El intento de robo en la casa de Valeria Mazza ocurrió el miércoles por la tarde, en plena actividad cotidiana de la familia. Según fuentes consultadas por Clarín, la modelo no se encontraba en la vivienda de San Isidro cuando los ladrones ingresaron. Quienes sí estaban eran su hija menor, Taína, de 17 años, una amiga y algunos empleados que trabajaban en la casa.
Los delincuentes entraron por el fondo de la propiedad, saltaron un portón que da al parque y tomaron una mochila que encontraron apoyada cerca del jardín. Creyeron que nadie los advertiría, pero no contaban con la presencia de las adolescentes en el lugar.
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Cómo se enteró Valeria y qué hizo la familia
El susto fue enorme. Taína comenzó a gritar en cuanto vio a los dos hombres moviéndose en el fondo del jardín. Ella y su amiga reaccionaron de inmediato para alertar a los empleados, quienes salieron al exterior y encontraron la mochila abandonada: los ladrones la habían descartado para escapar más rápido.
Desde el entorno cuentan que Valeria se enteró del episodio casi en el mismo momento en que ocurría, y que su primera preocupación fue saber si su hija estaba bien. Una vez confirmado que nadie había resultado herido, la atención se centró en realizar la denuncia y aportar toda la información posible a la investigación.
Un empleado de la familia radicó la denuncia en la Comisaría Cuarta de San Isidro, y desde ese momento la causa quedó en manos de la UFI Descentralizada de Martínez, a cargo del fiscal Patricio Ferrari.
La reacción de la familia y el clima en la casa
Aunque el hecho no pasó a mayores, en la casa se vivieron momentos de tensión. La familia se mostró conmocionada por la facilidad con la que los intrusos ingresaron al jardín y por el hecho de que Taína estuviera tan cerca de la escena.
Desde el círculo íntimo remarcan que la adolescente reaccionó “con reflejos y coraje”, y que su reacción fue clave para que los ladrones huyeran sin avanzar más allá del parque.
Valeria y Alejandro Gravier mantuvieron su perfil bajo habitual, pero puertas adentro el episodio generó preocupación y abrió nuevamente el debate por la seguridad en la zona.
Un punto sensible: los antecedentes de robos en el corredor Acassuso–Martínez
El intento de robo se suma a una serie de episodios registrados en los últimos meses en San Isidro, especialmente en zonas residenciales con grandes propiedades. Vecinos del corredor Acassuso–Martínez vienen alertando sobre ingresos por los fondos de las casas, saltos de medianeras y robos de oportunidad.
Por eso, una de las líneas de investigación del fiscal Ferrari es determinar si los ladrones actuaron solos, si ya tenían identificada la vivienda o si se trató de un robo al azar aprovechando un descuido.
Qué sigue ahora
La fiscalía avanza con el análisis de cámaras de seguridad tanto de la casa como de la zona, para intentar identificar a los delincuentes.
La causa quedó caratulada como “tentativa de robo”, dado que no lograron llevarse ningún objeto de valor.
Mientras tanto, en la familia Mazza el alivio es el mismo: nadie salió lastimado y el susto no pasó a mayores. Pero también hay una certeza: el episodio reavivó la preocupación por la seguridad en uno de los barrios residenciales más tradicionales de Zona Norte.
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