#BookDeLaSemana Yanina Latorre: «No sé si le perdoné la infidelidad a Diego, pero lo entendí» – Para Ti
 

#BookDeLaSemana Yanina Latorre: "No sé si le perdoné la infidelidad a Diego, pero lo entendí"

Frontal, deshinbida y muy explosiva: Yanina Latorre no se anda con vueltas a la hora de contar su verdad. En esta nota habla de la relación con sus hijos, los mensajes que recibe de la gente y de cómo las mujeres le piden consejos sobre cómo cuidarse para llegar espléndida a los 50 años. Pero no elude el tema de la infidelidad y explica cómo logró seguir adelante exitosamente con su pareja luego del engaño. 
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Yanina Latorre es fanática de la Navidad. Vendría a ser algo así como lo opuesto al Grinch. En la puerta de su casa hay una corona de Navidad, un arbolito gigante decorado exquisitamente, velas doradas y blancas y anuncia que su mesa de Nochebuena será soñada: "Ya encargué todo y elegí una vajilla increíble. Voy a preparar vitel toné, salmón, muchas ensaladas, tablas de fiambres y quesos y Diego se va a encargar de los lomitos en el fogón. Mesa dulce con tortas, helados y quiero preparar tragos de todo tipo", asegura.

"Yo en Navidad te meto mantel navideño, toallas navideñas, repasadores navideños, pijama navideño… Más temático, imposible", nos cuenta con un entusiasmo que contagia.

-¿Y con Año Nuevo, cómo te llevás? ¿Sos de hacer el típico balance de fin de año?

-A mí los balances de fin de año, nunca me gustaron. Esa es la realidad. Pero si tengo que hacer uno de este en particular, debo decir que para mí fue un gran año. Ojo, te aclaro:  yo soy una persona que le busca el lado positivo a todo, la típica que ve el vaso medio lleno. Entonces evalúo lo mucho que pude estar en mi casa y disfrutarla, soy afortunada porque nunca dejé de trabajar… Le encontré la vuelta a esto de estar encerrada. Obvio que fue un año espantoso para el mundo en general. Muchas personas perdieron a familiares por el covid, la situación económica es terrible para todos y me preocupa cómo y cuándo nos vamos a recuperar…

-¿Y qué hacías en esa época de cuarentena encerrada en la que sólo salíamos para ir al supermercado?

 -Bueno, a mí me ayudó a sobrellevar esas noches de encierro Instagram y los vivos que hacíamos con Lizardo. Yanardo -el nombre que fusiona a Yanina con Lizardo- nació con la cuarentena y fue una de las cosas más lindas del 2020: me hizo muy feliz acompañar todas esas personas -pensá que llegamos a ser 80 mil conectados, en el vivo, durante horas- y quiero que sepan que, cada uno de ellos, fue muy importante para mí: nos ayudamos mutuamente en una situación muy difícil. De hecho, Lizardo y yo, fuimos elegidos como personajes del año por Gente, justamente, por dedicamos a entretener a la gente.

-¿La convivencia familia fue fácil? Muchas parejas se separaron durante la cuarentena.

-Nuestra convivencia fue genial. Nosotros cuatro somos muy relajados, nos llevamos muy bien. Vivimos en Pilar, la casa es grande y cada uno siguió con sus actividades: los chicos tuvieron clases por zoom, yo iba a trabajar y volvía a casa y Diego, al principio, salía en radio y tevé desde nuestra habitación, entrenaba en el jardín, hacía sus asaditos en el quincho. Creo que el que peor la pasó fue Dieguito, que hizo cuarentena cerrada porque nunca salió de casa.

-Leo que tus seguidores a veces te acusan de tener preferencia por Lola porque hablás más de ella que de Dieguito.

-Es que Dieguito tiene 17 años y es igual al padre: perfil bajo. No le gustan las fotos, ni que lo incluya demasiado en mis historias de Instagram y yo lo respeto. ¿Por qué voy a obligarlo a exponerse si no es algo que le interesa? Pasó a quinto año del colegio, es jugador de fútbol -pertenece al club Platense- y lo que más me apena es todo lo que perdió este año que no pudo entrenar en vivo y sólo lo hizo por zoom.

-Sé que en algún momento evaluaron que fuera a jugar a Europa…

-Sí, claro, ése era el plan antes de la pandemia: que Dieguito en el 2021 estuviera jugando en el exterior. Ahora lo veo muy difícil, creo que se va a atrasar todo mínimo un año. Y para las que dicen que me cuesta soltar a mis hijos, aclaro: me encanta que se vaya a vivir a otro país para crecer y triunfar en el fútbol. Yo no soy una madre posesiva, a mí sólo me gusta acompañarlos en todos sus proyectos, estimularlos, apoyarlos y que sepan que siempre cuentan conmigo.

-¿Lo decís por los que te acusaban de sufrir mucho con las devoluciones que recibía Lola en el Cantando por un sueño?

-Lo digo en general pero, sí: admito que sufrí mucho con lo de Lola. Pero lo peor fue cuando sentí que ella también comenzaba a padecerlo y ahí le aconsejé que abandonara el certamen. Toda la situación con la fiesta clandestina -a la que aclaro por enésima vez: Lola no fue, sólo pasó a buscar a una amiga que estaba allí- fue un exceso. Sentí que la colocaban en el banquillo de los acusados como si hubiera robado o matado a alguien y lo único que hizo fue cometer un error de adolescente.

-Pampita mostró, en su programa de televisión, una foto de esa fiesta y se dijo que Lola podría ser una de las chicas que posaba disfrazada en esa imagen… ¿Hablaste con ella de eso?

-Nunca hablé con Pampita de ese tema. Le pedí a mi abogado, Fernando Burlando, que se comunicara con el programa y les mandara carta documento pero… ¿Te digo la verdad? Ni sé en qué quedó ese tema. Creo que ya fue. No hay videos ni fotos de Lola en esa fiesta, quedó más que demostrado que ella nunca participó asi que, para mi, es un tema cerrado.

-¿Y qué sentiste cuando Nacha Guevara dijo que, para ella, Lola “era un caso perdido”?

-Ni me hagas acordar de ese día… Lo que me enojé. ¿Sabés que fue a la única gala de Lola a la que no fui? Yo me veía venir que algo malo iba a pasar pero nunca imaginé que una señora, de 80 años, iba tener tal falta de empatía con una chica de 19 años. Si llegaba a estar ahí cuando le decía a mi hija que era un caso perdido, me metía en la pista, la agarraba a Lola del brazo y me la llevaba después decirle a Nacha: "el puntaje y tus comentarios metetelos en el culo". Iba a estallar el ráting, eso sí (se ríe).

-¿Te cruzaste con Nacha después de eso?

-No, nunca. Igual, ella tiene un tema -que no tengo idea dónde se originó ni por qué- pero no establece un diálogo conmigo. Jamás me habla ni me mira.

-Lola está de novia hace muchos años… ¿La imaginás casada? ¿Pensás que podrías ser abuela pronto?

-Lola se quiere casar joven y tener 6 hijos… ¡Está loca! (se rie) ¿A quién salió esta chica? Yo tuve dos y no me imagino cómo hubiera hecho con más chicos… ¡¿Con qué brazos los iba apapachar?! Pero obvio que respeto su decisión, cuando quiera casarse con Jerónimo, lo hará y seré feliz porque amo a su novio, a su familia… ¡Nos llevamos todos genial! Los padres de Jero vienen a casa y nos quedamos charlando hasta las 4 de la mañana. Lola tiene una suegra hermosa, que la ama, la cuida, la admira y eso a mí me genera mucha felicidad porque no tuve esa suerte.

-¿Pensás que va a seguir trabajando cuando se case?

-¡Pero claro! Jero no es amante de la exposición pública pero es el fan número 1 de mi hija: la banca en todo. ¡Son muy compañeros! El se indignaba, como yo, cuando el jurado del Cantando la calificaba mal o alguien la atacaba. Además, Lola dejó el programa pero siguió con sus trabajos en Instagram e hizo cásting para Cris Morena, fue elegida, y en marzo comienza la academia en la que ella, en persona, los prepara en canto, baile y actuación para futuras series y programas de TV. O sea: su carrera crece a pasos agigantados y su novio es quien más la incentiva a seguir

La relación de Yanina con la gente, en la calle

-¿Notás que la gente está más agresiva este año? ¿Qué te dicen a vos en la calle?

-Yo noto la agresividad sólo en las redes. Y no en todas, ¿eh? El problema principal es twitter que se ha convertido en un infierno: cuentas anónimas que se dedican a insultar y agredir. Yo casi ya no leo nada ahí. Pero, en la calle, la gente es amorosa. ¡Me dicen cosas hermosas! Pero no sólo la señora que, tal vez, sigue mis yanitips también el señor que vende los globos en la plaza y el taxista que me lleva al canal… todos son muy cariñosos.

-Y tenés a tus emprendedores que te esperan todos los sábados en la puerta de Mitre con los objetos que venden y quieren que promociones en tu cuenta de Instagram…

-Ufff…. ¡A ellos los amo! Me dejan cartas hermosas, que me emocionan, me cuentan todo lo que lograron vender gracias a mis historias y yo siento que les devuelvo un poco del cariño que ellos me dan. Muchos sufrieron grandes pérdidas económicas en la cuarentena, tuvieron que reinvertarse, iniciaron pequeñas empresas con un esfuerzo colosal y gran coraje para invertir sus ahorros así que, para mí es un honor que me elijan para que colabore. Siempre van a contar conmigo y lo saben.

-Antes me decías que muchas mujeres siguen tus yanitips… ¿Qué es lo que más les interesa saber? ¿Cuál es la dieta que seguís?

-Me preguntan un poco de todo: qué como, si entreno, cuáles son los productos que uso en la piel… Yo creo que me ven cómo una persona accesible, es decir: cualquier mujer de 50 años con ganas de cuidarse y sentirse bien puede estar como yo. Me refiero a que lo mío es mucho esfuerzo pero no soy Luciana Salazar, que vive adentro de un quirófano. Yo no tengo la cola perfecta pero está muy bien para mi edad y sólo es gracias a mucho entrenamiento, una buena alimentación y algunos productos.

-Bueno, empecemos hablando de la dieta…

-Nunca fui fan de esos planes que son: lunes, martes, miércoles, “cóme tal cosa y eliminá tal otra”. Detesto esas dietas. Lo que yo hice fue escribirle a Jéssica Cirio, pedirle el nombre de su nutricionista y sacar un turno con ella, que atiende por zoom. Se llama Florencia Raele y es una genia. Ella me preguntó cómo era mi vida, mis horarios, qué actividades hacía y cuáles eran mis expectativas. Ahí le expliqué que no es que necesitaba adelgazar tantos kilos si no que, lo que quería, era como acomodarme un poco.

¿Acomodarte en qué sentido?

-A fines de octubre, principios de noviembre, cuando habíamos pasado todo el tema covid en casa y empezaron los días lindos me puse el traje de baño y noté que mi cuerpo había cambiado un poco. Aclaro: nunca estuve gorda. No quiero que empiecen a tildarme de anoréxica y obsesiva. Pero sentí que tenía que reorganizar mi hábitos de alimentación y ponerme en movimiento para sentirme bien. Pensá que yo no entrené en toda la cuarentena y fui maratonista en algún momento de mi vida.

-Es raro porque toda tu familia entrenaba en el jardín de tu casa….

-Sí, ¿viste? Ellos siguieron con su rutina pero a mi me costó mucho. Arrancaba un día y al otro abandonaba y pasé muchos meses tirada en el sillón comiendo queso, chocolate y tomando una copa de vino todas las noches mientras miraba una serie. Un día dije: “Basta, esto me está haciendo mal”. Y eso es lo que quiero dejar claro: yo no sólo me cuido para verme bien, lo hago porque quiero estar sana.

-Volvamos a la dieta que te dio la nutricionista.

-Durante un mes fue un plan muy talibán: me pidió que dejara los lácteos y las harinas. Fue muy clara con algo: “el queso es veneno”. Es como si me hubiera clavado un puñal porque yo soy adicta al queso pero bueno, me dio opciones veganas que son muy ricas -hay un queso de castañas de caju que es espectacular- y yogures sin lactosa. Consumo mucho pescado, huevos, verduras y frutas. Palta, tomates cherry y frutos secos a full. Eliminé las papas y batatas durante ese primer mes y ahora consumo pero poco. De las frutas, la mejor es el arándano porque tiene mil propiedades y muy pocas calorías.

-¿Y si tenés antojo de algo dulce que no sea una fruta?

-Probé un helado vegano que es delicioso y hoy, que ya pasé ese mes talibán y estamos cerca de las fiestas, me autorizó algunos permitidos. Así que ya sé que, si en Navidad me desbando un poco, como nos pasa a todos, el resto de la semana me pongo un poco más estricta y listo. Es algo que voy manejando yo.

- También consumís agua de mar como parte de este plan de tu nutricionista… Contame para qué sirve.

-Todas las mañanas, en ayunas, tomo lo siguiente: 2 cucharadas de aloe vera -que es un gran desintoxicante- y 1 tapita de agua de mar. ¿Para qué sirve?  Es muy simple: el agua de mar es la bebida isotónica natural y te ayuda a que ingresen todos los minerales que necesitás en el organismo para que, esos famosos dos litros de agua que tenemos que beber por día, te hidraten y te alcalinices. Igual, a todas las que estén interesadas les aconsejo que vayan a una nutricionista porque yo lo explico a mi manera y una profesional les va a dar mucha más información.

Covid en casa, días difíciles

-En octubre Lola y Diego tuvieron covid… ¿Cómo viviste esa experiencia con ellos?

-Horrible, de lo peor que me pasó en la vida. La primera en contagiarse fue Lola, ella había hecho prueba de sonido para el Cantando -en un espacio cerrado usando micrófonos- y allí se contagió. Si bien el primer hisopado le dio negativo, dormía mucho y un día se levantó y me dijo: "Mamá, pedí que me hisopen otra vez porque yo tengo covid". No sé cómo sabía, algunos que lo sufrieron me dicen que lo sentís, que el cuerpo te lo advierte. El segundo hisopado le dio positivo. Pero ella tuvo pocos síntomas, fue leve. El que peor lo pasó fue Diego.

-Diego estuvo internado durante casi una semana.

-Sí, tal cual. Lo gracioso -y lo cuento así ahora, porque ya pasó, y no tiene secuelas- es que Diego es el hombre más negador del mundo: le tomaba la fiebre, tenía 39 grados y me decía: "Andá a comprar otro termómetro porque anda mal". Yo veía que se pasaba el día echado en el sillón, no se levantaba y …. ¿Cómo te lo puedo explicar? Su cara fue mutando. Un día se levantó y me dijo: "Perdí el olfato". Y a partir de ahí fue un suceso de hechos desafortunados que terminaron con Diego, internado en el sanatorio Los Arcos, con neumonía.

-¿Aceptó internarse de inmediato?

-Nooooo… El durante muchos días insistía en que no era covid, sólo estaba sugestionado. Cuando empezó con los primeros síntomas yo lo que hice fue comunicarme con la Dra Mariana Lestelle -en quien confío ciegamente y que, con nosotros, se portó muy bien- pero, cuando la situación de Diego empezó a empeorar, recurrí a la obra social y decidieron internarlo. Llamé a la ambulancia y había 3 horas de demora, en los Arcos me apuraban para que lo traslade porque sólo quedaba una habitación disponible y tenían miedo que se ocupara. Todo era caótico porque estábamos en el pico de la enfermedad y los sanatorios colapsados.

-¿Conservaste la calma o entraste en estado de shock?

 -No me preguntes cómo pero logré conservar la calma y le preparé un bolso con 3 mudas de ropa, sus libros, productos de aseo personal, su computadora y hasta un mate y una pava eléctrica para que se caliente el agua porque había leído que, todo lo que entra a la habitación del paciente con covid, no sale. Es decir: nadie te caliente el agua del mate y sabía que, para Diego, el mate iba a ser una gran compañía. Diego me miraba y decía: "vos estás loca, esta noche ya estoy en casa". Insisto: la negación hasta el último momento (se ríe)

-¿Y la ambulancia llegó rápido?

-Esperar a la ambulancia era perder la habitación así que Lola, que ya estaba recuperada, lo subió al auto y lo llevó al sanatorio.
Antes, todos le dimos un beso en la mano… fue un momento tristísimo. Cuando se fueron, Dieguito lloraba en su habitación y me decía: "Jurame que va a volver" y Lola, que ya lo había dejado en Los Arcos, me escribía (desde el auto, estacionado en la puerta del sanatorio): "¿Espero a que le den los resultados de la placa o vuelvo a casa?". Obvio que el médico -con el que estuve en contacto telefónico todo el tiempo- me dijo que Diego tenía neumonía y debía quedar internado así que Lola se volvió a casa.  Creo que esa fue la peor noche de mi vida.

-Me imagino la angustia y el estrés.

-Cuando los chicos se fueron a dormir, me acosté en el sillón y lloré hasta las 6 de la mañana. Sentí pánico por Diego y lo que le podía pasar. Te aclaro: yo soy la persona menos dramática del mundo. Para mí nunca nada es grave. Pero esa noche vi todo negro, me lo imaginaba internado, solo, con miedo y no podía parar de llorar. A las 7 se levantaban los chicos así que me lavé la cara y desayuné con ellos, como si nada hubiera pasado, porque…. ¿viste que las mujeres tenemos ese don de recuperarnos sólo para no preocupar a nuestros hijos y, es más, contenerlos?

-¿Y podías mantener cierto contacto con Diego en esos días?

-Si, hacíamos facetime todas las mañanas. Yo le pedía que abra las ventanas y tratara de levantarse un poco de la cama porque me daba miedo que se deprimiera.

-Y cómo fue su regreso a casa… ¿Sentiste que te habías vuelto a enamorar de él?

-No sé si decir eso pero sí reconozco que lo extrañé mucho, me di cuenta cuánto lo quiero y lo difícil que sería vivir sin él. Toda esa semana me pesó mucho esa soledad, estuve tres noches enteras sin dormir y, especialmente, me preocupaba el dolor y el sufrimiento de él, enfermo. Iba a la habitación y tocaba la almohada con la que había dormido… todo muy dramático, que no es mi estilo para nada (suelta una carcajada).

Más comprensión que perdón

-¿Podríamos decir que hoy perdonaste la infidelidad de Diego?

-A mí no me gusta la palabra perdón, no la uso. Yo elegí entender a Diego. No sé si lo perdono, pero lo entiendo y te aseguro que eso es hasta más difícil.  Y, una vez que comprendí lo que le pasó en ese momento, pude seguir adelante con la pareja. Mi proyecto de vida más importante es mi familia y apuesto todo a ella.

-¿Te duele cuando te llaman cornuda?

-Nada. ¿Eso sería un insulto para mí?. ¿Qué responsabilidad tengo yo en haber sido cornuda? Y a esa gente le preguntaría: ¿Vos estás convencida de que no sos cornuda? Dolor es que tu marido se enamore de otra mujer, dolor es vivir con alguien que ya no te ama y todo eso a mí no me pasa.

-Alguna vez dijiste que el sexo estaba sobrevaluado, ¿lo seguís pensando?

 -¡Totalmente!La gente que se queda con una infidelidad y la vida es mucho más que el sexo. Yo nunca me tiré a llorar en la cama por un cuerno. Entendí que estoy casada con un hombre imperfecto, como muchas mujeres. Pero también con un gran padre y marido, un hombre generoso, divertido, inteligente y talentoso, al que admiro mucho. A lo mejor lo admiré demasiado y creí que era perfecto. Lo que hizo me sirvió para aceptar que es tan imperfecto como otros hombres. Y yo tampoco soy perfecta.

-Algunos dicen que los cuernos no se perdonan pero si se devuelven… ¿Qué pensás de eso?

-A lo mejor a algunas personas le sirve, a mí no. Me parece una pavada.

-Pero candidatos habrás tenido…

-(Suelta una carcajada) ¡Miles! Pero, sinceramente, no me interesa engañar a Diego.

-Para cerrar, no sé si te considerás amiga de Claudia Villafañe pero sé que en estos días hablaste con ella y me gustaría que nos cuentes cómo la notás y de qué temas hablan.

-Le escribí a Claudia recién tres días después de la muerte de Maradona porque yo no creo mucho en eso de dar el pésame y no sabía realmente qué decirle. Así que le envié un mensaje de wapp: "¿Estás para hablar un rato?" Me contestó que sí y la llamé. Tuvimos varias charlas en estos 20 días. Lo que hablamos nunca lo voy a contar porque es algo muy íntimo, entre nosotras. Sólo te voy a decir una frase que me dijo Claudia y me emocionó mucho: "Espero que ahora Diego tengo la paz que, en este último tiempo, no podía encontrar".

-Vos tenés mucha información sobre Diego pero no quiero mezclarlo con esta nota, que es el book de Para Ti, y en el que la idea es sólo hablar de vos. ¿Te parece que charlemos el fin de semana y nos dediquemos al tema Maradona?

-¡Obvio! El fin de semana lo desarrollamos en profundidad y te cuento muchas cosas que te van a sorprender.

 

Producción: Marité Rizzo

Fotos, video y edición de videos: Chris Beliera

Maquilló: Mariela Daguer


Peinó: Carmen Da Silva para Cerini


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