En el Palacio San Miguel, la 66° edición de Argentina Fashion Week volvió a poner en escena lo mejor del diseño local. Con propuestas diversas y una fuerte identidad estética, los diseñadores de la Cámara Argentina de la Moda presentaron colecciones que marcan el pulso de la temporada.
Las claves de la temporada
Esta edición de Argentina Fashion Week deja una conclusión clara: la moda argentina avanza hacia una identidad cada vez más definida, donde conviven el romanticismo, la actitud, la sensualidad y el valor de lo artesanal.
Más que tendencias aisladas, lo que se impone es una forma de diseñar con sentido, historia y personalidad.
Caro & Caro: romance con estructura

Desde Bahía Blanca, la firma apostó por una alta costura que combina precisión y delicadeza. “La Arquitectura del romance” propone un diálogo entre líneas estructuradas y siluetas suaves, donde la corsetería, las mangas protagonistas y las faldas de volumen controlado conviven con encajes, tules bordados y sedas.

La paleta recorre desde tonos neutros hasta colores profundos como borgoña y negro, reafirmando un romanticismo más moderno y construido.



Christener: actitud rock y sensualidad

Con “Rock yourself”, Carolina Jofré Christener presentó una cápsula atravesada por la energía del rock. Cuero, arneses, pieles y siluetas marcadas definen una estética urbana donde lo sensual y lo rebelde se potencian.

Más que una colección, es una declaración de estilo: vestirse con actitud y ocupar el propio espacio.




Fabricio Encina: la noche en clave roja

“Roja seducción” es una oda a la femineidad intensa. Encina trabaja con terciopelo, pieles y bordados en pedrería para construir una propuesta nocturna donde la delicadeza y la fuerza conviven.

El color, protagonista absoluto, refuerza una narrativa de pasión, libertad y poder.




Gerardo Escobar: la amapola como inspiración

La colección cápsula de Gerardo Escobar y Juan Zalazar toma la flor de amapola como punto de partida. A través de transparencias, brillos y siluetas que abrazan el cuerpo, la propuesta exalta la feminidad y la sensualidad.


Géneros nobles como gasa, tul y crepé, junto a bordados artesanales, aportan riqueza y profundidad, mientras la paleta evoluciona del verde al rojo intenso.



Mariana Varela: el lujo del detalle

Con “Hagamos ruido en silencio”, la diseñadora propone una reflexión sobre el valor del trabajo artesanal. La colección combina moldería sastrera con formas orgánicas y texturas construidas a mano, donde cada pieza invita a ser observada con detenimiento.

Materiales nobles y terminaciones cuidadas refuerzan una elegancia que no necesita estridencias.




Francisco Ayala: lo ancestral se vuelve contemporáneo

Uno de los momentos más potentes del desfile llegó con “Jaguares”, la colección de Francisco Ayala. Inspirada en la iconografía de la Cultura de La Aguada, la propuesta transforma lo ancestral en lenguaje actual.

Ponchos, túnicas andinas y textiles de telar dialogan con sedas naturales y bordados, en un universo donde el trabajo artesanal y la identidad cultural son protagonistas.

El cierre, con un diseño intervenido con jaguares, sintetiza una idea clave: el lujo hoy está en lo hecho a mano, en la historia y en la raíz.




