En una reciente entrevista con un medio de Chile, Gonzalo Valenzuela se mostró reflexivo al hablar de las mujeres más importantes de su vida y, especialmente, de las madres de sus hijos: Juana Viale -mamá de Silvestre y de Alí, sus hijos mayores- y María Grazia Omegna -con quien tuvo a Anka-.
Con un tono sincero, el actor destacó el rol fundamental que ambas tienen en su vida familiar. “Tengo dos grandes madres, o sea, tres, más la mía, pero la verdad es que Juana y María Gracia son dos grandes madres y lo agradezco eternamente. Sí, no hay nada que decir. Después tendrá uno sus problemas, pero ellas como madres yo la verdad que (no tengo nada que decir) …”, expresó.

Fue entonces cuando reveló un gesto íntimo que sintetiza ese reconocimiento: un tatuaje cargado de significado. Ante la consulta sobre si llevaba los nombres de sus ex mujeres en la piel, aclaró: “No, no, no, nunca tanto”. Y explicó qué es lo que realmente eligió tatuarse: “Tengo tatuado ‘Bendito es el fruto de tu vientre’”.
El tatuaje que Gonzalo Valenzuela le dedicó a Juana Viale
Lejos de una definición religiosa, Valenzuela profundizó en el sentido personal que tiene esa frase para él. “Yo no soy católico, o sea, fui criado bajo el catolicismo, pero no lo practico. Pero fue una frase que la escuché mucho cuando estaban rezando por la vida de alguien… y esta frase me quedó, pues todos nosotros, todos, venimos de un vientre. Todos. ¿Cómo no agradecer?”.

En ese punto, el actor amplió su mirada hacia un reconocimiento más universal: “A las mujeres. A las madres. Si de ahí nacimos, de ahí todo, todo, si no, no existe nada de nosotros”.
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El origen de la frase y un recuerdo triste
La historia detrás de esa frase remite a un momento particularmente sensible. Valenzuela recordó que la escuchó durante los rezos por la salud de Blanca, la hija de Benjamín Vicuña y Carolina Pampita Ardohain, quien falleció en septiembre de 2012.

En ese entonces, el actor acompañaba a su amigo de una manera muy especial: “Yo me quedaba con los niños de Benja mientras todos rezaban porque yo no entraba, pero un día entré a ese rezo… y ese día salí con esta frase (en la cabeza), dije ‘acá hay algo importante’: el vientre”.
Así, el tatuaje que hoy lleva en la piel no solo funciona como un homenaje a Juana Viale y María Grazia Omegna, sino también como una forma de reconocer el origen de la vida y el rol esencial de las madres en su historia personal.




