En un momento de plenitud personal y artística, Nelson Castro atraviesa una etapa que lo encuentra celebrando logros más allá del periodismo. A su extensa carrera como comunicador y médico se suma hoy una faceta que lo acompaña desde la infancia y que en los últimos años tomó forma pública: la dirección orquestal. Recientemente, el periodista se puso al frente de una orquesta sinfónica juvenil, reafirmando un camino construido con estudio, método y una pasión sostenida en el tiempo.
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Ese presente, atravesado por la música, convive con una mirada profunda hacia su historia personal. En una entrevista íntima con el periodista Pablo Mascareño para La Nación, Castro se permitió volver sobre su infancia, la formación recibida en su hogar y el vínculo con su padre, carpintero de oficio, una figura clave en su vida.
“Así como el piano, la carpintería también tiene un sonido muy propio”, reflexionó al trazar un puente sensible entre la música que hoy lo define y el trabajo manual que marcó sus primeros años. La comparación no es casual: en ambos universos aparece la paciencia, la precisión y el respeto por los tiempos.
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En ese mismo diálogo, Nelson Castro compartió una confesión cargada de emoción y honestidad: “Siempre le reproché a mi padre no haberme enseñado el oficio. Mi hermano Daniel, en cambio, es un gran carpintero”. Lejos del enojo, la frase expone una deuda afectiva, una enseñanza que no llegó pero que hoy resignifica desde la madurez.

El periodista también recordó que creció en un hogar sencillo, donde el estímulo fue una constante. “Mis padres eran gente sencilla. Mi padre era carpintero y mi madre ama de casa, pero siempre me estimularon”, expresó, dejando en claro que ese acompañamiento fue determinante para animarse a seguir múltiples vocaciones.
Hoy, cada vez que dirige una orquesta o se sienta frente al piano, Nelson Castro parece reunir esas piezas dispersas: la música que lo acompaña desde niño, el oficio que no aprendió y el legado silencioso de un padre que, sin enseñarle carpintería, le dejó una ética de trabajo que todavía resuena.
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