Si hay un sabor que nos transporta directo a una mesa de bodegón con amigos, es el del revuelto gramajo. Lo mejor de esta preparación es que, además de ser súper económica, te salva cualquier comida cuando tenés poco tiempo y muchas ganas de comer algo rico. No necesitás ser una experta en la cocina para que te salga increíble; el secreto está en el orden de los ingredientes y en animarte a ensuciar un poquito la sartén.
Ingredientes
Para 2 porciones abundantes vas a necesitar:
- 3 papas medianas.
- 4 huevos.
- 150 gramos de jamón cocido cortado en tiritas.
- 1/2 taza de arvejas (pueden ser de lata o congeladas).
- Aceite para freír, sal y pimienta a gusto.
Preparación paso a paso
Paso 1: preparar las papas Lo primero es pelar las papas y cortarlas bien finitas, tipo paja. Lavalas con agua fría para sacarles el almidón y secarlas muy bien antes de llevarlas al aceite caliente. Es fundamental que queden bien doradas y crocantes porque son el alma del plato.
Paso 2: saltear el jamón y las arvejas En una sartén amplia con una gotita de aceite o manteca, dales un golpe de calor a las tiritas de jamón y a las arvejas. No hace falta cocinarlos mucho, solo queremos que tomen temperatura y que el jamón empiece a soltar su aroma característico.
Paso 3: el momento del huevo Batí apenas los huevos en un bol con sal y pimienta (no te pases con el batido, queremos que se noten las texturas). Bajá el fuego de la sartén e incorporá los huevos sobre el jamón. Revolvé con una espátula de madera con movimientos suaves hasta que veas que el huevo empieza a cuajar pero todavía está jugoso.
Paso 4: el ensamble final Apagá el fuego y recién ahí sumá las papas fritas que preparaste al principio. Mezclá rápido para que se integren pero sin que las papas pierdan su textura. Serví inmediatamente para disfrutar de ese contraste espectacular entre lo suave del huevo y el crujiente de la papa.
Tips y variaciones
Si buscás una versión un poco más liviana, podés cocinar las papas al horno con un poquito de spray vegetal hasta que estén bien sequitas. También, si te gusta que el plato sea todavía más untuoso, hay quienes le agregan una cucharada de crema de leche al batido de los huevos, algo que va muy bien si te sobran algunas recetas con queso que quieras aprovechar para gratinar por encima.
Para que la experiencia sea completa, recordá que el gramajo no espera a nadie: se lleva a la mesa ni bien sale de la sartén. Si te sobró jamón, siempre podés guardarlo para armar unas ricas tartas para el día siguiente. ¡Animate a probarlo y contanos cómo te quedó!
