Autolesión en la adolescencia: señales de alerta y rol de los padres
 

Autolesiones en adolescentes: cómo entender el lenguaje del dolor en una etapa crítica

Autolesiones en adolescentes: cómo entender el lenguaje del dolor en una etapa crítica
A raíz del ataque en el colegio Mariano Moreno, surgen interrogantes sobre cómo atraviesan los jóvenes sus conflictos internos. El hecho de que el atacante se autolesionara nos invita a preguntarnos qué expresa esta conducta y cómo debe actuar el entorno.
Dra. Marcia Viviana Braier
Lifestyle
Dra. Marcia Viviana Braier
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A raíz del ataque en el colegio Mariano Moreno de San Cristóbal, surgen interrogantes sobre cómo atraviesan los jóvenes sus conflictos internos. El hecho de que el atacante presentara conductas de autolesión nos invita a preguntarnos qué significa esta manifestación y cómo debe actuar el entorno.

El reciente episodio puso sobre la mesa una realidad que suele permanecer oculta bajo mangas largas o silencios prolongados. Cuando un adolescente se lastima a sí mismo, no siempre hay una intencionalidad suicida directa, sino que representa una forma de regulación emocional frente a estados de intenso malestar psíquico. Es un intento de transformar un sufrimiento invisible en una experiencia física concreta y, paradójicamente, más manejable.

El origen de la conducta y el alivio orgánico

La autolesión no es un hecho aislado, sino que suele ser la manifestación de cuadros clínicos preexistentes que requieren un diagnóstico preciso. La Dra. Marcia Viviana Braier, médica psiquiatra infanto-juvenil, explica la complejidad de estas conductas y su raíz biológica.

“Es un síntoma dentro de varios cuadros que se pueden tratar como preludio de síntomas suicidas y que está dentro del contexto de varios problemas psiquiátricos de presiones, trastornos de personalidad que se inician alrededor de los 15 años, generalmente el tipo límite, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de ansiedad”, señala la especialista.

Sobre por qué los jóvenes recurren a este método, la doctora aclara que “son conductas que dan alivio, porque a nivel orgánico produce una liberación de opioides que sedan”. Este componente neurobiológico, sumado a la activación de sistemas que modulan el malestar, explica por qué estas prácticas pueden volverse recurrentes.

Un abordaje interdisciplinario: el rol de la escuela y la familia

Entender la autolesión como un lenguaje del dolor permite evitar asociaciones simplistas con la violencia hacia terceros. Se trata de una conducta dirigida hacia uno mismo, vinculada a variables como la depresión, la ansiedad o antecedentes traumáticos. Por eso, el tratamiento no puede recaer solo en el consultorio.

Para la Dra. Braier, la red de contención es la pieza fundamental para la recuperación. “Hay que indagar también situaciones abusivas con respecto al trabajo es interdisciplinario, pero me refiero interdisciplinario porque tienes que trabajar con el paciente, eventualmente medicar, generalmente solo lo hago porque soy médica Psiquiatra y me da muy buena respuesta buscar la patología de base e importantísimo trabajo con la Escuela y los padres”, enfatiza.

El abordaje integral busca que el adolescente logre mejorar su regulación emocional y construya recursos simbólicos. Frente a señales como lesiones recurrentes, aislamiento o conductas de ocultamiento, el rol del adulto es ofrecer una escucha sin juicio y facilitar el acceso a especialistas para intervenir de manera temprana y eficaz.

Señales de alerta: qué observar en el entorno

Para las familias y los docentes, detectar estas señales a tiempo es fundamental. No siempre se trata de cortes visibles; a veces, las pistas son más sutiles y requieren una mirada atenta y empática:

  • Lesiones físicas recurrentes sin una explicación clara.
  • Conductas de ocultamiento (usar ropa larga en días de calor o evitar situaciones donde se exponga la piel).
  • Aislamiento social y cambios bruscos en el estado de ánimo.
  • Uso de plataformas digitales vinculadas a estas prácticas.
  • Expresiones verbales cargadas de culpa o desesperanza.

El rol de los adultos y la red de contención

Frente al descubrimiento de una autolesión, la reacción del adulto determina el camino hacia la recuperación. Lo primero es evitar el castigo, la minimización o la exigencia de una explicación lógica inmediata. El adolescente muchas veces no sabe por qué lo hace; simplemente siente que lo necesita para sobrevivir al momento.

La clave reside en ofrecer una escucha sin juicios, validar que ese sufrimiento es real y facilitar el acceso a profesionales especializados. El objetivo final es que el joven pueda construir recursos simbólicos para que, con el tiempo, la palabra reemplace al dolor en la piel.

La Dra. Marcia Viviana Braier es Médica Psiquiatra Infanto-Juvenil (MN 65.546), Jefa del Departamento de Docencia e Investigación del Hospital Infanto Juvenil “Dra. Carolina Tobar García”.

 
 

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