Las imágenes que la China Suárez compartió en las últimas horas desde un estadio de Turquía no pasaron desapercibidas. Allí, alentando a Mauro Icardi, se la vio junto a sus hijos y fue Rufina Cabré quien captó todas las miradas: a sus 12 años, la niña luce cada día más parecida a su mamá, un parecido que se volvió aún más evidente tras el nuevo corte de pelo que se hizo al llegar a Estambul.
En las postales, madre e hija aparecen compartiendo la tribuna, sonrientes y cómplices, con rasgos que se espejan: la mirada, los gestos y ahora también el peinado. El cambio de look de Rufina —con flequillo— potenció esa similitud que los seguidores de la actriz no tardaron en remarcar en redes.

El viaje a Turquía marcó además un reencuentro familiar. Luego de haber tenido un rol central en el casamiento de su papá, Nicolás Cabré, con Rocío Pardo, celebrado hace apenas unos días en Córdoba, Rufina voló para reunirse con su mamá y con sus hermanos Magnolia y Amancio Vicuña. La niña fue una de las grandes protagonistas de la ceremonia: cercana a su papá y muy presente en cada momento, acompañó la celebración con naturalidad y emoción.

Ya instalada en Estambul, Rufina se mostró integrada a la vida cotidiana de su mamá y de sus hermanos, y también presente en un plan familiar que incluyó ir al estadio para ver jugar a Icardi. Fue en ese contexto distendido donde el parecido con la China volvió a quedar en primer plano, reforzando la idea de que la preadolescencia llegó acompañada de una transformación que no pasa inadvertida.

Entre eventos importantes, viajes y reencuentros, Rufina atraviesa una etapa de cambios y crecimiento, mientras su imagen —cada vez más similar a la de la China Suárez— genera ternura y comentarios entre quienes siguen de cerca la vida de la actriz.
Fotos: Instagram
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