#Placeres: «Estoy agotada y no tengo energía para el sexo», la frase que se repite cada vez más – Revista Para Ti
 

#Placeres: "Estoy agotada y no tengo energía para el sexo", la frase que se repite cada vez más

Esta vez la sexóloga clínica y educativa Analía Lilian Pereyra nos invita a reflexionar un tema que cada vez es más frecuente: la falta de deseo sexual debido a la carga mental de todos los días.

En la época del multitask las mujeres se sienten agotadas y ¿sin deseo sexual? ¡Muchas consultas recibo al respecto, “no tengo deseo sexual” y cuando comenzamos a indagar nos encontramos con la realidad de que las mujeres están agotadas!

Es real, las mujeres trabajan en casa, se ocupan de los hijos e hijas (si los tienen), trabajan en el afuera y les queda poco tiempo para el ocio y para los encuentros sexuales con sus parejas -si la tienen.

¿Quién obliga las mujeres a hacer todas las tareas e incluso pensar quien las hace? Pareciera que venimos con el chip de que es nuestra responsabilidad porque nos educan desde pequeñas para que creamos que debemos ocuparnos de todo y la realidad es que las responsabilidades son compartidas o debieran serlo.

Las mujeres nos ocupamos del trabajo de organización de la casa, según las estadísticas, destinamos 25 veces más tiempo que los varones, porque no solo hacer los quehaceres, sino ORGANIZAR quien los hace, por ejemplo si hay empleada, qué cosas hace la empleada. Muchas veces sucede que se le pide colaboración a la pareja, pero es la mujer quien “debe” decirle a su pareja qué hay que hacer… Esto se llama CARGA MENTAL.

La carga mental implica que siempre estás alerta y acordándote de todo, por ejemplo, las compras, la ropa de los hijos, los pagos de impuestos, la niñera (si hay), las mascotas y ser "esposa" lo que conlleva "estar disponible’" para el marido en todo sentido, desde salidas hasta lo sexual.

Muchas mujeres en consulta me manifiestan que no pueden acostarse hasta que la cocina esté limpia, por lo que luego están cansadas para un posible encuentro sexual con su pareja.

Es un trabajo constante agotador e invisible. Si bien muchos varones heterosexuales en pareja afirman que ‘’colaboran’’ con su pareja, ellas siguen siendo las que tienen que decirle: hay que cambiar las sábanas, hay que sacar la ropa del lavarropas, hay que levantarla del tender… hay que pensar qué comida hacer para luego decirle qué hay que comprar, esto es más carga mental.

Para que la situación cambie hay que educar a varones independientes y que tomen a la casa como su responsabilidad también.

Dentro de las multitareas que realizan las mujeres a veces el encuentro sexual aparece como una carga más, porque su pareja le reclama mas frecuencia y ello termina por agotar mas a la mujer o llegar a consulta por la demanda de su pareja, más que por su propia necesidad.

Recordemos que el sexo comienza en las fantasías, en los pensamientos que procesan imágenes también y que van encendiéndolo.

Según Rosamry Basson el deseo se inicia en intimidad, comienza cuando nos sentimos en intimidad, con alguien que nos gusta, con quien disfrutamos estar, con quien compartimos momentos con quien me cuida. El deseo necesita seguridad, estabilidad, predictibilidad… También necesita aventura, novedad, riesgo, misterio.

Hoy se espera que la misma persona sea quien nos brinde seguridad y aventura; comodidad y riesgo; familiaridad y novedad; seguridad y sorpresa. Muchos elementos y condicionantes que cuando se está en pareja hay que acordar, hay que dar espacio y hay que trabajar, sí, hay que ocuparse de que las tareas en el hogar estén repartidas y que las parejas planifiquen sus tiempos de ocio y disfrute.

El deseo sexual goza de mucho marketing y la realidad es que el estrés por el que transitamos en la actualidad nos lleva a muchas veces sentir falta de deseo que suele traducirse como cansancio y agotamiento.

También repensarnos como eternas cuidadoras y revisando esos mandatos que nos colocan en el lugar del deber: debo cocinar, debo cuidar, debo dejar de lado mis propios intereses en pos de los de mis hijos, debo ocuparme de todo ANTES que de mi misma.

El ocuparnos de nosotras mismas nos coloca en el lugar de ser responsables de nuestro disfrute y discriminar lo que esté a nuestro alcance hacer y dejar de cargar con el mandato de la buena y servil madre y esposa.

Nuestra salud depende de nosotras y el disfrute sexual es una responsabilidad que más que carga sería genial que la sintiéramos como el desafío a cumplir. Nuestro goce es nuestro derecho.

Fuente: Lic. Analía Lilian Pereyra, Sexóloga Clínica y Educativa MP 1773.

IG: @licenciadaanaliapereyra

Más información en parati.com.ar

 

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