a surgir esas redes de contención, de ayuda, de acompañamiento que son tan importantes para superarlo.

Las mujeres que se atreven, que se animan a contar la experiencia de violencia que están viviendo tienen que saber que del otro lado hay una pared donde apoyarse, hay personas que van a hacer una escucha atenta y que van a ayudarlos. Funciona desde ese lugar, desde la mirada atenta, del abrazo, del "yo te creo".

Una de las herramientas que tienen los violentos es generar en las mujeres el sentimiento de que esa situación de violencia sucede por culpa de ellas. "Mirá lo que me hiciste", "Mirá cómo me pones"... Esto es falso y ellas tienen que saberlo. De eso se trata cuando vos recibís a una mujer que está en situación de violencia, que puede contarlo. La violencia no se justifica desde ningún lugar, por eso funciona contarlo. Pero también hay que tratar de ejercer el respeto a quien no puede hacerlo.

-¿Qué papel juegan los mandatos familiares, los vínculos vividos en la infancia, en el hecho de vivir una situación de violencia de género?


A.R: La violencia de género tiene una raíz cultural, y es importante deconstruir los hechos de violencia que estuvieron presentes en nuestra vida.
El camino principal es comprender que la violencia no es un destino para ninguna persona y que para no repetir patrones culturales es necesario fortalecerse, buscar acompañamiento y estar alertas ante las señales que indican el comienzo de una relación que nos impida ser libres.

-La pandemia por coronavirus nos obliga a estar más aisladas, ¿esta situación cómo funciona como un retroceso en todas estas situaciones?


A.R.: Sin duda, el aislamiento de las mujeres encerradas con los agresores por la pandemia agudizó el peligro, la situación excepcional que atravesamos dejó en descubierto que las medidas implementadas no son suficientes para proteger a las mujeres en situación de violencia por eso seguir pidiendo ayuda y denunciar es muy importante. También hay que continuar denunciando cada vez que el agresor viola la medida cautelar.
Y tener presente que el agresor buscara la forma de encontrarse con cualquier excusa, para intentar convencerla de retomar la relación. Es fundamental, no caer en su red de mentiras y manipulación.


-¿Es posible salir de una situación de violencia? ¿Qué es lo que hay que hacer para lograrlo?


A.R.: Sí, es posible. El primer paso es no minimizar y hablar sobre lo que está sucediendo, no disculpar al agresor. Y buscar asesoramiento desde el Estado o en las organizaciones que trabajamos con equipos de profesionales especializadas en violencia de género.

A.B: Las mujeres que se encuentran en una situación de violencia pueden salir de ella. Se puede salir tejiendo redes, consultando, teniendo una familia que sostenga. Por eso es tan importante tomar consciencia que la violencia no es una cuestión privada ni un problema de los otros y las otras. Es un problema que nos compete a todos y tenemos que estar atentas a lo que pasa alrededor. Porque quizás las mujeres no puedan hablar de la situación de violencia que están viviendo y hay que ver la manera de acercarse y ofrecer esa ayuda. Las mujeres que están en situación de violencia hablan cuando pueden y como pueden. Y a veces no pueden hacerlo. Tienen que saber que no están solas.

-¿Cómo se hace con las mujeres que no pueden hablar del tema?

A.B: Acá entra la responsabilidad de los medios de comunicación porque seguramente las mujeres que no pueden contarlo miran la tele, escuchan la radio o leen noticias, y tienen que saber a través de los medios que cuenta con lugares adónde acudir. Por eso es imprescindible en cada nota que se haga sobre violencia se hable de la línea 144, que las mujeres sepan que pueden pedir ayuda, que no es responsable de la situación de violencia, que que puede hablar porque alguien la va a escuchar. La situación de violencia genera vergüenza y culpa, dos sentimientos que tiene que superar.

-¿Y cuál es realmente el rol de los medios de comunicación en estas cuestiones?

A.B: Los medios tienen la responsabilidad que va por una doble vía. Como parte de la prevención de la violencia, es responsable en todo lo que tiene que ver a no reproducir estereotipos que muestren a la mujer como un objeto de consumo, que la muestren como algo que está al servicio permanente del y los demás, como la responsable de las tareas de cuidado, que no tiene posibilidades de cuestionar, de gozar, de sentir, de ser feliz sino es a través de su constante servicio a los demás. Los medios tienen la responsabilidad de no reproducir esas imágenes porque va construyendo la imagen de la mujer y las diversidades, y es lo que hace que cuando alguien se sale de la norma termina en el caso más extremo siendo víctima de un femicidio.

La otra responsabilidad tiene que ver con la forma en que se comunican los femicidios, y los casos de violencia. En general, lo que que hacen es empezar a trabajar en una investigación, se transforman en detectives de la realidad y empiezan a escarbar en todo lo que van encontrando y así se revictiminiza a la mujer violentada. Además no hay voces autorizadas que puedan contextualizar porque los casos no se dan en forma aislada. El medio no tiene que ponerse a la par del sistema judicial. Tiene que informar con responsabilidad, con ética y con respeto. Es muy importante la perspectiva de género en todos los medios para que la comunicación se vuelva respetuosa, inclusiva y ética.

Te invitamos a ser parte de esta experiencia utilizando en las redes #Principios2021, #NiUnaMas2021.

Para denunciar violencia de género podés comunicarte de manera gratuita las 24 horas, los 365 días, a través de un llamado al 144, por WhatsApp al +5491127716463, por mail a [email protected] 

Más información en parati.com.ar

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