Luego de unos días intensos de trabajo y tras su paso por Punta del Este, Maru Botana decidió hacer una pausa y refugiarse en uno de los lugares que más ama: la chacra que comparte con su marido, Bernardo Solá. A través de un emotivo carrusel en Instagram, la pastelera mostró postales íntimas de su estadía en el campo junto a su familia y dejó en claro, una vez más, por qué ese entorno es su cable a tierra.
“Siempre está bueno hacer un stop y tomarte unos días para ir al campo”, escribió Maru junto a imágenes y videos donde se la ve disfrutando de la naturaleza, recorriendo el campo a caballo y los momentos simples con sus hijos y su pareja.
Para ella, ese espacio representa calma, conexión y disfrute lejos del ritmo acelerado de la ciudad.
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Un lugar que es sinónimo de paz
A lo largo de los años, Maru contó en varias oportunidades que el campo se convirtió en su base durante el verano. Allí encuentra el equilibrio perfecto entre descanso y vida familiar. Si bien su rutina diaria transcurre mayormente en Buenos Aires y sus hijos tienen múltiples actividades, cada escapada a la chacra se vive como un verdadero reencuentro con lo esencial.
“Durante el año se hace difícil venir por las obligaciones de cada uno, pero cuando llega esta época todos necesitamos un poco de campo”, expresó en una de sus reflexiones. Cabalgatas, bicis, caminatas, picnics, asados y tardes al aire libre forman parte del ritual familiar que se repite en cada visita.
La vida en familia y el amor por el campo
En esta ocasión, la pastelera también destacó el rol de su marido y el vínculo que él tiene con ese lugar. Según contó, Bernardo viaja al campo todas las semanas desde siempre y ese hábito terminó siendo incorporado por toda la familia. “Desde que lo conocí supe que el campo iba a ser parte de nuestras vidas”, confesó.

Aunque mantienen una dinámica en la que cada uno respeta los tiempos y espacios del otro, cuando logran coincidir en la chacra, aprovechan cada momento: charlas largas, cabalgatas, amaneceres y atardeceres que se vuelven protagonistas de cada estadía.
Una casa con historia y estilo rústico
Las imágenes que compartió Maru también permitieron conocer algunos detalles de la casa de campo. La vivienda se caracteriza por una estética rústica y austera, con muebles de madera maciza, piezas antiguas que remiten a principios del siglo XX y una decoración sin excesos.

Entre los detalles que más llaman la atención se destacan un gran armario de estilo antiguo, aberturas altas de piso a techo, pisos de parquet rústico en tonos oscuros y paredes pintadas en gamas de beige y amarillo viejo. Cuadros familiares y objetos con historia completan una ambientación cálida y tradicional.

La pileta, el gran punto de encuentro
Otro de los espacios favoritos de la familia es la pileta, ubicada en medio de un entorno natural rodeado de árboles y arbustos. Pensada para el disfrute de un grupo numeroso, se convierte en el centro de las tardes de verano, entre chapuzones, juegos y descanso al sol.


El predio invita a vivir al aire libre: asados, fogatas, almuerzos compartidos y contacto permanente con los animales del campo forman parte de la experiencia.
De esta manera, Maru Botana volvió a mostrar cómo conecta con lo más simple y esencial de la vida, rodeada del amor de su familia y en un entorno que, para ella, es sinónimo de felicidad y desconexión total.
Fotos y videos: Instagram
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