En una mañana cargada de significado y bajo el lema global "Ring the Bell on the 7 Seas", se llevó a cabo un encuentro que, en pleno Mes de la Mujer, se siente más urgente que nunca. En las oficinas de Marval O’Farrell Mairal, el Foro Argentino de Mujeres Ejecutivas (FAME) y Red Shoe Movement convocaron a profesionales de diversas áreas para una jornada que superó lo protocolar. En sintonía con las consignas del 8M, la iniciativa no solo buscó visibilizar las brechas, sino fortalecer los lazos necesarios para cerrarlas.

Historias que impulsan el cambio
El encuentro arrancó rompiendo el hielo a través de relatos que recordaron que el camino al liderazgo femenino nunca es lineal. Nathalie Stevens, de la Fundación de los Colores, y Sonia F. Salvatierra, de la Comisión Nacional de Valores, compartieron sus recorridos con una generosidad que contagió a las presentes. En sus testimonios, el 8 de marzo dejó de ser una fecha en el calendario para convertirse en una realidad palpable: la importancia de la memoria y la técnica para ocupar espacios de decisión que todavía hoy presentan desafíos estructurales.

La idea de fondo fue clara: para que más niñas se animen a carreras STEM o para que más mujeres lleguen a los directorios, es vital construir una red de apoyo real. Como destacó Sandra Olive, presidenta de FAME, la diversidad en las mesas de decisión no es solo una cuestión de equidad, sino un factor que impacta directamente en la salud y los resultados de las organizaciones.

El desafío de reinventarse camino al 8M
Uno de los momentos más dinámicos fue el taller de Gustavo Averbuj (CEO de Ketchum Argentina) sobre marca personal, donde se planteó cómo reformular el perfil profesional en contextos de cambio. Este espacio dio pie a conversaciones cruzadas y distendidas donde, entre café y networking, las asistentes pudieron confirmar que la necesidad de generar estos espacios es una demanda colectiva que cobra especial fuerza en este mes de reflexión y lucha.

Para Ti formó parte de esta red, reafirmando su compromiso con la visibilización de iniciativas que buscan que el liderazgo femenino deje de ser la excepción. Mariela Dabbah, fundadora de Red Shoe Movement, no pudo estar presente pero hizo llegar un mensaje potente: recordó que se trata de una comunidad global que se sostiene para garantizar que el éxito de una sea, finalmente, el éxito de todas.

El cierre, con la lectura del manifiesto y el toque de campana que se replica en las principales ciudades del mundo, funcionó como el recordatorio final de que, en este 8M, la red está más fuerte que nunca y el sonido de la equidad ya no puede ignorarse.


