Tiene 100 años, sigue manejando y trabajando todos los días: la historia de Marta Beatriz Echaul
 

"Tengo 100 años bien vividos, no me siento vieja": la historia de Marta Beatriz Echaul que sigue manejando todos los días para ir a trabajar

"Tengo 100 años bien vividos, no me siento vieja": la historia de Marta Beatriz Echaul
Tiene 100 años, sigue manejando, trabaja todos los días y toma decisiones con la misma firmeza de siempre. Junto a su nieta, la artista Fernanda Cohen, habla del vínculo que las une, de la voluntad de vivir y de una vida que nunca se detuvo.
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Marta Beatriz Echaul tiene 100 años y una rutina que desconcierta a muchos. Maneja todos los días desde Retiro hasta Pompeya, llega a su empresa de logística, recorre el lugar, detecta errores y sigue siendo, como la define su propio equipo, una jefa brava y cariñosa. No cambió nada de su vida. Lo que cambió fue la mirada de los demás.

Hace algunas semanas, un video la volvió viral y su historia se expandió mucho más allá de su entorno cercano. Pero para quienes la conocen, Marta siempre fue así. Firme, activa, independiente. Una mujer que no negoció su autonomía ni siquiera con el paso del tiempo.

En este recorrido la acompaña su nieta, Fernanda Cohen, artista argentina con trayectoria internacional, con quien mantiene un vínculo profundo, cómplice y cotidiano. Juntas atraviesan esta nueva etapa de exposición pública sin perder lo esencial: el respeto por los tiempos, la libertad y una relación construida a lo largo de toda la vida.

En esta entrevista, abuela y nieta hablan por separado, pero sus voces dialogan. Aparecen el carácter, la voluntad, el trabajo, la familia y una forma muy concreta de entender la vida.

Marta Echaul y Fernanda Cohen, su nieta
Fernanda Cohen junto a su abuela, Marta Echaul

“Tengo 100 años vividos”

-Marta, decís que cuando manejás la gente te mira como a un marciano. ¿Qué es lo que más te divierte de esa sorpresa ajena mientras vas de Retiro a Pompeya?

-A decir verdad, me divierte todo. La gente me mira medio raro. Algunos hombres no me lo dicen a mí, pero les veo los labios y sé que no dicen nada lindo. Yo soy indiferente a todo eso. Me siento bien.

Sé manejar y ando tranquila en el tránsito. No me importa, realmente los trato de ignorar. Tengo 100 años, pero tengo 100 años vividos. No me siento vieja. Eso es lo importante: cómo yo me siento.

El trabajo como motor diario

-En la empresa sos la “jefa brava” y no se te escapa un camión vacío. ¿Qué tiene el trabajo que te mantiene más despierta que cualquier otra cosa?

-Siempre se dice que se tiene éxito cuando uno hace lo que quiere, lo que le gusta. Ante todo, yo prefiero este trabajo a cualquier otro que quizás me hubiera tenido más cómoda. Me encanta el desafío. Amo mi trabajo y amo ser camionera.

Marta Echaul y Fernanda Cohen, su nieta
"Tengo 100 años bien vividos... lo importante es cómo yo me siento", afirma Marta.

La mirada íntima de una nieta

-Como artista solés observar lo que otros pasan por alto. ¿Qué es lo que más te fascina de ver cada día a Marta, desde que sale del garaje hasta que llega a la oficina?

Fernanda Cohen: Yo soy muy empática y a veces, por ser empática, peco de tibia. Lo que me genera mucha admiración de mi abuela, en esa observación constante que tengo como artista, es el carácter de ella y la determinación con la que puede confrontar el conflicto de una manera firme y sin titubear, de formas que yo personalmente no puedo.

Tiene un nivel de seguridad en la vida y una voluntad constante de hacer y hacer y hacer. Yo también tengo voluntad y hago mucho, pero esa determinación y ese carácter para imponerse me generan mucha admiración. No solo porque ella es así, sino porque yo no lo soy.

Marta Echaul y Fernanda Cohen, su nieta
"Eso de ser una diva, una persona que a donde va la aplauden y la observan, yo lo viví toda mi vida", Fernanda Cohen sobre su abuela Marta.

Acompañar sin frenar la vida

-Sos la intermediaria entre el mundo de tu abuela y el afuera. ¿Cómo es el desafío de acompañarla? ¿Te preocupa en algún sentido?

-Sí, soy la que la acompaña, soy la que primero modera lo que llega a ella y lo que no. Lo que me parece que vale la pena responder y lo que no. Todo lo consulto con ella, casi todo lo consulto con ella.

El desafío de acompañarla no… no hay ningún desafío. Sí, por momentos observo si es mucha actividad, si drena mucha energía esta cantidad de atención. En las dos semanas del furor de la viralización, a mí me tomó muchísima energía, no solo tiempo físico sino energía.

Por momentos la vi un poco más cansada y la atención estaba puesta en no agotar a una persona de 100 años que fue de canal en canal y de entrevista de radio en radio. Ese fue el desafío más grande: entender hasta dónde y cuál era la parte más linda, interesante y positiva que hizo que esto valiera la pena.

La respuesta la tengo clarísima. A mi abuela le gusta el centro. Ella siempre fue tratada así por la gente que la conocía. La única diferencia es que ahora mucha gente la ve con esos mismos ojos. Eso de ser una diva, una persona que a donde va la aplauden y la observan, yo lo viví toda mi vida.

Y después la otra parte positiva es que ella disfrutó muchísimo, y yo también, hacer esto conmigo. Estar juntas en esta complicidad y en un vínculo que siempre fue muy estrecho, pero que esta es una nueva etapa.

Como le dije a Luli Dietrich, que fue la persona que viralizó el video de mi abuela y la primera en entrevistarla, la verdad es que gracias por darle una vuelta más a una vida de 100 años.

Mi abuela está viviendo cosas que no vivió en sus 100 años de vida y eso, de la mano conmigo, la hizo muy feliz. Decidir qué ropa se ponía, qué entrevistas sí, qué entrevistas no, con qué temas no meterse para que el público no fuera cruel con ella. Todo eso le trajo mucha felicidad, y a mí también.

Marta Echaul y Fernanda Cohen, su nieta
"No tomo remedios, solo una pastillita por día para la presión y nada más", Marta Echaul.

Mujeres fuertes y legado femenino

-Más allá de lo familiar, ¿cómo influye en tu propia carrera y en tu visión como mujer ver a una jefa de 100 años que sigue manejando su empresa y su vida?

-Vengo de una familia innatamente feminista y definitivamente matriarcal, donde los lugares fuertes han sido de mi abuela y de mi madre. El rol fuerte es mío para con mis hijas y calculo que mis hijas seguirán estos pasos.

La influencia que ha tenido es que yo lo hago todo. Yo puedo todo. Soy como la Mujer Maravilla en ese sentido. Siento que puedo y debo hacer todo y me cuesta mucho que hagan cosas por mí, sean mis parejas, mis amigos o mis amigas.

Haber crecido con una imagen femenina tan fuerte hace que inevitablemente emule esa figura y sea una mujer fuerte, donde nos montamos todo al hombro.

Volver a Marta: la voluntad de vivir

Sos noctámbula, cenás con vino y te acostás a las cuatro de la mañana. ¿Esa libertad de hacer lo que querés es el verdadero secreto de tu lucidez?

-Mi lucidez creo que es genética, pero yo trato de conservarla, mi salud también. Nadie puede creer que realmente no tengo nada. No tomo remedios, solo una pastillita por día para la presión y nada más.

Todos quieren saber el secreto. El secreto es querer vivir, poner voluntad. Si uno mismo no se da ánimo y ganas, nadie te lo puede dar. Ni los remedios ni los psicólogos. Yo quiero vivir así como estoy viviendo. Si no, no me interesa.

Familia, país y preocupaciones

¿Qué cosas te preocupan hoy en día?

-La familia no me preocupa porque tengo plena fe en ella. Somos una familia muy chiquita, pero muy unida. Mi nieta Fernanda, con todo lo que tiene en su día, siempre está pendiente de mí.

Lo que sí me preocupa es la Argentina. Con la edad que tengo conocí muchos períodos del país. Es una tierra generosa, pero estamos manoteando. Se puede tener dinero y no tener felicidad. Lo principal es sentirse feliz con uno mismo y con la gente.

Marta Echaul y Fernanda Cohen, su nieta
"Lo principal es sentirse feliz con uno mismo y con la gente", dice Marta.

Inspirar sin dar lecciones

-Quizás hay quienes te piden consejos, sos realmente una fuente de inspiración. ¿Qué te hace sentir eso? ¿Sos de dar consejos? ¿Cuáles?

-No doy consejos porque cada uno tiene que hacer su propio destino y tener su propia vida. Uno no puede regir la vida de los demás.

Lo único que deseo es que tengamos menos egoísmo entre nosotros, que no peleemos por un puesto. Siempre que hay algo malo es por la parte económica y la parte económica no es todo. Se puede tener dinero y no tener felicidad. Lo principal es sentirse feliz con uno mismo y con la gente.

El espejo entre generaciones

-Fernanda es quien te acompaña y entiende tus tiempos. ¿Qué ves de tu carácter en ella? ¿Es tan firme como vos cuando se propone algo?

-Mi nieta realmente tiene mucho de mí. Es luchadora, tiene suerte. Yo soy una persona con suerte y trato de transmitírselo a los demás, y mi nieta es lo mismo, en un grado superlativo, que a veces me parece demasiado.

Todo lo exagerado no es bueno, eso me lo dio la experiencia. Pero sí, cuando se propone algo trata de que se haga y en general tiene suerte porque todo lo que comienza tiene éxito.

Es bohemia, es artista en toda su palabra. Yo la quiero con toda mi alma, como quiero a toda mi familia: a mis bisnietos, a mi nieto, a mi hija. Es todo lo que tengo y todo lo que le agradezco a Dios haber conservado hasta ahora.

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