Abril de 2020: cómo parir y nacer en tiempos de coronavirus (la historia de una mamá y su bebé)

Magalí nos cuenta, paso a paso, sus últimos momentos de embarazo. La previa del nacimiento y el día que dio a luz a Bruno en el contexto extraordinario del alerta sanitario y la cuarentena. Entre barbijos y sin visitas, pero con toda la fortaleza y el amor.
Magalí y Bruno, un bebé generación “Cuarentena”. Foto: Gentileza Daniel Biber

¿Cómo es esperar a tu bebé, mientras escuchás que a tu alrededor todo es contagio, virus y pandemia?

Magalí Gómez Kort pasó por eso: “Tenía fecha para tener a mi bebé el 11 de abril así que, para febrero cuando comenzaron los comentarios sobre el coronavirus, faltaban dos meses para ir preparándome”, cuenta.

Esta consultora de 36 años cuenta que “en un principio al coronavirus lo subestimé. Jamás pensé que íbamos a estar en esta situación. ‘Es como una gripe más con ciertas particularidades’, imaginé.

Calculé que había que tener ciertos recaudos pero nada muy diferente de lo que fue la gripe A en 2009″.

Coronavirus, embarazadas y alcohol en gel

Se trataba de un virus del que nada se sabía. ¿Qué pasaba con las embarazadas? Muchos se preocuparon:

“Pero a mí no me generó ninguna ansiedad en especial respecto del embarazo. Todo lo que leía decía que con las embarazadas estaba todo bastante bien y que los chicos no desarrollaban la enfermedad de forma grave”, cuenta Magalí, mamá ya de Lara (de 3 años y 4 meses).

Tampoco me iba a imaginar que me iba a agarrar el parto aún en esta situación“, confiesa. Gómez Kort había empezado su licencia en la oficina “así que ya no tenía que viajar“, cuenta. “Igual, laburé desde mi casa hasta casi antes de parir”.

Todos con Lara: “es que a mi marido, que es bartender, también se le cortó el trabajo. La espera fue con todos en casa, en cuarentena obligatoria”.

Tener un bebé en cuarentena

“Al tratarse del segundo hijo creo que me agarró más tranquila. No redoblé consultas, me hice los controles bien y de hecho la última consulta con la obstetra la tuve una semana después de lo pautado para que no se juntaran los turnos. Me pareció prudente de su parte“.

Cuando todo parecía estar en paz y la familia esperaba la llegada del bebé. Foto: Gentileza Daniel Biber

“No fue el virus y el contagio por la enfermedad lo que me preocupó (y eso que soy asmática y podría estar complicada). Lo que aún hoy me genera angustia es el aislamiento.

Con esto sí la estoy estoy empezando a pasar mal, después de más de un mes encerrados. ¡Es la falta de ayuda!”

“En marzo eso fue lo que más afectó. Más por la gente mayor: no podíamos ver a mis papás ni a mi suegra.

Y Lara, que siempre fue una nena fácil, a medida que saliendo la panza se fue poniendo difícil. Fue una mezcla de ansiedad y de celos.

Así esperaba Lara el nacimiento de su hermanito. Entre el aislamiento y sus bebotes. Foto: Gentileza Magalí Gomez Kort

“Teníamos bastante planeado el postparto… Pero, ¡otro tipo de postparto! Con Lara quedándose con mi suegra -iba a venir a casa- pero, cuando se declaró la cuarentena decidimos llevarla a la suya.

Parto en camino

No hubo cartel en puerta del sanatorio, regalos ni visitas para el bebé. Rige el aislamiento social. Foto: Gentileza Magalí Gomez Kort

“Soy bastante organizada, no tuve baby shower porque no me gustan esos eventos, pero mis primas me hicieron una merienda sorpresa antes de la cuarentena“, cuenta Maga.

Para ella, en la previa, lo más complicado fue “tener que lidiar con la ansiedad de los demás. Que cómo estábamos, que cuándo va a nacer, que la panza está gigante… Yo me mantuve bastante tranquila”.

La previa, se comenzaba a saber más sobre el coronavirus. Foto: Gentileza Daniel Biber.

El nacimiento y el aislamiento social

El 10 de abril a las 00:07 nació Bruno Biber y pesó 4,130 k. “Justo en la semana 39 -detalla Maga-, bastante puntual, solo se adelantó un día”.

El parto fue rápido, apenas les dio tiempo a los padres para transitar por la ciudad. Por suerte, no los pararon de camino a la clínica.

Bruno nació a la media hora de que yo entré a internarme -tres horas después de que empecé con la contracciones en casa-. La anestesista no llegó a tiempo y el obstetra con suerte pudo ponerse los guantes“, detalla Magalí.

En tiempos de cuarentena: atención al calcular lo que se tarda en los retenes al circular.

Su marido se demoró con los papeles (necesitaban las firmas de todos) y casi ni llega a entrar al quirófano para ver nacer a su hijo. “Dani, el papá, llegó justo para el último pujo“.

Un nacimiento para la historia, dar a luz en cuarentena y con los miedos por la COVID-19. Foto: Gentileza Daniel Biber

Llegó el momento de avisarles a todos. El celular de ambos padres estalló con mensajes. “¡Limpialo bien!”, “¡No le acerques el celular al bebé!“, “¡Fijate de desinfectarle los anteojos a Maga!” , ese tipo de comentarios se colaron entre las felicitaciones.

Pero la mamá y el bebé estaban bien. ¿Dónde se come, dónde pasa el tiempo el papá cuando la ciudad está en aislamiento y en la clínica te dejan lo justo y necesario?

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“Comíamos lo que había y Dani se compraba algo de en el restaurante de la clínica, porque no se podía salir mucho y todo alrededor estaba cerrado -detalla Maga-. Fue austero pero estuvo bien. Fueron dos días para cargar energías”.

Cuarentena o puerperio

“Lo que está bueno de parir en cuarentena es que, si bien una necesita el contacto con el resto de la familia (la mía es muy grande, somos cuatro hermanos) también te permite disfrutar un poco de más de la familia más cercana” , explica Magalí Gomez Kort tras pasar el nacimiento de su hijo en cuarentena.

“A las primerizas más aún: les da ese espacio que en general la vida “normal” no te permite tener. Dejás que el bebé se contacte con los padres sin intervención de otros“.

“Creo que el aislamiento nos deja a todos en casa tranquilos, sin recibir visitas y pudiendo conocerse.

La cuarentena te hace acordar al puerperio solo que no podés escarparte y pegar la vuelta manzana si querés, tampoco llamar a tu mamá para que te venga a ayudar. Eso angustia”.

Parir en tiempos de barbijos

Lara no fue de las que pudo conocer a su hermanito en una clínica ni ver a dónde llevaban a su mamá. No hubo cunita ni sanatorio para ella. Lo suyo fue directo en casa y amor a primera vista.

¡La llegada a casa, Lara finalmente conoce a su hermanito. Foto: Gentileza Magalí Gomez Kort

Hoy toca comenzar a sobrellevar el aislamiento, de a cuatro: “¡Menos mal que tuve esa merienda con mis primas porque fue el único lugar donde recibí algún regalo para Brunito!”, confiesa Maga.

“Salimos de la clínica y me encontré en la cuarentena con un gordo de 4 kg a los que los pañales y la ropa que teníamos ya no le entraban“, comenta. Hoy nos faltan cosas que una ni pensaba. Decíamos ‘ya nos van a regalar’ y así tuvimos que buscar un huevito a lo una amiga que vive acá cerca“.

“El tema de los abuelos es difícil, se extraña el contacto físico que ni Zoom ni una llamada pueden resolver. Pero nos imaginábamos la situación y ellos sabían que no iban a poder llegar a verlo“.

“No tuve miedo de tener a mi bebé en medio del coronavirus, estaba muy segura de que todo iba a salir bien”.

Dar a luz en pleno aislamiento social, un postparto lejos de la familia. Foto: Gentileza Magalí Gomez Kort

“Hoy con el el tema de la limpieza estamos tranquilos, no estoy paranoica, solo me estoy lavando más aún las manos pero lo llevamos bastante relajado. Creo que el que mejor la pasa es Bruno, los demás hacemos lo que podemos“.

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