Venus Williams vivió una boda tan intensa como inolvidable. La leyenda del tenis celebró su amor con el actor y productor Andrea Preti con cinco días de festejos en su casa de Palm Beach, combinando celebraciones familiares, glamour y una cuidada selección de looks nupciales que reflejaron su estilo sofisticado y poderoso.
Lejos de elegir un único vestido, Venus construyó un verdadero guardarropa bridal, pensado para cada momento del evento, desde la ceremonia civil hasta la celebración principal, con diseños que unieron alta costura, sensualidad y un guiño personal a su historia.

Cinco días de boda y un guardarropa nupcial en clave blanca
A lo largo de los cinco días de celebración, Venus Williams mantuvo una decisión estética clara y poderosa: todos sus looks fueron en color blanco. Desde la ceremonia civil al amanecer hasta las fiestas en la piscina, las cenas íntimas y la boda principal, la novia construyó un guardarropa nupcial coherente y sofisticado, donde el blanco funcionó como hilo conductor.
Vestidos etéreos, conjuntos más relajados y piezas de alta costura convivieron dentro de una misma paleta, reafirmando una idea de elegancia moderna, sin excesos y profundamente simbólica. Más que una elección cromática, fue una declaración de estilo y de etapa vital.

El vestido del juzgado: elegancia clásica y discreción

Para la ceremonia civil, celebrada al amanecer en el juzgado, Venus eligió un vestido a medida de Morilee New York. La pieza, confeccionada especialmente para ella, se destacó por su silueta refinada y su aire atemporal.
La novia complementó el look con un conjunto adicional para salir sin llamar la atención: una falda corta clásica y un top, acompañado por un tocado perfecto para cerrar un estilismo sobrio y elegante.

“Fue hermoso, tranquilo y sagrado”, describió Venus sobre ese primer “sí”, vivido en total intimidad junto a Andrea.


El vestido principal: brillo, transparencia y espíritu oceánico



Para la ceremonia central en Palm Beach, Venus Williams apostó por un vestido de Georges Hobeika, una elección que elevó el concepto bridal a un nivel de fantasía moderna. El diseño se destacó por su brillo delicado, transparencias sutiles y una caída etérea que evocaba el mar y el océano, una referencia directa al entorno de Florida.

“Quería usar un vestido que a Andrea le encantara y que fuera mágico”, explicó Venus. El vestido, probado en París durante la Semana de la Moda, emocionó incluso a su hermana Isha al verlo por primera vez. “La forma en que brilla y la transparencia me recuerdan al océano”, confesó la novia.




Una novia que vivió cada momento

Fiel a su personalidad, Venus decidió no pasar el día entero en la silla de maquillaje. “Quería vivir el día”, dijo. Y así lo hizo: recorrió el lugar, supervisó detalles y disfrutó de cada instante, demostrando que el verdadero lujo está en sentirse presente y auténtica.



Los looks nupciales de Venus Williams no solo fueron una declaración de estilo, sino también una celebración de su recorrido personal: fuerza, feminidad y libertad. Una novia que eligió alta costura sin rigidez, glamour sin excesos y emoción real.




Cómo se conocieron Venus Williams y Andrea Preti
Venus Williams y Andrea Preti se conocieron en 2024 durante la Semana de la Moda de Milán, en un evento al que, curiosamente, ninguno de los dos tenía previsto asistir. El encuentro ocurrió en el desfile de Gucci, organizado por el entonces director creativo de la firma, Sabato De Sarno.

Venus se encontraba en el Lago Como, disfrutando de un viaje entre hermanas, cuando recibió una invitación de último momento y decidió ir de manera espontánea. Andrea, por su parte, también asistió sin demasiada expectativa. “Ambos estábamos en un show en el que no se suponía que estuviéramos”, recordó ella más tarde.

Tras el desfile, Sabato De Sarno organizó un aperitivo privado con invitados VIP en el piso superior del lugar. Allí fue donde Andrea vio a Venus sentada junto a su familia y amigos y decidió presentarse. Le dijo que le parecía muy hermosa y comenzaron a charlar; Venus incluso le habló en italiano. Andrea fue a la barra a buscar una bebida y, en ese momento, Lyn, la hermana de Venus, se acercó y le propuso intercambiar números de WhatsApp, ya que creía que a su hermana le había gustado.

Desde ese momento comenzaron a escribirse y poco después se reencontraron en Londres, donde Venus lo invitó a desayunar con su familia. Andrea se integró rápidamente al círculo íntimo de Venus, compartiendo tiempo con su madre y sus hermanas. Durante esa misma semana, Venus organizaba la gala Serpentine en Kensington Gardens e invitó a Andrea a acompañarla.
A pesar de querer mantener cierta discreción al comienzo, Venus contó que él la acompañó y cuidó desde el primer momento. Tras esas primeras citas en Londres, ella sintió con claridad que quería casarse con él: “La gente siempre dice que simplemente lo sabe, y yo simplemente lo supe”.

Ese fue el inicio de una relación que avanzó rápidamente y que, meses más tarde, los llevaría al compromiso y a celebrar su historia de amor con dos bodas, una en Italia y otra en Palm Beach.
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