Pedro Kreder (79) y Juana Morales (69) desaparecieron mientras disfrutaban un paseo por la Patagonia, y desde entonces, la incertidumbre se apodera de Piedras Coloradas y Comodoro Rivadavia. La única pista concreta hasta ahora es la camioneta de Pedro, hallada intacta, sin señales de violencia.
El ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, sostiene que la principal hipótesis sigue siendo la pérdida accidental, aunque advierte que, si no aparecen nuevos indicios, la teoría podría derivar hacia un hecho más grave.
Pero fue el fiscal Cristian Olazábal quien emitió la advertencia más preocupante: “Si te lo tengo que responder desde la esperanza, ojalá que sí. Desde el sentido común, diría que no estarían vivos”. Olazábal describió el terreno como extremadamente difícil, con cañadones, sumideros y fauna salvaje, factores que reducen drásticamente la posibilidad de supervivencia sin ayuda externa.
Los equipos de búsqueda continúan trabajando con drones, perros rastreadores y decenas de voluntarios, recorriendo metro a metro la inhóspita Patagonia. Cada día que pasa aumenta la angustia de la comunidad, que espera noticias que puedan confirmar el destino de Pedro y Juana.
Mientras la investigación sigue, la declaración del fiscal resuena como un llamado de alerta: la prioridad sigue siendo encontrarlos, pero la dura realidad del terreno pone en duda cualquier esperanza de supervivencia.
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