Bruxismo: el enemigo invisible que te roba el descanso y la vitalidad
 

Bruxismo: el enemigo invisible que te roba el descanso y la vitalidad

Bruxismo: el enemigo invisible que te roba el descanso y la vitalidad
El bruxismo es una condición, que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes, especialmente, durante la noche, que lo padecen muchas personas, por lo que diferentes especialistas cuentan cómo tratarlo.
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Dormir bien no es un lujo, es una necesidad vital. Sin embargo, millones de personas sufren en silencio un trastorno que compromete la calidad de su descanso sin que siquiera lo noten: el bruxismo. Esta condición, caracterizada por apretar o rechinar los dientes, especialmente, durante la noche, puede parecer un problema dental menor, pero sus efectos van mucho más allá de la boca.

El bruxismo es una parafunción mandibular involuntaria, que puede ocurrir durante el sueño (bruxismo nocturno) o al estar despiertos (diurno). En ambos casos, suele ser consecuencia del estrés, la ansiedad o trastornos neuromusculares y, muchas veces, pasa desapercibido hasta que sus efectos se vuelven visibles: dolor en la mandíbula, desgaste dental, cefaleas, fatiga y, en algunos casos, trastornos del sueño.

Al apretar los dientes de forma inconsciente durante la noche, el cuerpo entra en un estado de microalerta constante. Aunque no se recuerde al despertar, el sueño se fragmenta y no se alcanza la fase profunda y reparadora del descanso. Como resultado, al día siguiente se puede sentir agotamiento, irritabilidad, con dificultad para concentrarse y menos resiliencia ante el estrés.

El bruxismo interfiere con los ciclos del sueño REM, esenciales para el procesamiento emocional y la consolidación de la memoria. A largo plazo, esta privación parcial de sueño reparador tiene consecuencias concretas en la salud física y mental.

El bruxismo afecta, mayormente, durante el sueño.

Qué tratamiento funciona para el bruxismo

En los últimos años, la aplicación de toxina botulínica en los músculos maseteros y temporales se ha convertido en una herramienta terapéutica altamente eficaz para el control del bruxismo. Esta técnica no solo relaja la musculatura que produce la presión excesiva al dormir, sino que además mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes al reducir dolores crónicos y prevenir el desgaste dental.

"Muchos pacientes llegan con años de bruxismo y no recuerdan lo que es despertarse sin tensión en la mandíbula. En apenas días, tras la aplicación de botox terapéutico, experimentan una relajación profunda, duermen mejor y hasta cambia su humor. Es una transformación real que mejora el día a día y, en muchos casos, también la relación con los demás", explicó la odontóloga Candela Cruz (MN. 43.010).

"El tratamiento más efectivo que vemos en la práctica clínica es el uso combinado de toxina botulínica con placa miorrelajante personalizada. Mientras el botox reduce la actividad muscular excesiva y protege la articulación temporomandibular, la placa actúa como una barrera física que evita el desgaste dental y guía a los músculos hacia una posición más relajada. Esta sinergia no sólo protege las piezas dentarias, sino que mejora notablemente la calidad del sueño y el bienestar general del paciente", dijo Ariel Merino, doctor y experto en estética dental, (MN. 34.869).

Esta combinación es especialmente eficaz en pacientes con bruxismo severo, trastornos del sueño o antecedentes de daño articular, ya que aborda el problema desde múltiples ángulos: neuromuscular, funcional y protector.

Cómo afecta el bruxismo en el sueño

"El sueño profundo no es sólo descanso, sino el momento en que el cerebro se limpia, se repara y se reorganiza. La falta de sueño reparador, como ocurre en quienes padecen bruxismo, puede alterar funciones cognitivas, emocionales y motoras. A largo plazo, esto afecta la plasticidad cerebral y puede acelerar procesos neurodegenerativos", detalló Matías Baldoncini, médico neurocirujano, (MN. 135.985).

Baldoncini enfatizó que el sueño de calidad es esencial para la salud cerebral en el largo plazo. La interrupción crónica del descanso profundo puede tener consecuencias significativas en la función neurológica y el bienestar general.​

Una mala calidad de sueño sostenida en el tiempo no solo hace sentir más cansancio. Estudios científicos han demostrado que dormir mal se asocia con un mayor riesgo de hipertensión arterial, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión y trastornos de ansiedad y debilitamiento del sistema inmune.

Además, el desgaste físico que produce el bruxismo sobre músculos, articulaciones y piezas dentales puede derivar en problemas crónicos como disfunción temporomandibular (DTM), dolores cervicales e, incluso, pérdida de piezas dentarias, afectando no solo la estética, sino también la masticación y la digestión.

Dormir bien está directamente relacionado con vivir más y mejor. La Organización Mundial de la Salud y múltiples investigaciones destacan que un sueño profundo y suficiente es uno de los pilares para la longevidad saludable, junto con la alimentación, el ejercicio y la gestión emocional.

Cuando el bruxismo interrumpe sistemáticamente el descanso, el cuerpo entra en un estado de estrés crónico. Esto acelera el envejecimiento celular, aumenta los niveles de inflamación sistémica y reduce la capacidad del organismo para repararse. En otras palabras, no solo envejecemos más rápido, sino con peor calidad de vida. Aunque, la buena noticia es que el bruxismo se puede tratar y controlar con un enfoque interdisciplinario.

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