El 19 de marzo llega a la cartelera porteña El chat de mamis, una comedia que pone el foco en un universo tan cotidiano como explosivo: los grupos de WhatsApp de madres y padres. En ese contexto, Karina Hernández se pone en la piel de la “seño Naty”, un personaje que combina paciencia, ironía y una mirada muy aguda sobre el mundo adulto.

Actriz de teatro, cine y televisión, con una carrera que cruza lo independiente y lo comercial, Hernández ganó reconocimiento por su trabajo en la serie Gorda, donde abordó la gordofobia con una mirada frontal. También participó en ficciones como Nada, El primero de nosotros, Guapas y Farsantes, además de formar parte del elenco de La odisea de los giles. En paralelo, es gestora cultural y socia fundadora de NÜN Teatro Bar, en Villa Crespo.
En El chat de mamis, que se presenta en el Multiteatro Comafi (Av. Corrientes 831), comparte escenario con Eugenia Tobal, Carla Conte, Manuela Pal, Micaela Riera, Berenice Gandullo y Lionel Arostegui, bajo la dirección de Marcelo Caballero. La obra parte de un conflicto escolar -el disfraz destruido de una alumna- que escala en una cadena de acusaciones, audios y tensiones entre adultos, hasta revelar que el verdadero problema no está en los chicos.

En esta entrevista, Karina Hernández habla del impacto de la obra, del humor como forma de abordar lo incómodo y de su propio recorrido profesional.
El espejo incómodo del chat escolar
-Karina, la obra es un éxito total y toca una fibra muy real. ¿Qué es lo que más te sorprende de la reacción del público cuando aparecen esas tensiones tan típicas del WhatsApp escolar?
-Lo que flasheo que va a pasar es que el nivel de identificación sea inmediato. No que se ríen “de” eso… sino que se rían porque son eso. Que digan “uy, esto me pasó ayer”, y después estallen en risa. Que la gente se sienta expuesta y aliviada al mismo tiempo. Que la obra sea como un espejo incómodo, pero que te dé gracia verlo.

La construcción de la “seño Naty”
-Tu personaje, la "seño Naty", es de los más comentados. ¿En qué te inspiraste para darle vida y que sea tan real? ¿Tuviste alguna maestra así o sos de las que observa mucho en la puerta del colegio?
-La seño Naty es alguien que seguro viste, conociste o tuviste muy cerca. Un ser precioso: un poco de maestras reales, un poco de madres cercanas, y un poco de esa energía pasivo-agresiva muy mía, que trata de decir “con amor” pero te está tirando la posta. Observo mucho, pero creo realmente que todos tuvimos una maestra o profe que decía “es por tu bien” con una sonrisa que daba miedo.

Criar en tiempos de hiperconexión
-El chat de mamis muestra un lado un poco "feroz" de los adultos. Desde tu lugar en el escenario, ¿cómo ves este impacto de maternar y paternar con el celular en la mano? ¿Sentís que nos volvimos un poco más intensos?
-Sí. Absolutamente. La tecnología nos despegó la ansiedad. No soy madre pero creo que el celular nos dio inmediatez. Antes pensabas una queja hasta el día siguiente. Ahora la escribís a las 00:47 con tres signos de pregunta y un audio de cuatro minutos.
Creo que no hay un manual de cómo hacerlo y que de afuera es fácil decir “si tuviera un hijo no tendría celu hasta los 15”. Todo cambia muy rápido hoy, ahora la moda es volver a lo analógico.

Humor para decir lo que incomoda
-¿Cómo creés que viven los docentes y los chicos este mundo de hiperconexión que plantea la obra? ¿La comedia ayuda a ponerle un poco de luz a ese caos?
-La comedia es el único modo de hablar de esto sin que termine en terapia grupal. Y la comedia siempre ayuda. Aliviana las realidades. Los docentes siento que deben estar un poco agotados y seguro mal pagos. Y los chicos son chicos. Con lo cual el humor hace que se pueda hablar de ciertas cosas y reírse sin tener que dar mucha explicación.

El impacto de “Gorda”
-Ganaste mucha visibilidad con "Gorda", un proyecto que rompió barreras y te llevó hasta Alemania. A la distancia, ¿qué sentís que cambió en la industria y en vos después de ese papel tan potente sobre la aceptación corporal?
-Gorda fue un antes y un después para mí. Por las puertas que me abrió. Pero sobre todo porque me hizo verme a mí misma y conocerme mucho más.
Sobre la industria podría hablar horas. Pero para resumir creo que hay más discursos sobre diversidad, sí, absolutamente. Más conciencia por lo plagado de información que está todo. Pero todavía falta práctica real.
En mí cambió algo más profundo: dejé de pedir permiso para ocupar espacio. Literal y simbólicamente. Y cuando una deja de pedir permiso, la energía cambia.

El presente en la calle Corrientes
-Pasaste por el teatro independiente, el comercial y el musical como "Regreso en Patagonia". ¿Qué es lo que más disfrutás de este presente en la calle Corrientes compartiendo elenco con mujeres tan talentosas y diversas?
-El independiente es mi casa, y siempre lo va a ser. Para mí es trabajo, todo es trabajo, la diferencia de Corrientes es la diaria, y que se vuelve una rutina, cosa que me encanta y me ordena. De este Corrientes en particular sé que voy a disfrutar mucho del equipo, de todas las mujeres y con el varón, con quienes comparto.
El vértigo del unipersonal
-Tenés tu unipersonal, un espacio de mucha exposición y entrega. ¿Qué te da el formato de una sola persona en escena que no encontrás en una obra de elenco?
-El unipersonal es salto al vacío. No hay red. Si algo pasa, es tuyo. Si algo falla, también. Es de una intimidad que no había experimentado nunca, por el contrario estar en un elenco, y en este caso multitudinario es entrar en el juego y en la complicidad. El uni es vértigo puro y el otro es el codo a codo.
Lo que viene
-Si tuvieras que pedir un deseo para tu carrera hoy, con todo el camino recorrido, ¿hacia dónde te gustaría seguir explorando? ¿Hay algún género o personaje que todavía sea una "cuenta pendiente"?
-Soy muy ambiciosa, quisiera muchas cosas. Quiero personajes incómodos. Mujeres complejas, contradictorias, que no están para caer simpáticas. Me divierte el drama oscuro, el thriller psicológico, algo que incomode. Y por el otro lado flasheo con una comedia romántica al palo. Las cuentas pendientes son un montón, pero en definitiva el sueño es el trabajo en continuidad y poder seguir experimentando.
Su refugio personal
-Fuera de los guiones y los personajes, ¿en qué refugios encontrás hoy a la Karina más auténtica?
-Yo creo que está en todos lados, soy bastante yo todo el tiempo, con lo bueno y lo malo que tiene eso. Pero creo que de mis momentos más yo y más felices es con la gente que quiero cerca. Y claro está que haciendo esto que amo hacer.

