#Protagonistas, Chantal Abad: «Sufrí mucho bullying en la infancia y solo quien lo vivió entiende a un niño que llora porque lo cargaron en el colegio» – Revista Para Ti
 

#Protagonistas, Chantal Abad: "Sufrí mucho bullying en la infancia y solo quien lo vivió entiende a un niño que llora porque lo cargaron en el colegio"

Cocina todas las mañanas en "Es por ahí", el programa de América TV y sueña con conducir su propio programa y ser actriz. En pareja desde hace tres años con Yaco González, no descarta ser mamá aunque aclara que no será de inmediato. A días de cumplir 40, habla sin tapujos tanto del bullying que sufrió en la niñez como de los abusos que padeció en el ambiente de la cocina, al que considera machista y agresivo. Con ustedes, Chantal Abad. 
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De nombre francés y apellido de ascendencia española, Chantal Abad decidió que quería dedicarse a la cocina ni bien terminó el colegio secundario. En pos de ese sueño comenzó a transitar el camino del estudio y la práctica, sin olvidar que su otra pasión era -y es- la actuación. Ahora, muchos años después y ya consagrada en el arte de cocinar, con su propio espacio en la televisión -está todas las mañanas en "Es por ahí", el ciclo de América TV-, Chantal retomó sus estudios de teatro y hasta sueña con tener su propio programa.

En pareja desde hace tres años con Yaco González, músico e hijo de Jairo, y a punto de cumplir los 40, esta cocinera que además es muy activa en redes sociales, se anima a pensar en la maternidad, una asignatura pendiente que no piensa cumplir ya mismo, pero que revela, "se charla en la pareja". En esta nota también recordó las heridas que le dejó el bullying sufrido en la infancia y habló de los abusos que padeció en el ambiente de la cocina, al cual consideró "machista y muy agresivo".

-¿Cómo empezaste a dedicarte a la cocina?

-Profesionalmente empecé a los 18, muy jovencita, pero cociné toda la vida. La comida en mi familia es como algo omnipresente. Soy nieta inmigrantes, tengo abuelos españoles e italianos, tengo familiares polacos, judíos, o sea que la comida siempre fue parte de nuestra vida. Cuando llegó el momento de elegir a qué dedicarme, cuando terminé el colegio, tenía dos cosas muy claras: que no quería una carrera tradicional y que amaba actuar y cocinar. Entonces le dije a mi mamá "voy a ser actriz y chef". Y mi madre, santa, pobrecita, en ese momento, imagínate que te estoy hablando de hace como 25 años, se agarró como un brote y me empezó a preguntar "pero cómo vas a hacer para conseguir un trabajo" y no se que más... Entonces le dije "vos quedate tranquila mamá". Y siendo muy jovencita empecé a estudiar teatro con Julio Chavez.

En ese momento me empezó a tirar la idea de vivir sola, de querer tener mi espacio, mi casa. Yo vivía en La Plata todavía con mi familia e hice una ecuación como muy sencilla acerca de lo mucho que iba a tardar en recibirme de actriz y conseguir un trabajo. Así que me incliné por la carrera de cocina, que es una carrera con salida laboral mucho más rápida y al año ya estaba trabajando súper instalada. Ahí empezó un camino que hasta el día de hoy no paró nunca.

-¡Conseguiste trabajo muy rápido!

-Sí, tuve la suerte de estudiar en una escuela muy buena, y para poder pagar los estudios hice todo lo que te puedas imaginar: repartí revistas del cable, trabajé en una heladería, repartí volantes... Todo para poder pagarme la carrera, que en este momento era muy cara. Pero tuve la suerte de que esa escuela tenía también la opción de hacer pasantías, gracias a lo cual empecé a hacerlas en restaurantes. Y bueno, algo vieron en mí porque fui contratada muy rápidamente, con lo cual ese mundo se me fue abriendo medio solo.

La familia disfuncional y el sobrepeso

-Contaste alguna vez que la separación de tus padres cuando eras adolescente te ayudó a decidirte por la cocina...

-Claro, todos los que venimos de una familia un tanto disfuncional tenemos como diferentes retos en la vida. Hoy lo puedo contar desde un lugar más procesado... pero cuando era chiquita pasaba muchas horas sola y necesitaba comer. Y cuando uno tiene esas historias como de supervivencia, no te queda otra que enfrentar la realidad y ver cómo lo transitás. Y eso que en algún momento era un conflicto para mi, porque a todo niño le cuesta, terminó siendo mi medio de vida.

-También revelaste que tuviste problemas de sobrepeso en tu adolescencia...

-Si, tuve sobrepeso desde muy chiquita. Fui una niña muy gorda desde los 4 o 5 años hasta los 14, 15. Viví una infancia muy complicada por ese tema. No me gusta llamarle enfermedad, pero la obesidad es un conflicto del cual todavía nos debemos un debate profundo en la sociedad, sobre todo cuando se habla de niños. Por eso cuando yo hablo de la industria y de lo que estamos haciendo con nuestros cuerpos y sobre todo con nuestros niños, hablo desde un lugar de haberlo vivido, no me lo contó nadie. Y cuando me hablan de bullying y de profunda angustia, siento que tengo un camino recorrido que me permite decir que sí, que la verdad es que todavía estamos muy atrasados en algún punto en la manera en que nos alimentamos y en cómo abordamos el tema de la alimentación como sociedad.

Cuando hablo del sobrepeso y de la obesidad, me refiero a un tema que equivocadamente se aborda desde lo físico y no tanto desde lo emocional. Vos ves a una persona con sobrepeso y lo mandás al nutricionista, y el problema tal vez es mucho más profundo. En mi caso, al venir de una familia donde la comida siempre fue tan protagonista, eso me hizo refugiarme en ese lugar. Después poder transmutar eso y darle un giro, fue un tema.

La obesidad no es algo de lo que uno se cure. Uno siempre tiene que estar atento, alerta para no volver ahí, que es el lugar común al que uno ya sabe que va cuando las cosas se ponen difíciles. Y lo más loco es que yo, habiendo vivido esta situación con el cuerpo y el sobrepeso, me dediqué a la cocina. Entonces durante mucho tiempo lo padecí, porque decía cómo voy a hacer frente a tantas tentaciones. Porque tuve muchas recaídas, subí mucho de peso y después volví a bajar. Así que me pregunté muchas veces cómo hacer... pero bueno, la vida no te pone retos que no estés preparado para recibir, así que transmutar un poco eso fue parte del camino.

"El yoga me devolvió la vida"

-También dijiste que el yoga te salvó la vida...

-Si, hace unos seis años tuve una serie de episodios donde sentí que la vida se desmoronaba, y fue entonces cuando gracias a mi compañero de vida de ese momento conocí el mundo del yoga. Pero no solo como práctica física, sino también como práctica espiritual. Y yo digo que más que salvarme, me devolvió la vida, porque me hizo entenderla de una manera como nunca la había visto. Con el yoga te ponés a repensar los valores, las conductas, el ego, pero no como lo conocemos coloquialmente de amor propio, el ego es algo que no queremos que esté ahí. Y eso me permitió ubicarme tal vez en otro lugar, trabajando mucho los fantasmas, los miedos e inseguridades. Pero sí, sin dudas me transformó la vida para siempre.

Los abusos en el ambiente de la cocina

-También hablaste del ambiente de la cocina, considerándolo machista y muy agresivo para las mujeres y contaste que una vez hasta te pegaron con algo en la cola, porque no estabas bien parada mientras estabas cocinando. ¿Qué reflexión podés hacer sobre ese tema?

-En primer lugar agradezco tener la posibilidad de visibilizarlo. Sí, somos muchas las mujeres que nos dedicamos a esto desde hace muchos años y que la vida me regale la posibilidad de tener la voz para poder decirlo, me parece súper valioso y lo agradezco, siento que es un camino en el cual todavía hay muchísimo por recorrer, pero que a la vez y gracias a Dios ya hay bastante recorrido.

Cuando lo conté, en su momento, me llovieron cantidad de mensajes en Instagram y Facebook, de cantidad increíble de mujeres agradeciéndome y contándome sus experiencias. Pero sigo sosteniendo que este ambiente es machista, creo que es así aunque en algunos lugares está cambiando y se está tomando conciencia del tema de la igualdad en todo sentido. Creo que las mujeres de a poco estamos tomando un rol un poco más preponderante y más de protagonistas, pero le cuesta mucho más a una mujer que a un hombre llegar a ser jefe de cocina, lo cual sigue ocurriendo. Este es un tema que hay que seguir debatiendo.

Acerca del bullying y la angustia

-¿Sufriste bullying en tu infancia?

-Muchísimo. Imagínate que yo tuve sobrepeso en los años 90, cuando eso era objeto de burla. La cargada y la burla de tus compañeritos, de tus amigos, de otros chicos de la escuela, es muy difícil, muy doloroso y creo que todos necesitamos, sobre todo desde casa, empezar a repensarnos. Hoy la sociedad está mucho más conciente del tema, especialmente los jóvenes y los niños, que te escuchan hacer un comentario acerca del cuerpo y te frenan. Pero en mi época eso no pasaba. Y el sobrepeso viene de un lugar de angustia, de mucho dolor. El que lo vivió y lo padeció, entiende perfectamente hoy a un niño o a una persona que se angustia o que llora porque lo cargaron en el colegio por cualquier motivo.

-¿Hiciste terapia?

-Muchísima y al día de hoy hago. Hice terapia tradicional y con diferentes corrientes. Después llegó un momento que sentí que la terapia había tocado un techo para mi, había hecho varios procesos y ya no quería volver a la infancia y todo eso. Y en ese momento comencé a transitar el camino del yoga y empecé a laburar con otros espacios donde donde poder deconstruirme y empezar a entenderme, más allá de la terapia. Hice decodificación, constelaciones, registros Akáshicos... varias herramientas que en mi caso sirvieron y sirven mucho todavía. Queda un montón por trabajar... Uno viene a esta vida a aprender y a limpiar un poco de karma. Siempre fui como muy consciente de esta necesidad de espacios de sanación y de no convertirte en una persona llena de rencor, de ira o de bronca, eso siempre termina atentando contra tu propio ser.

Llegan los 40

-Estás a punto de cumplir 40 años. ¿Te pega mal el número?

- Bueno, si, 40 es un número, una cifra redonda, es un cambio de década, es como una revolución. Una revolución bonita que me encuentra en un momento de muchísimo crecimiento y plenitud. Me encuentra más serena, más adulta, con ganas de otras cosas, animándome a jugármela por un montón de sueños que siempre quedaban ahí como medio truncos. Retomé teatro, estoy muy feliz con eso, estoy estudiando con Lily Popovich. Me encuentro en esta etapa tomando conciencia de que ya pasó la mitad de la vida. Pero muy entusiasmada con muchas cosas que siento que van a pasar de ahora en más.

La historia de amor con Yaco González

-Estás en pareja con Yaco González, uno de los hijos de Jairo. ¿Cómo comenzó la historia de amor?

-Es muy loco, porque yo soy súper reservada y es muy loco estar con una persona que también es pública. Yo nunca había estado en una situación parecida, por eso siempre agradezco que él haya respetado tanto esta esta necesidad mía de no exponerme, sobre todo porque no lo hice nunca, no lo hice con mis otras relaciones. Y lo nuestro fue muy loco, porque la verdad es que yo no lo conocía, él a mi tampoco claramente y nos habíamos visto tres o cuatro veces en "La Peña de Morfi", pero nunca habíamos tenido ningún tipo de registro el uno del otro.

Yo estaba en pareja, super feliz, con proyecto de casamiento y después en marzo de 2018 me separé y fue durísimo, estuve deprimida, fue una separación muy dolorosa, así transité todo el año muy para abajo. Hasta que en noviembre o diciembre de ese año, él volvió a la La Peña y ahí nos saludamos, Hola, ¿cómo estás? ¿Cómo andás?. Teníamos los teléfonos porque en un momento él me había dado entradas para que llevara a mi papá y a mi mamá a verlos actuar y bueno, así fue que empezamos a hablar. Le conté que estaba separada, él me dijo que también y seguimos hablando un tiempo hasta que después nos encontramos y ahí empezó todo, en 2019.

La verdad es que estamos super bien, hay cosas que te que te fortalecen mucho, que te unen. Y la verdad que en ese sentido hay un amor profundo que es un sostén muy grande para mí, y yo creo que yo también lo soy para él -está mal que lo diga-, pero somos muy compañeros.

-¿Conviven?

-Lo nuestro es una convivencia como mitad y mitad, porque imaginante que trabajo en Palermo y ya vivía cerca, a seis cuadras del canal, y él vive en Vicente López, tenemos a los chicos en el medio así que dormimos un poco allá y un poco acá, pero tratamos de dormir juntos la mayor cantidad de noches posible.

El dolor de la muerte de Agustina Posse

-El año pasado la familia vivió un golpe terrible con la muerte de Agustina Posse, la ex pareja de Yaco. ¿Cómo lo viviste?

-Con muchísimo dolor, como todos. Por supuesto desde un lugar más de contener, de sentir que tenía que estar fuerte para las personas que amo y sobre todo por el amor profundo que siento por los chicos -Juana y Francisco, los hijos que Yaco tuvo con Agustina- que son el norte de nuestra vida y que son los seres más increíbles que podés conocer.

Con respecto a Agustina, es muy difícil porque es una pérdida irreparable, más porque estamos hablando de cosas que te sorprenden de un día para el otro, inesperado, injusto... Uno se enoja con todo, con la vida, con Dios porque no se puede creer. Pero entendiendo que lo único que puede sostener y acompañar en situaciones así es el amor, el estar más unidos que nunca, escuchar, dar espacio para contener, para abrazar, para que se llore y se viva como se pueda. Porque la verdad es que no hay manuales para situaciones de tanto dolor. Cuando vos amás de una manera tan genuina y bonita, lo que nace es acompañar.

-¿Cambió tu relación con Juana y Francisco a partir de la muerte de su mamá?

-No, no cambió para nada. Siempre fue muy fuerte, siempre fue de mucho amor. Si no hubiese sido así, no habríamos podido transitar la muerte de Agustina así. Yo siempre los sentí parte de mí, con lo cual, el sentimiento genuino de estar, nace y parte desde ese amor, que fue casi como un amor a primera vista, fue conocernos y fue inmediato. La verdad es que no cambió para nada porque es como seguir regando una plantita que por suerte ya estaba súper regada y con raíces súper sólidas. Ellos son -siempre se los digo-, una bendición. Ellos viven con Yaco y son todo lo que está bien, como les digo siempre.

La maternidad y el futuro

-¿La maternidad es un tema pendiente?

-Sí, lo charlamos. No es algo que me desvele pero tampoco lo descarto. Hace unos años sentía que no y ahora siento que es una posibilidad, pero no es algo que haría hoy. Pero está, es un tema que se conversa y sucederá.

-¿Cómo te ves de acá a diez años?

- Bueno, me veo en familia, en un lugar muy tranquilo y trabajando menos que ahora, más dedicada a las cosas que me hacen bien, muy metida en el yoga y en esta transición que tengo yo en materia de alimentacion que claramente va hacia un veganismo sustentable. Me veo muy aferrada a mius vínculos, soy de cancer, muy familiera. Tenemos un lote en Capilla del Señor, con lo cual me veo ahí, rodeada de naturaleza, soy muy amante de los animales, así que rodeada de ellos y de familia, muy tranquila, ya transitando los 50 con más serenidad, haciendo lo que me gusta que es comunicar, haciendo conducción y televisión. Me veo en paz. Soy muy del vínculo. Necesito ese contacto con el otro todo el tiempo.

-¿Te gustaría tener tu propio programa de televisión?

Sí, claro, por supuesto que sí. Me gusta comunicar, me gusta conducir. Lo hice desde siempre, porque yo daba clases, lo hice muchos años clases con lo cual también esto de la docencia, del comunicarle al otro me sale casi te diría de manera natural.

-¿Un sueño pendiente?

-Viajar a la India, vivir en la playa y tocar el piano... ¡mirá que fácil lo que pido! (risas)

Fotos: Alejandro Carra
Producción: Marité Rizzo
Maquilló y peinó: Guille Parra
Agradecimiengos: Lulea, Las Oreiro y Las Pepas.

Más información en parati.com.ar

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