Alice y Ellen Kessler murieron a los 89 años en su casa de Gruenwald, a las afueras de Múnich. La policía bávara confirmó que fueron halladas sin vida y descartó cualquier intervención de terceros.
La Asociación Alemana por una Muerte Digna (DGHS) informó al diario Süddeutsche Zeitung que se trató de un suicidio asistido, un procedimiento permitido en Alemania bajo condiciones restrictivas: solo para adultos plenamente conscientes y actuando bajo su exclusiva responsabilidad.
Las gemelas habían elegido cada detalle de su partida, incluida la fecha. Según el periódico bávaro Abendzeitung, habían enviado este lunes una carta para cancelar su suscripción. Estaba redactada por Alice, que luego corrigió a mano la fecha y la modificó al 17.11.2025. “Debajo estaba su firma, quizá la última de su vida. Una línea audaz, como su existencia”, comentó el editor Michael Schilling.

La decisión refleja un rasgo que siempre las definió: su independencia y la voluntad de tomar las riendas de cada capítulo de su vida.
Las gemelas Keisser fueron Íconos del espectáculo europeo
Nacidas en Sajonia, cerca de Leipzig, en 1936, crecieron en un hogar atravesado por la violencia doméstica. Su padre era alcohólico y golpeaba a su madre con frecuencia. Desde chicas, ambas se prometieron romper ese patrón: “La violencia en casa era algo cotidiano. Nos prometimos que eso no nos pasaría a nosotras”, contó Ellen en una entrevista con la revista Bunte.

A los 16 años abandonaron la República Democrática Alemana y se mudaron a Düsseldorf. “Nuestra carrera habría sido muy distinta si nos hubiéramos quedado en la RDA”, dijo Ellen al Süddeutsche Zeitung. En Occidente construyeron una vida artística brillante.

Durante décadas fueron estrellas absolutas del espectáculo europeo, especialmente en Italia, donde su talento para el canto, la danza y los shows televisivos las convirtió en figuras queridas y admiradas.
Inseparables hasta el final
Las Kessler vivieron juntas toda la vida. Esa unión tenía una historia familiar detrás: su abuela también había sido gemela y, tras enviudar, convivió con su hermana. “Cuando una murió, la otra la siguió poco después”, recordaban Alice y Ellen.

Ambas habían expresado que perder autonomía o vivir una sin la otra no era una opción. Por eso planificaron su despedida en conjunto, incluyendo la disposición de que sus cenizas fueran guardadas en la misma urna, junto a las de su madre Elsa y su querido caniche Yello. Lo habían contado el año pasado al diario Bild.

También organizaron su herencia. Sin familiares cercanos, eligieron donar todos sus bienes a Médicos Sin Fronteras: “Arriesgan la vida por los demás, ganaron el Nobel de la Paz y son serios”, explicaron en entrevistas recientes.
Un último reconocimiento y su última aparición pública
En julio de este año, las artistas recibieron la Orden del Mérito Bávaro, una distinción que muy pocas personas poseen. Fue uno de los últimos homenajes a su trayectoria.

Y hace solo unas semanas, el 24 de octubre, asistieron juntas a la premiere del espectáculo ARTistART del circo Roncalli en Múnich. Fue su última aparición pública: sonrientes, elegantes y tomadas del brazo, como siempre.

Un final elegido, una vida compartida
Alice y Ellen Kessler cumplieron la promesa que se hicieron de niñas: estar juntas en cada paso del camino. Vivieron 89 años lado a lado, sobre el escenario, en su vida privada y, finalmente, en su despedida.

Eligieron irse como vivieron: libres, unidas y fieles a sí mismas.
Fotos: Fotonoticias.
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