El sábado, Emily Lucius dio el “sí” junto a Rodrigo Valladares Macri y celebró su casamiento en una ceremonia cargada de emoción. Pero antes de ese momento tan especial hubo meses de preparativos, ilusiones y decisiones importantes. Una de las más significativas fue, sin dudas, la elección de su vestido de novia.
Después de un romántico pedido de casamiento, Emily se puso en campaña con todos los detalles del gran día. Y tenía algo muy claro: quería que su vestido fuera único y realmente especial.
Por eso decidió viajar a Estados Unidos junto a su mamá y su hermana, Belu Lucius, para buscar el diseño perfecto. La misión terminó en Miami, en un reconocido local llamado Nevada Novias, donde finalmente encontró el vestido con el que soñaba.
El momento ocurrió el 3 de septiembre de 2025 y estuvo cargado de emoción. Allí, rodeada de su familia, Emily se probó el vestido que terminaría luciendo el día de su boda.

El look nupcial de Emily Lucius

El diseño elegido es romántico, elegante y atemporal. Se trata de un vestido de corte princesa con una falda amplia y cola larga que se despliega con suavidad, creando una silueta majestuosa y muy femenina. El corset, estructurado y delicado, tiene escote corazón con mangas caídas sobre los hombros, un detalle que aporta un aire clásico y sofisticado.

La parte superior enmarca el busto con una línea profunda y elegante, mientras que la falda fluye con movimiento natural, generando un efecto etéreo en cada paso. Emily completó el look con joyas delicadas y un bouquet de flores blancas, manteniendo una estética pura y romántica que acompañó perfectamente el espíritu de la ceremonia.

Con el cabello suelto en ondas suaves y un maquillaje natural, la influencer apostó por una novia moderna pero fiel a la tradición, donde el vestido fue, sin dudas, el gran protagonista.
El segundo look de Emily Lucius: un vestido romántico de Natalia Antolín

Para uno de los momentos especiales de la celebración, Emily Lucius apostó por un segundo vestido de novia firmado por la diseñadora argentina Natalia Antolín, un diseño que combinó romanticismo y delicadeza con un aire vintage.
El vestido, corto y de silueta liviana, estaba confeccionado en encaje bordado con transparencias, con una base tipo bustier que marcaba la figura y aportaba estructura al diseño. La parte superior tenía cuello alto y mangas largas acampanadas en encaje, un detalle muy femenino que sumaba movimiento y sofisticación.

La falda, corta y con caída suave, estaba terminada con bordes de encaje que reforzaban el espíritu romántico del look. Emily completó el estilismo con cabello suelto en ondas naturales y un delicado parasol de encaje, un accesorio que aportó un guiño vintage y muy elegante a las fotos.

El resultado fue un look nupcial fresco, femenino y etéreo, ideal para un momento más relajado de la boda pero sin perder el encanto y la estética de novia.
El momento más emocionante: cuando su papá la vio vestida de novia por primera vez
Uno de los instantes más conmovedores del día ocurrió minutos antes de la ceremonia.
Hasta ese momento, el vestido había sido un secreto absoluto. Nadie, salvo su mamá y Belu, lo había visto.

Cuando su papá entró y vio a su hija menor vestida de novia por primera vez, la emoción fue inmediata. Sin poder contener las lágrimas, la abrazó profundamente mientras ambos se quebraban de emoción.

Fue un momento íntimo, cargado de amor y significado, que reflejó la intensidad de un día inolvidable para toda la familia.



