A sus 25 años, Delfina Pignatiello volvió a ser noticia, pero esta vez lejos de las piletas olímpicas. La exnadadora, que supo emocionar al país con sus logros deportivos, inauguró “Ninfas”, su primera muestra individual, y reafirmó el giro artístico que comenzó tras su retiro de la competencia profesional.
Campeona panamericana en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, dueña de cuatro récords argentinos absolutos en 200, 400, 800 y 1500 metros libres (estos dos últimos también a nivel sudamericano) y representante nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Delfina fue durante años una de las grandes figuras del deporte argentino.
Sin embargo, en junio de 2022 sorprendió al anunciar su retiro del alto rendimiento con apenas 22 años. “En mi corazón quedará para siempre el orgullo y el honor de haber representado nuestra celeste y blanca”, expresó en aquel entonces, al comunicar que daba un paso al costado de la competencia profesional.
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Tras dejar la natación competitiva, una decisión que estuvo atravesada por la presión mediática, la ansiedad y la pérdida del deseo de ganar, Pignatiello comenzó a explorar otras inquietudes personales.
“Me compré una cámara de fotos y emprendí un camino artístico”, contó en ese momento, abriendo una etapa marcada por la fotografía y la escritura.
En 2023 publicó su libro Diarios de delfín, una obra en la que repasó su vida personal y deportiva. Luego incursionó en la producción audiovisual, participó en videoclips de artistas emergentes y continuó formándose detrás de cámara.
“Ninfas”, el proyecto que resignifica su vínculo con el agua
El jueves 26 de febrero presentó en la Galería PHUYU “Ninfas”, una serie de fotografías subacuáticas que retratan a nadadoras artísticas suspendidas en el agua, entrelazadas como si formaran un solo cuerpo.
El proyecto propone una reflexión sobre el cuerpo en movimiento y reimagina la feminidad desde la hermandad, la fuerza colectiva y la suavidad, alejándose de la idea de competencia entre mujeres.

“Arrancó siendo una serie de retratos que hice con mi mamá, recreando fotos de cuando aprendí a nadar. Después quise retratar mujeres en el agua y la idea de Ninfas apareció muy clara”, contó en una entrevista con La Nación.
La producción fue compleja: modelos, luces, equipo técnico y una decisión artística que también implicó exigencia física. Delfina se sumergió sin tanque de oxígeno para lograr las tomas. “Quería trabajar desde la falta de oxígeno, mantener el pulso bajo el agua y captarlo desde ese lugar”, explicó.

Lejos de abandonar su pasado, la artista resignificó el agua como escenario central de su obra. “Me acompaña desde que nací: primero fue juego, después competencia y exigencia extrema. Hoy es parte de mi obra”, reflexionó.

Además del reconocimiento local, obtuvo el segundo puesto en el Latin America Youth Award del concurso Walk of Water 2025 de One Water, certamen internacional organizado por UNESCO.
La muestra puede visitarse hasta el 30 de abril y marca un nuevo capítulo en la vida de Delfina: el de una artista que transformó la presión del alto rendimiento en una búsqueda creativa profunda y personal.
Fotos: Instagram


