No hace falta tirar paredes para ganar metros: con algunos ajustes inteligentes, podés hacer que tu casa/depto se sienta más amplia, luminosa y fluida.
Hay errores muy comunes —desde muebles gigantes hasta cortinas mal ubicadas o falta de luz— que restan amplitud sin que nos demos cuenta. La buena noticia: todos tienen solución práctica y accesible.
1. Muebles demasiado grandes o pesados visualmente

El problema: Un sofá enorme o una mesa de comedor robusta puede dominar un ambiente pequeño y bloquear la circulación o la luz. Si el mueble “se come” el espacio, el ojo percibe el ambiente más chico y recargado.
La solución: Elegí mobiliario de líneas simples y patas altas (los muebles apoyados directamente sobre el piso cortan el espacio visual). Los tonos claros o neutros —blanco, arena, gris perla, madera natural— reflejan la luz y alivian la composición.
Tips prácticos: en livings chicos, preferí sofás de 1,60 a 1,80 m de largo con apoyabrazos finos.

Las mesas de comedor extensibles o redondas ocupan menos visualmente.
Incorporá muebles multifunción, como pufs, cómodas con guardado, mesas nido, consolas que sirvan de escritorio. Dejá al menos 60 cm de paso libre entre muebles para que el espacio fluya.
Tip Deco: los muebles livianos en estructura metálica o con patas de madera tipo nórdico agrandan visualmente sin perder calidez.
2. Cortinas cortas o mal colocadas

El problema: Las cortinas que quedan a mitad de pared o justo sobre el marco hacen que la ventana parezca más chica y el techo más bajo.
La solución: Instalá las barras o rieles unos 15 a 25 cm por encima del marco (idealmente cerca del techo) y hacé que las cortinas lleguen hasta el piso. Eso alarga visualmente las paredes. Elegí telas livianas, con caída suave, como lino, gasa o voile.
Tips prácticos: si la ventana está centrada, extendé el barral unos 20 cm a cada lado para que, al abrir, las cortinas no tapen el vidrio. En espacios reducidos, los rollers translúcidos dejan pasar la luz y ocupan cero volumen.
Evitá estampas pesadas o telas gruesas, que achican visualmente.
Tip Deco: las cortinas del mismo color que las paredes crean continuidad y “agrandan” el ambiente sin esfuerzo.
3. Paredes saturadas o demasiados colores

El problema: Demasiados tonos, cuadros o adornos pequeños saturan la vista. El resultado: caos visual y sensación de encierro.
La solución: Simplificá la paleta: elegí uno o dos tonos base (mejor si son neutros) y sumá color con accesorios, plantas o textiles. Dejá zonas libres de objetos para que el ojo descanse. Si querés una pared con impacto, que sea una sola, no todas.
Tips prácticos: en ambientes chicos, los tonos claros y fríos (blanco, gris suave, verde seco, celeste humo) amplían.

Si amás el color, aplicalo en detalles móviles: almohadones, mantas, floreros. En lugar de una galería de cuadros pequeños, optá por una obra grande o un espejo XL. Dejá al menos 30% de pared libre para mantener equilibrio.
Tip Deco: si vas a pintar, usá pintura satinada o con leve brillo: refleja la luz y amplía el espacio visualmente.
4. Falta de iluminación (natural y artificial)

El problema: Un ambiente oscuro, con una sola lámpara en el techo o poca entrada de luz natural, se percibe más chico y pesado.
La solución: Combiná tres niveles de luz: General, que ilumina todo (techo, plafón o riel). Puntual, para tareas (lámpara de mesa o lectura). Ambiental, con luz cálida e indirecta (guirnaldas, tiras LED, lámparas de pie).
Aprovechá al máximo la luz natural despejando ventanas y usando superficies reflectantes.
Tips prácticos: usá luces LED cálidas (entre 2700 y 3000 K) para dar sensación acogedora.

Colocá un espejo o cuadro claro frente a una fuente de luz para “duplicarla”. Evitá cortinas opacas o muebles altos frente a la ventana.
Si el ambiente no recibe sol directo, añadí luz con tiras LED detrás del espejo o del mueble de TV.
Tip Deco: no subestimes las lámparas auxiliares: una de pie junto al sillón o dos apliques en el dormitorio cambian la percepción del espacio sin obras.
5. No usar bien los espejos

El problema: Un espejo mal ubicado puede reflejar desorden, pasillos oscuros o zonas sin interés. En vez de ampliar, duplica el caos visual.
La solución: Ubicalos frente a una ventana, una lámpara o una vista agradable, para que reflejen luz y profundidad. En espacios largos o angostos, colocá un espejo en una pared lateral para ensanchar visualmente. Cuanto más grande, más efecto.
Tips prácticos: Un espejo de al menos 1,20 m de alto genera sensación de amplitud inmediata. Evitá enfrentarlos entre sí: pueden crear un efecto “túnel”.
Si tenés una pared vacía en el comedor o el recibidor, un espejo de cuerpo entero en marco fino amplía y decora a la vez.
Mantené siempre despejado lo que se refleja.

Tip Deco: un espejo con marco del color de la pared se “camufla” y multiplica el espacio sin robar protagonismo.
En resumen, ampliar visualmente un ambiente no depende solo de los metros: depende de cómo entra la luz, de la escala de los muebles y de la coherencia visual. Si dejás respirar los espacios, elegís colores claros, luz cálida y reflejos bien ubicados, tu casa puede parecer (y sentirse) mucho más grande.
Porque, al final, el mejor truco de decoración es el equilibrio: menos saturación, más aire y una mirada atenta a los detalles.


