Elegir rubio no es ir a lo seguro: es saber qué tipo de luz querés llevar en el pelo.
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Cuando el rubio no queda como esperabas
Muchas veces el rubio no convence no porque esté mal hecho, sino porque no dialoga con el subtono de la piel. La colorimetría parte de una idea simple: cada piel refleja mejor ciertos matices. Cuando el rubio va en la misma sintonía, el resultado se ve más armónico y natural.
Un mito común es pensar que todos los rubios son claros y parecidos entre sí. En realidad, hay tonos más beige, dorados, ceniza o manteca, y cada uno genera un efecto distinto en el rostro. Entender esa diferencia ayuda a elegir con más criterio y a evitar cambios que después cuestan mantener.
Tonos fríos, cálidos y neutros: dónde empieza la diferencia
No hace falta saber teoría para orientarte. Alcanzan algunas pistas visuales y sensaciones al mirarte al espejo.
Rubio ceniza
Tiene una base gris suave. Aporta un efecto más apagado y prolijo, ideal si buscás un rubio sobrio, sin reflejos dorados marcados.

Rubio beige
Es uno de los más versátiles. Combina matices fríos y cálidos, por eso suele integrarse bien con distintos tonos de piel sin generar contraste fuerte.

Rubio perla
Muy claro y con reflejos fríos. Da una sensación de luminosidad delicada y suele verse etéreo, especialmente en largos o cortes rectos.

Rubio manteca
Cálido, cremoso y suave. No es amarillo intenso: suma luz de manera pareja y se siente moderno y fácil de llevar.

Rubios que levantan el look en verano
Cuando el objetivo es un cambio que se note pero no resulte rígido, estos tonos aparecen entre los más elegidos.
Rubio miel
Cálido y luminoso. Aporta brillo visual y un efecto de piel más radiante, sobre todo cuando se trabaja con reflejos finos.

Rubio dorado
Más intenso y solar. Se asocia con looks de verano y funciona bien cuando se busca un impacto visible desde el color.

Rubio arena
Intermedio y natural. Mezcla beige y dorado suave, logrando un rubio relajado, fácil de mantener y muy actual.

En todos los casos, la clave está en cómo se aplica el color: reflejos, balayage o color pleno generan resultados distintos aun usando el mismo tono.
El rubio no es un destino único, sino un abanico de opciones que se pueden adaptar a tu piel, a tu estilo y al momento que estés buscando. Antes de decidir, vale la pena mirar el subtono de tu piel y charlarlo con un colorista para ajustar el matiz y la técnica. A veces, un pequeño cambio de tono alcanza para que tu pelo se vea distinto y te sientas renovada.
Fotos: Pinterest
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