Interior Cocina / Luz Natural. En la intimidad de su cálido refugio de afición gastronómica, monocolor intenso, Débora Nishimoto camina, se detiene, y sonríe.
La actriz argentina de raíces japonesas, también conocida como Mei de “Envidiosa”; también conocida como la pareja del actor Esteban Lamothe, sonríe por pura amabilidad, pero también porque disfruta que esta vez, el asunto de la conversación y la producción es su simpatía por la cocina.
Amor a primera vista por la cocina

La escena transcurre en la cocina de su departamento en Recoleta del que está a punto de partir.
“Estoy hace dos años y me estoy despidiendo –cuenta a para ti DECO- La cocina fue lo primero que vi al entrar al departamento, y fue amor a primera vista. Me sentía como en una casa de veraneo, por su color, su hornito antiguo, la manera en que entra la luz. La cocina me convenció de que ese sería mi próximo hogar”.
No hace falta decirlo: cocina chica, ingenio grande.
“La cocina no es tan amplia; entonces tuve que reorganizar algunas cosas. Sumé un mueble, puse una mesada y un estante. Además, del horno antiguo solo funcionan las hornallas ¡y yo quería dejarlo! Así que sumé un horno eléctrico”.

Débora Nishimoto asegura que pasa mucho tiempo en la cocina de su casa, un espacio de alto tránsito y relevancia en su vida.
“Despierto y es al primer lugar al que voy a tomar agua y hacerme un café. Es donde charlo con mi pareja y me reúno con mis amigas a tomar vino, acá escucho las noticias de la radio, y todo mientras armo algún plato”.
Débora “Mei” Nishimoto más allá de la ficción

En la serie “Envidiosa”, ella interpretó a Mei Huang (“la china”), una joven de origen asiático que trabaja en un restaurante familiar de comida oriental. Cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia.
Más allá de la ficción, Débora Nishimoto ¿es cocinera? “Soy cocinera porque cocino todos los días, para mí, para mi novio, para mis amigxs, para eventos, para clientes –afirma sin dudarlo- Si bien no tengo un título oficial, es una actividad que realizo todos los días de mi vida”.
“No pido nunca delivery, ni siquiera tengo instalada la app. Siempre prefiero cocinar y es muy importante en mi vida que sea rico y sano. Soy de llevarme mucho tupper con mi comida a ensayos, rodajes, porque no me gusta comer mal”.


Como cocinera, Débora cuenta que le gusta improvisar y que muy pocas veces sigue recetas al pie de la letra. “¡Y lo celebro! Porque con otras cosas puedo ser más estructurada, pero con la cocina, muy poco. Voy dejándome llevar por lo que siento”.
Dice que su especialidad (secreta) es crear sabores que sorprenden sin saber qué ingrediente tienen. “Me encanta que la gente coma algo y diga: ¡qué rico! ¿qué tiene?”, se enorgullece Débora Nishimoto, o la cocinera que empezó a explorar en el asunto de los sabores ¡cuando perdió el olftato!
El día que apagaron el olfato de Débora Nishimoto

La historia es conocida, y la volvemos a contar por ella: Débora Nishimoto perdió el olfato tras un accidente (un golpe en la cabeza) y tenía muy dormidas las papilas gustativas, lo que alteró su percepción del sabor.
Durante meses, no logró recuperarlo y atravesó una desconexión sensorial, incluso con recuerdos asociados a los aromas. A través de una rehabilitación en el Hospital de Clínicas, reentrenó el olfato y con el tiempo logró recuperarlo.
Débora asegura que el incidente y proceso marcó un quiebre en su vida y la impulsó a volcarse a la cocina y la actuación como nuevos caminos.

Y hablando de recuerdos... Débora Nishimoto retomó la tradición familiar vinculada con la gastronomía. “Mi mamá cocinaba mucho cuando yo era chica, y desde que se jubiló mi papá tomó el mando de la cocina y hace pan todos los días, sushi y cocina para sus amigos”.

Y hay más, un poco más atrás en la historia familiar y ligado a sus raíces japonesas. “Mi abuela paterna también preparaba platos japoneses y eso lo recuerdo con alegría. Miles de platitos y arroz, siempre”.
“De mi papá heredé la paciencia en la cocina: darle a las cosas el tiempo que merecen, algo que es también muy propio de la cultura japonesa. No acelero los procesos, me gusta la espera, no soy ansiosa en general y en la cocina eso me juega a favor”.
La especialidad de la casa: fermentación y pastelería

Débora Nishimoto hizo talleres de fermentación de manera muy rigurosa. “Es algo que quería estudiar con precisión porque hay procesos que requieren no improvisar sino seguir de cerca”, explica.
“También di muchos talleres de cocina vegana. Me encanta transmitir la curiosidad y el entusiasmo por cocinar. Eso se contagia. No te nace de un día para el otro las ganas de cocinarte. Tiene que haber algo o alguien que te inspire”. Y más recientemente, también empezó a dedicarse a la pastelería japonesa, y su especialidad son los nerikiris.
“A mí me gusta trabajar con las manos y los nerikiris son piezas de arte. Le das diferentes formas, como de flor o de animales, con unos instrumentos específicos que me hice traer de Japón".
"Se rellenan con pasta de poroto azuki y son sutilmente dulces. No como la pastelería a la que estamos acostumbrados que está pasada de azúcar, así que no son para cualquier paladar”, advierte la actriz que actualmente prepara una novela en formato vertical y el reestreno de una obra de teatro.
Cocina (Mini) Tour en la casa de Débora Nishimoto

El hornito vintage de película y cuento convive con el horno eléctrico. “Era tan lindo y cálido que quise dejarlo, aunque no funcione en su totalidad. Es un capricho estético porque combina con las paredes y con el piso. Tengo un poco de vajilla heredada, pero más que nada nueva, toda de gres, en blanco”, describe Débora fetiches y utensilios de su cocina cuyo monocolor intenso es su seña más particular y contundente.
“Apenas entré y vi ese color tan particular quise mantenerlo –asegura- La hace única. Y eso que yo soy bastante minimalista, de paredes blancas y sin mucha información. Pero a la cocina le da una calidez y una energía que parece sacada de un pueblito. Las baldosas son originales y ya no se consiguen más así que también las aprecio mucho”.
Pero más allá del color, la deco y la función, Débora Nishimoto afirma que lo más importante que pasa en su cocina es “la reunión”. Así lo destaca, y vuelve a sonreír.

“Me encanta hacer cenas para amigxs en casa y me gusta estar cocinando o emplatando ahí mientras están al lado tomando un vino, charlándome. Siento que es algo muy argentino la calidez de cocinarles a tus amigxs. En muchas otras ciudades el encuentro es siempre afuera. Y acá, y más en mi grupo, nos gusta invitarnos a nuestras casas y cocinar”.
Fotos: Diego García.


