"Sos nuestro milagro": la emocionante carta de la mamá de Bastián Jeréz y la señal que hoy preocupa - Revista Para Ti
 

"Sos nuestro milagro": la emocionante carta de la mamá de Bastián Jeréz y la señal que hoy preocupa

En medio de la angustia y la esperanza, Macarena Collantes, la mamá de Bastián Jérez, volvió a hablar desde el lugar más profundo: el de una mamá que no suelta. Sus palabras, cargadas de fe y amor, emocionan y movilizan.
News
News

Hay palabras que no se escriben: se sienten. Y hay mensajes que no se leen: atraviesan.
Eso es lo que pasó con lo que compartió Macarena Collantes, la mamá de Bastián Jeréz, el chico que sufrió un grave accidente en Pinamar.

No es solo un posteo. Es una voz. Es una mamá hablando desde un lugar donde el tiempo se mide distinto: entre la espera, el miedo y la esperanza. “Hoy quiero compartir un pedacito de nuestra historia… Un camino que no elegimos, pero que nos enseñó lo fuerte que puede ser el amor”.

Ahí empieza todo. En esa frase que no busca explicar, sino sostener.

El amor que no negocia: “Tu fuerza me sostiene”

En su mensaje, Macarena le habla directamente a su hijo. Y en esa intimidad aparece algo que cualquier mamá reconoce al instante: ese amor que no duda, que no se rompe, que no necesita certezas.

“Hijo, sos mi mayor orgullo. Tu fuerza me sostiene, tu lucha me inspira, y tu amor me da la esperanza que necesito para seguir”. No hay épica, no hay frases grandilocuentes. Hay verdad. Y por eso duele y emociona al mismo tiempo. Porque cuando un hijo pelea, una mamá pelea el doble. Aunque no se vea.

La historia de la mamá de Bastián

Pedir, creer, sostener: la fe como refugio

En sus últimas horas, Macarena volvió a expresarse. Esta vez, desde sus historias, con un mensaje más directo, más urgente. Casi como un susurro que necesita ser escuchado por todos.

“Sigamos pidiendo por la recuperación de Basti, no dejemos de pedir por él”. El pedido es claro. Es colectivo. Es de esos que no se dicen solo para uno, sino para todos.

Y después, con una crudeza que conmueve, explicó el momento que atraviesa su hijo: “Pidamos por su pancita, que esos intestinos comiencen a funcionar como Dios lo mandó a este mundo”.

En esa frase hay dolor, pero también hay algo más fuerte: fe. Una fe que se agarra de lo más básico, de lo más vital. “Todo se regenera y vuelve a funcionar como él lo creó desde que estaba en mi vientre”.

Ahí aparece otra dimensión. La del cuerpo que una vez fue uno solo. La del recuerdo físico de haberlo llevado adentro. La de saber, desde lo más profundo, cómo debería estar.

“Estamos iniciando la cuenta regresiva”

Entre todas las palabras, hay una que quedó resonando. Que genera angustia, pero también esperanza. “Estamos iniciando la cuenta regresiva”.

No hay detalles. No hay explicaciones. Pero alcanza. Porque cuando una mamá dice eso, todos entienden que algo importante está por pasar.

“Sos nuestro milagro”: el final que es también un comienzo

El mensaje cierra como empezó: desde el amor. Pero ahora, más concentrado, más urgente, más necesario. “Seguimos, paso a paso, con fe, con amor… y con vos, que sos nuestro milagro”.

Y después, casi como una oración susurrada al oído: “Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús amén... te amo Bas, todo va a estar bien”. Es una promesa. O un deseo. O ambas cosas al mismo tiempo.

Hay algo en esta historia que excede a una familia. Que se vuelve colectivo. Que toca una fibra común. Porque todas —en mayor o menor medida— sabemos lo que es cuidar, sostener, esperar.
Y porque hay dolores que, aunque no sean propios, se sienten cerca.

Por eso el mensaje se comparte. Por eso se comenta. Por eso se reza. Porque cuando una mamá pide, nadie mira para otro lado. Y porque, en el fondo, todos queremos lo mismo: que Bastián esté bien.

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig