En plena Paris Fashion Week, la casa japonesa Issey Miyake presentó su nuevo desfile en el emblemático Carrousel du Louvre, un espacio que forma parte de la historia de la marca desde principios de los años noventa.
El escenario reflejaba perfectamente el universo visual de la maison: un espacio completamente blanco, minimalista, con un campo de polvo metálico plateado en el centro, que creaba una atmósfera casi etérea.
La puesta en escena se completó con música en vivo, un elemento habitual en los desfiles de la firma. En esta ocasión, la banda sonora estuvo a cargo del dúo Herbert & Momoko, que acompañó la pasarela con sonidos delicados de teclados, carillones y percusión, aportando un momento de calma dentro del intenso calendario de la semana de la moda.



Siluetas nómadas y grandes pliegues

La colección, dirigida por Satoshi Kondo, llevó por título “Crear y permitir”, una idea que se tradujo en prendas de gran volumen y movimiento.



Las siluetas evocaban una estética nómada, con modelos envueltos en amplios pliegues de tela que recordaban a beduinos urbanos, una imagen que transmitía misterio y cierta sensación de monumentalidad.

Los volúmenes amplios y las capas envolventes continuaron explorando uno de los códigos históricos de la casa: el juego entre estructura, movimiento y libertad corporal.

El minimalismo como lenguaje

Fiel a la tradición de la marca, la colección apostó por un enfoque minimalista y conceptual, donde las formas y las texturas se convierten en protagonistas.

Sin embargo, en comparación con otras temporadas de la firma, la propuesta se percibió más contenida. Algunos looks destacaron especialmente por su construcción, como vestidos coraza combinados con faldas, que aportaron un aire escultórico y elegante.


Un legado experimental
Desde su fundación por Issey Miyake, la maison ha sido reconocida por su enfoque experimental en torno al tejido, el volumen y la innovación textil.

La colección presentada en París continúa explorando ese legado, reafirmando el interés de la firma por crear prendas que combinan arte, arquitectura y movimiento.

En definitiva, el desfile de Issey Miyake volvió a demostrar que la marca sigue apostando por una moda conceptual, donde la exploración de las formas y los pliegues continúa siendo el corazón de su identidad creativa.










