Así se hace la salsa gremolata, ideal para acompañar carnes y verduras asadas – Para Ti
 

Así se hace la salsa gremolata, ideal para acompañar carnes y verduras asadas

Una preparación de origen italiano, conocida como gremolata o gremolada, súper sencilla de preparar para sumar frescura y sabor a tus comidas.

La gremolata o gremolada italiana es una de las recetas más sencillas pero con mayor sabor, ideal para acompañar carnes, pescados, mariscos y verduras.

Sus ingredientes básicos son solo tres, y seguro los tenés a mano en tu cocina. No requiere cocción y se le pueden hacer variaciones a gusto del consumidor: es cuestión de ir probando hasta encontrar la receta ideal.

¿Qué es la gremolata?

La palabra gremolata o gremolada proviene del italiano milanés gremolá, cuya traducción sería como un molido o algo reducido a una textura fina.

Consta de tres ingredientes esenciales (perejil, cáscara de limón y ajo) y, según el plato en el que se vaya a utilizar, se puede añadir más o menos aceite de oliva para darle una textura más húmeda o convertirla directamente en una salsa más unida y homogénea (aunque no debe ser nunca muy líquida). Lo habitual es incorporar un poco de sal, que potencia el sabor y, opcionalmente, pimienta recién molida.

Algunos le suman algún filete de anchoa, logrando un sabor mucho más intenso, otros sustituyen el perejil por otras hierbas mediterráneas, como romero, salvia o tomillo, o también eligen potenciar el sabor cítrico agregando ralladura de naranja. Para darle un punto picante, se puede agregar peperoncino o algún otro pimiento espirituoso.

Ingredientes (para 4 personas)

  • Ralladura de 1 limón (solo parte amarilla)
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil fresco (hojas de 5-6 ramitas)
  • Aceite de oliva virgen extra (opcional, cantidad necesaria)
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida a gusto (opcional).
  1. Lavar y enjuagar el limón y las ramitas de perejil, preferiblemente separando las hojitas ya que los tallos pueden amargar un poco. Pelar los ajos y, si se prefiere más suave, abrir por la mitad y extraer los nervios centrales.
  2. Rallar la piel de la mitad del limón, o del limón entero si es muy pequeño, procurando sacar solo la parte amarilla.
  3. Mezclar todo en un mortero, añadiendo una pizca de sal, y machacar a mano hasta obtener una textura homogénea. Alternativamente, picar a cuchillo y combinarlos en un cuenco. Si se añade un poco de aceite de oliva o unas gotas de jugo, se podrá triturar mejor con el brazo de la batidora, siempre procurando no transformar la mezcla en un puré.
  4. Probar y ajustar la cantidad de ingredientes si fuera necesario, salpimentando al gusto. Servir o usar a conveniencia, y guardar las sobras en un recipiente hermético en la heladera.

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