La primera Navidad de Zac y Bibi en Argentina junto a sus papás, José y Gabriela, llega cargada de emoción y sentido. Los niños, que fueron adoptados en Haití, arribaron al país en febrero de 2025, después de un largo proceso. No es la primera Navidad de sus vidas, pero sí la primera que celebran dentro de su familia de adopción, en un país nuevo y tras un año atravesado por la adaptación, el aprendizaje y la construcción cotidiana de un hogar.
“Para nosotros es una fecha muy esperada porque tenemos tanto Gabi como yo, muy lindos recuerdos de cuando éramos chicos de las Navidades, de celebrarlas en familia”, cuenta José a Para Ti. Y agrega: “Después de todo el año transitado, la Navidad se asocia mucho con los chicos, con la alegría y el festejo. Es un poco lo que les faltó a ellos en toda su vida”.

Construir tradiciones, disfrutar el momento
Este primer festejo juntos está marcado por la creación de tradiciones compartidas. “Armamos un árbol, preparamos una mesa, vienen regalos, esperar el momento… tomarse todo eso planificado con calma, disfrutando el momento, estando en familia”, agrega el papá de los niños. Para José, esta Navidad también representa un cierre emocional.
“Es una culminación de todo este año que, gracias a Dios, fue increíble por todo lo que pasaron, cómo se adaptaron. Poder ahora festejar de esta manera una fecha que es para los niños, nos pone muy contentos”, expresa conmovido.

La escuela, el idioma y un proceso que fue “mágico”
La adaptación a la escuela argentina y al idioma fue uno de los grandes desafíos del año para Zac, Bibi y sus papás. “Después de diez meses de estar acá con nosotros, sinceramente es algo milagroso”, dice Gabriela. Recuerda que el inicio fue rápido y exigente: “Llegamos un primero de febrero y el 20 empezaban las clases. Aunque se lo explicábamos, para mí ellos no lo sentían o tenían temor”.

Cada uno transitó su propio camino. “Bibi empezó sala de cinco, todo juego. Zachary empezó segundo grado directamente. Para él fue un poco más difícil la primera semana”. Pero el proceso se consolidó pronto: “Cuando entendieron que nosotros estábamos ahí, que el cole era ese, que iban a jugar y aprender, fue mágico”.
El aprendizaje del idioma también sorprendió: “Hoy no puedo creer las frases enteras que me dicen”. Gabriela destaca el acompañamiento del colegio y los logros alcanzados: “Bibi pasa a primer grado con un boletín impecable, destacándose en todo, y Zachary pasa a tercer grado. Al principio estaban en progreso y hoy las calificaciones son ‘alcanzado’. Eso es magia, es un milagro”.

“Después de todo el año transitado, la Navidad se asocia mucho con los chicos, con la alegría y el festejo. Es un poco lo que les faltó a ellos en toda su vida”.
Un verano para seguir creando recuerdos
El verano los encuentra disfrutando de planes compartidos. “Van a ir a la colonia, alquilamos una casa para ir unos días con familia y amigos, nos vamos a Cataratas y estamos planeando un viaje a Disney”, cuenta José. Actividades pensadas para seguir fortaleciendo el vínculo y crear recuerdos juntos.

Al acercarse el primer aniversario desde la llegada de Zac y Bibi, la reflexión como padres se vuelve profunda. “A pesar de todo lo lindo y de todo lo difícil que pasamos este año juntos, es increíble el sentimiento puro”, expresa Gabriela. Y lo resume con una frase que atraviesa toda la historia: “El poder dar amor sin pedir nada a cambio, realmente sin pedir nada a cambio, es único”.
El cierre es contundente y lleno de certeza: “Si me muriera y volviera a nacer, haría exactamente lo mismo con ellos, porque realmente vale la pena”.
Adoptar en Haití: creer, esperar y no bajar los brazos
Al pensar en otras familias que sueñan con adoptar en Haití, los integrantes de esta pareja ponen el foco en transmitir una certeza. “Lo que queremos transmitir es que esto es real, que esto es increíble”, dice Gabriela. Reconocen que al inicio hubo dudas e incertidumbre, pero también sinceridad durante el proceso: “Siempre nos fueron sinceros de cómo iba a ser el proceso”.

Ese entendimiento fue clave para atravesar la espera. “Cuando entendimos que esto era real, conectándonos con personas que habían pasado por lo mismo y conociendo niños que ya estaban en Argentina con sus familias, empezamos a disfrutar el proceso”. Y el mensaje es claro: “Los tiempos son los tiempos, que Dios apareja todas las cosas, que hay que tener paciencia, ser muy prolijo, muy constante y no bajar los brazos. Si realmente lo sienten de corazón, se va a dar”.
El rol clave de Hi Haití en el proceso
En ese camino, Hi Haití tuvo un rol fundamental. “Es la ONG que nos acompañó en todo el proceso de adopción y hace un trabajo realmente increíble allá en Haití”, explica José. Durante uno de sus viajes a la isla, José y Gabriela pudieron conocer de cerca su tarea, que incluye el padrinazgo de escuelas y un orfanato, el mismo del que provienen Zac y Bibi.
“Lo que queremos transmitir es que esto es real, que esto es increíble”
“Las escuelas en Haití son prácticamente todas privadas y sin el apoyo de alguien de afuera o de una ONG es muy difícil para las familias afrontar esos gastos”, detalla. Además, señala que en muchos casos “la comida que reciben en el colegio es la única comida del día”.

La pareja explicó que, además de haber adoptado a los hermanitos que hoy son sus hijos, ellos continúan vinculados a Haití apadrinando niños que viven en orfanatos. José relató cómo fue el encuentro reciente con unos de ellos.
“Se sorprendió cuando nos vio, estaba orgulloso de recibir a sus padrinos. Fue súper gratificante ver el progreso que están teniendo y el esfuerzo que hacen los maestros”, contó. Y destacó también el acompañamiento constante durante la adopción y el vínculo que mantienen con el orfanato. “Cuando ves el esfuerzo que hace toda la gente que trabaja allá para cuidar a tantos nenes, sentís insignificante lo que hacés”.
El mensaje para las familias: “Que se animen”
El mensaje final de José es una invitación directa a quienes sueñan con adoptar. “Que se animen, que no tengan miedo. Todos los miedos desaparecen cuando empezás a conocerlos, a vivir y a compartir con ellos”. Y concluye: “Las cosas lindas son mucho más lindas de lo que uno se imagina. Verlos jugar, reír y demostrar amor es impagable. Es lo más hermoso que te puede pasar en la vida”.
Fotos: Gentileza José y Gabriela.
Redes sociales de la familia: Instagram y TikTok
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