Oxitocina y San Valentín: cómo el amor impacta en tus hormonas y emociones
 

Oxitocina, la hormona del amor: lo que San Valentín despierta en tu cuerpo (y en tus emociones)

La hormona del amor lo que San Valentín despierta en tu cuerpo
Más allá de flores y mensajes románticos, el 14 de febrero también activa un movimiento interno. Una endocrinóloga explica cómo el amor, la expectativa o el estrés impactan en tus hormonas y en tu bienestar.
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Cada 14 de febrero, San Valentín vuelve a instalarse en la agenda emocional colectiva. Y aunque suele asociarse a gestos románticos, cenas especiales o mensajes cariñosos, muchas personas notan algo más profundo: cambios en el ánimo, en la energía e incluso en la sensibilidad física.

La pregunta aparece sola: ¿una fecha puede influir realmente en nuestro equilibrio hormonal?

Desde la ciencia, la respuesta es sí.

“Las emociones y las hormonas están profundamente conectadas. Frente a situaciones de amor, expectativa, ilusión o incluso estrés, el cerebro activa la liberación de distintas sustancias químicas que impactan directamente en cómo nos sentimos y cómo reaccionamos”, explica la Dra. Laura Maffei.

La oxitocina y sus aliadas: qué hormonas entran en juego

La especialista detalla que la oxitocina, conocida como la hormona del amor, “aumenta con el contacto físico, la cercanía emocional y los vínculos afectivos, generando sensaciones de bienestar, confianza y apego”.

Pero no actúa sola. “La dopamina, asociada al placer y a la recompensa, se activa ante una cita especial o un gesto romántico, provocando motivación y euforia. La serotonina, reguladora del estado de ánimo, suele elevarse cuando vivimos experiencias positivas, aunque puede descender si aparecen la soledad o la decepción”, señala.

También entran en escena otras hormonas. “El cortisol puede aumentar cuando San Valentín genera ansiedad, presión social o expectativas difíciles de cumplir. A su vez, la adrenalina y la noradrenalina explican el clásico ‘mariposeo en el estómago’ previo a una cita, mientras que la testosterona y los estrógenos pueden incrementarse en contextos de atracción y deseo”.

Cambios emocionales, físicos y de comportamiento

Estos movimientos hormonales no siempre pasan desapercibidos.

Muchas personas experimentan euforia, mayor sociabilidad o, por el contrario, irritabilidad y tristeza. A nivel físico, la adrenalina puede generar nerviosismo, mientras que la oxitocina y la dopamina suelen asociarse a más vitalidad e incluso a una piel más luminosa.

También pueden aparecer conductas más impulsivas -como compras o decisiones emocionales- y cambios en el apetito: desde falta de hambre hasta antojos de dulces, como un intento del cuerpo por elevar la serotonina.

“La sensibilidad emocional suele intensificarse en estas fechas. Cuando predominan la oxitocina y la dopamina, aumenta la sensación de conexión y la valoración de los gestos afectivos. Pero si la serotonina desciende, ya sea por expectativas no cumplidas o recuerdos de relaciones pasadas, pueden emerger la melancolía o la frustración”, describe Maffei.

Y suma un factor clave: “El entorno amplifica este efecto. La publicidad, las redes sociales y los mensajes idealizados del amor tienden a reforzar comparaciones y a sensibilizar aún más las emociones”.

La edad también cambia cómo se vive el amor

La respuesta hormonal no es igual en todas las etapas de la vida.

“En la adolescencia, la dopamina y la adrenalina están en niveles elevados, lo que explica la intensidad emocional de los primeros enamoramientos. En la juventud, la atracción y la pasión siguen siendo centrales, con un rol destacado de las hormonas sexuales”.

En la adultez, el amor suele vivirse con mayor estabilidad: “Ahí ganan protagonismo la oxitocina y la serotonina”. Y en etapas más maduras, “la serenidad, la compañía y el bienestar compartido adquieren más relevancia, con menos impulsividad y más equilibrio”.

Cómo atravesar San Valentín sin que el estrés gane la pulseada

San Valentín puede vivirse de forma positiva o negativa según la mirada personal.

“Cuando se lo entiende como una celebración del amor en todas sus formas -sin exigencias ni comparaciones-, se convierte en una oportunidad para fortalecer vínculos y generar bienestar hormonal. Pero cuando la fecha se carga de presión social o se asocia al valor personal, el estrés y el malestar emocional pueden dominar la escena”, advierte la endocrinóloga.

El equilibrio es posible.

“Practicar la gratitud favorece la serotonina; rodearse de afecto, incluso fuera de la pareja, estimula la oxitocina; el ejercicio físico ayuda a regular dopamina y serotonina. También es saludable limitar la exposición a redes sociales si generan comparación o ansiedad, y cuidar el cuerpo a través del descanso, la alimentación y la moderación en los excesos”.

Y cierra con una idea simple y poderosa: “San Valentín es solo un día. El bienestar emocional y hormonal, en cambio, es un proceso que se construye todos los días del año”.

Dra. Laura Maffei - Endocrinóloga (MN 62441) - Directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada - Instagram: @dralauramaffei

 
 

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