Milva Russo es una importante vestuarista argentina, que también ha trabajado como modelo y se desempeña como productora. Ha vestido a artistas tanto nacionales como internacionales, como, por ejemplo, Miranda, Lali Espósito, Paul McCartney, Red Hot Chilli Peppers, Kiss y muchos más.
A su vez, no sólo se ha desarrollado en la Argentina, sino que también ha dejado sus frutos en México, en donde ha vivido durante muchos años desde muy chica. Allí, dio sus primeros grandes pasos dentro de la industria, ya que fue la responsable de los vestuarios de los shows de Luis Miguel y Maná, y hasta abrió su propio local de ropa vintage.
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Actualmente, ya está más que consolidada en este rubro y, en esta entrevista exclusiva para Para Ti, asegura que nunca tuvo que mandar ningún CV, dado que todo se fue dando poco a poco, de boca en boca, gracias a las recomendaciones. También, cuenta sus inicios dentro de la moda, cómo fue creciendo y a dónde quiere llegar en un futuro.

El detrás de escena de Milva Russo
- ¿Qué te llevó a querer dedicarte a esto?
- Desde chiquita, te puedo mostrar fotos mías lookeadas de los cuatro o cinco años. Ya había algo en mí que amaba este mundillo. Al terminar la secundaria, siempre tuve en claro que quería estudiar algo relacionado a esto. No existían tantos cursos cortos en esa época, así que me metí en la carrera de Diseño de Indumentaria. Paralelamente, trabajaba como modelo en publicidad, así que la moda siempre me rodeó.

- Tuviste un local vintage en Buenos Aires, que fue un semillero de contactos, pero tu viaje a México parece haber sido el gran trampolín. ¿Cómo te impulsó esa experiencia a trabajar con artistas?
- Sí, mi local vintage en la Galería Quinta Avenida era visitado por mucha gente de la industria musical buscando diferenciarse. Empecé a prestar ropa, a involucrarme, pero el trampolín lo hice cuando viajé a México. Iba por modelaje y estudiaba, y estando allá mi look argentino llamó la atención.

Culturalmente México estaba más cerrado en moda en esa época, lo que me llevó a abrir un local vintage allá. Trabajando como modelo, empecé a hacer vestuario en videoclips y vi la empatía que tenía al tratar artistas, que es diferente a modelos. Así empecé con artistas como Belinda o Maná.




- ¿Nunca necesitaste un currículum? ¿Siempre fue por recomendación?
- Nunca tuve que presentar un currículum en ningún lado. Es como que me agarró una ola y me fue llevando. Trabajar con Kiss fue espectacular, pero estar en los conciertos de Paul McCartney en la Argentina el año pasado fue un momento sublime. Amé a los Beatles desde chica, por lo que sentí que veía un prócer. Tuve que hacer un trabajo mental para que no me ganara la emoción, algo que me pasa muy pocas veces con los artistas.

Es por eso que casi no tengo fotos con los artistas que trabajo. Sobre todo en lo internacional, se trabaja con mucha confidencialidad, firmando acuerdos. Hay que saber moverse. Vas a ver muy pocas fotos mías con artistas porque no las puedo tomar. Entro en un ámbito tan privado que a veces no existen los celulares. Mi trabajo pasa más allá de la foto para que la gente te crea. Mantener ese perfil es lo que te permite seguir trabajando.

- ¿Qué buscas transmitir con el vestuario y cómo lográs esa conexión con la música y el momento del artista?
- Mi sello es intuitivo, basado en mi gusto. No sé de colorimetría, pero sé lo que me gusta. Me encanta mezclar lo contemporáneo con algún detalle vintage y algo customizado. Cuando creo un vestuario de cero, busco algo específico que no existe y hay que confeccionar. Amo ver esa coherencia musical y visual, que todo esté pensado: el vestuario para la música, la era, el crecimiento del artista.

- Detrás de esos shows hay una logística enorme. ¿Qué implica ser la "guardia permanente" en un backstage? ¿Te han tocado imprevistos de locos?
- Todo el tiempo suceden imprevistos. Somos como la guardia permanente de un hospital, viendo qué sucede: si algo se rompe, si hay que ajustar algo al último momento. Se trabaja con mucha adrenalina. Me pasó en una gira de Rod Stewart que pidieron sombreros de cowboy, pero que no fueran cotillón y a último momento de un domingo todo cerrado. Tuve que mandar a buscar por toda la ciudad y los conseguimos en una feria callejera. Ante un desafío, tengo que sacarlo.

- ¿Y hay algún sueño que te gustaría cumplir? ¿Creés en esa energía de "manifestar" los proyectos?
- Sigo trabajando freelance, no me pongo un techo. Siempre digo, medio en chiste, que si un día me toca Madonna, listo, me retiro. La admiro muchísimo y sería una locura estar cerca. Pero creo que siempre puede haber algo más. Y sí, creo muchísimo en el poder de la atracción.

Muchas veces decía cosas muy fuerte sin querer y después sucedieron. Como cuando decían que me parecía a Liv Tyler y yo en chiste decía: "Mirá si algún día conozco a mi falso papá", Steven Tyler. Y, al final, terminé trabajando con Aerosmith. Apenas me vio, me dijo: "Estoy en un problema porque yo no sé quien es tu mamá". Creo que el deseo en el fondo te acerca a esas personas.
Fotos: Ale Carra
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