Chechu Bonelli y Darío Cvitanich volvieron a coincidir en un momento clave de la vida de una de sus hijas. A pesar de atravesar una separación marcada por rumores, conflictos y una fuerte exposición mediática, ambos priorizaron la unión familiar para acompañar a Carmela en su Primera Comunión, celebrada el fin de semana.
Carmela, la segunda de las tres hijas que tuvieron juntos, fue la gran protagonista de una jornada atravesada por la fe, la emoción y el amor de sus padres. Si bien el distanciamiento entre Chechu y Darío fue notorio —no posaron juntos ni compartieron imágenes en común—, el foco estuvo puesto exclusivamente en acompañar a su hija en este hito tan importante.

Desde sus redes sociales, ambos compartieron registros del día. Darío Cvitanich publicó una imagen espontánea tomada durante la ceremonia: Carmela, vestida de blanco y con una delicada corona de flores, sosteniendo un micrófono mientras se preparaba para leer unas palabras frente a familiares y amigos.
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El mensaje fue breve pero contundente: “Te amo Carme”, una frase que condensó el orgullo y la emoción del exfutbolista. Luego compartió una imagen con su hija disfrutando del aire libre y la pileta de su casa.
Chechu Bonelli y la foto con Carmela en su primera comunión
Chechu Bonelli, en tanto, eligió una postal cargada de simbolismo: abrazada a Carmela frente al árbol de Navidad, ambas vestidas de blanco. Para la ocasión, la periodista llevó un vestido corto asimétrico y con volados y completó su estilismo con botas de caña alta. Su hija lució un vestido blanco con falda de tul y una vincha de flores, armando un look tradicional de comunión.
Junto a la imagen, escribió: “Siempre, siempre a tu lado. Te amo Carmela”, dejando en claro su presencia y compromiso como madre.

Aunque no hubo fotos familiares ni gestos conjuntos, la comunión funcionó como una reafirmación pública de las prioridades: Carmela y sus hermanas siguen siendo el centro de lo que Chechu y Darío comparten, más allá del final del vínculo amoroso y del contexto personal que atraviesan.
La celebración se vivió como una muestra de madurez y respeto, donde el silencio visual de los adultos protegió a la protagonista del día. Una vez más, quedó claro que, incluso en medio de un proceso doloroso, los padres pueden encontrarse para acompañar a sus hijos en los momentos que marcan la vida.
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