El naufragio de un barco turístico en aguas de Indonesia dejó una tragedia familiar que conmocionó a España. El 26 de diciembre de 2025, alrededor de las 20.30 hora local, la embarcación de madera KM Putri Sakinah se hundió mientras realizaba el trayecto entre las islas de Komodo y Padar, en el Parque Nacional de Komodo, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. A bordo viajaban once personas. Siete lograron ser rescatadas con vida, entre ellas Andrea Ortuño y una de sus hijas, pero cuatro miembros de su familia murieron o permanecen desaparecidos.
En los días posteriores al accidente, los equipos de rescate localizaron los cuerpos sin vida de Fernando Martín, de 44 años, marido de Andrea y entrenador del Valencia CF Femenino B; de Mateo, de 9 años, hijo de Fernando de una relación anterior; y de Lía, de 12 años, hija de Andrea de un matrimonio previo. Tras más de 15 días de búsqueda sin resultados, las autoridades indonesias dieron por finalizado el operativo para encontrar a Quique, el hijo de 10 años de Andrea, cuyo paradero no pudo ser determinado.

Con el cierre definitivo del operativo, Quique es el único integrante de la familia cuyo paradero no ha podido ser determinado.

Las labores de búsqueda se concentraron durante más de dos semanas en el Parque Nacional de Komodo, con rastreos marítimos y costeros. A pesar de la ampliación de los plazos iniciales y del despliegue de medios adicionales, no se obtuvieron resultados. La familia había solicitado reiteradamente que la búsqueda continuara hasta dar con el menor y agradeció públicamente el esfuerzo realizado tanto por el Gobierno de Indonesia como por el cuerpo diplomático español.
El testimonio de Andrea Ortuño

Andrea Ortuño, una de las supervivientes del naufragio, logró salvarse junto con otra de sus hijas, que ya se encuentra en España. Tras la finalización del operativo, compartió una carta abierta en sus redes sociales donde expresó su dolor y, al mismo tiempo, su fe.
“Con el corazón roto a pedazos, pero con el alma llena del amor que estamos recibiendo”, escribió. En su mensaje aseguró que su creencia religiosa le da calma en medio de la pérdida: “Creo en Dios, y me da calma, mucha calma. Sé que ellos ya están en el cielo”.

También dedicó palabras a sus hijos y a su marido, a quienes definió como sus “cuatro ángeles”, y afirmó que su objetivo ahora es “seguir por la mitad del equipo y honrarlos el resto de mi vida”.
Condiciones adversas en la zona
El naufragio se produjo en un contexto de condiciones meteorológicas adversas. La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) había advertido días antes sobre lluvias intensas, fuertes vientos y oleaje elevado en la región de Nusa Tenggara Oriental. El día del accidente se registraron olas de hasta tres metros, lo que dificultó tanto el rescate inicial como las posteriores tareas de búsqueda.
La historia de Andrea Ortuño y su familia conmovió a España durante semanas. Su despedida pública, atravesada por el dolor y la fe, puso palabras a una tragedia que dejó una huella profunda.
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