La muerte de Darío Lopérfido a los 61 años conmocionó al ámbito cultural y político. El exministro de Cultura de la Ciudad y exdirector del Teatro Colón atravesaba desde hacía tiempo un diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad degenerativa que él mismo había descrito con crudeza en sus últimos meses de vida.
En medio del dolor, Esmeralda Mitre decidió despedirlo públicamente. En sus redes sociales compartió dos fotos: una juntos, de tiempos felices, y otra de él solo. El mensaje fue breve pero profundo:
“Hoy quiero despedir a Darío con mi más profundo dolor, agradeciéndole enormemente todos los momentos compartidos tan maravillosos y felices juntos. Darío, que Dios te tenga en la Gloria y siempre vas a estar en mi corazón. Que descanses en Paz”.
Una historia de amor intensa y polémica

Esmeralda y Lopérfido mantuvieron una relación que durante años estuvo en el centro de la escena. Se conocieron cuando ella tenía 26 años y él 42. La diferencia de edad fue, desde el inicio, parte de la dinámica del vínculo.
Durante once años compartieron una relación intensa, marcada por el amor, las discusiones públicas y una fuerte exposición mediática. Se casaron, caminaron alfombras rojas y también atravesaron momentos difíciles, especialmente cuando Lopérfido quedó envuelto en polémicas por declaraciones sobre los desaparecidos en la dictadura, situación en la que ella lo defendió públicamente.

En 2018 llegó la separación. Fue Esmeralda quien tomó la decisión. Con el tiempo, reconoció que él había sido “el amor de su vida”, aunque también dejó en claro que el vínculo era complejo y atravesado por miradas distintas sobre el amor y la fidelidad.
La enfermedad y su crudo testimonio

En diciembre pasado, Lopérfido había decidido contar públicamente cómo era convivir con ELA, en una columna donde describió sin filtros el deterioro físico que estaba atravesando. Confesó que solo conservaba el movimiento de una mano y una pierna y que debía trabajar desde su casa, lejos del ojo público.
Incluso había reflexionado sobre la posibilidad de la eutanasia, preocupado por el impacto emocional que la enfermedad podía tener en su hijo pequeño.
Su muerte marca el cierre de una vida atravesada por la gestión cultural, la polémica y también por una historia de amor que, pese a la separación, dejó huella.
Hoy, el mensaje de Esmeralda Mitre confirma que, más allá de las diferencias y el paso del tiempo, el vínculo entre ambos fue profundo. Y que, en sus propias palabras, él siempre ocupará un lugar en su corazón.


