En la era del minimalismo y vuelta a los años noventa, la estampa de serpiente toma relevancia y se amolda perfectamente al lujo silencioso que sigue vigente. Un básico que se adapta al día a día, sobre todo en invierno
Atrás quedó la época en la que el estampado animal era sinónimo de exceso y no estaba tan bien visto: en 2026, pega el volantazo y se posiciona como un ítem sofisticado que, además, tiene la habilidad de poder combinarse con todo y quedar bien.
Snakeskin, la tendencia que lo personifica, toma las riendas de los conjuntos diurnos y nocturnos y se vuelve protagonista con sutileza, pero con carácter. Es el animal print que reemplaza al leopardo: más sofisticado, menos evidente.
“Esta estampa que combina tonos arena, piedra, oliva e incluso gris humo, se adapta perfectamente a cualquier guardarropas. Para esta era moderna se volvió un neutro, un básico que da personalidad pero sin ser excesivo o de mal gusto” comenta Alejandra Boland, Consultora de negocios internacionales de moda.
Hoy en día, el Snakeskin es sinónimo de lujo: su gracia está en vestir una pieza que sea protagonista (botas, cartera o incluso un abrigo para esta temporada) y equilibrarlo con otros elementos con una paleta de colores neutra. “Pese a lucirse en prendas, el verdadero protagonismo del Snakeskin hoy está en los accesorios; botas, zapatos, carteras y, para las menos jugadas, cinturones” cuenta Boland.
Aunque remita a los años noventa y principios de los dos mil, su vuelta viene con cambios: las versiones actuales apuestan por materiales nobles, cortes precisos y una estética depurada.
Miu Miu, Valentino y Stella McCartney incluyen al Snakeskin como accesorio clave, un recurso inteligente para elevar cualquier conjunto; Zendaya y Bella Hadid son algunas de sus fieles seguidoras.
“Otro factor clave en su regreso es el cambio en el consumo: las versiones actuales no utilizan piel real, sino alternativas sintéticas o recicladas. Hay mayor conciencia que en los noventa” detalla la Consultora de negocios internacionales de moda.
Este invierno propone que la personalidad que aporta el Snakeskin conviva con lo clásico; a partir de ahora, se convierte en un básico que no pasa de moda.
Fuente: Alejandra Boland, Consultora de negocios internacionales de moda


